Elimine sus miedos
Publicado 2005/10/07 23:00:00
- Monseñor Rómulo Emiliani, c.m.f.
Con una mente positiva y con una buena higiene mental y física, usted puede ir disfrutando de cada época en su existencia
El miedo predispone a las personas a padecer ciertas enfermedades. Enfermedades originadas en la mente, pero que pueden tener consecuencias corporales. Las personas llenas de miedo que contraen una enfermedad, no podrán reaccionar positivamente y pueden verse grandemente afectadas. El miedo es el propagador más activo de las dolencias. Para protegerse de la enfermedad, hay que elevarse por encima de ella.
La enfermedad logra su primera victoria al irrumpir el miedo en usted. Para lograr esa protección y elevación sobre la enfermedad, debe usted pensar que su organismo puede combatir de modo extraordinario la dolencia que se le presente. Para cada fallo, crea el organismo una defensa y un remedio curativo. Lo que hace el médico con su sabiduría y medicamentos es ayudar a que el cuerpo mismo se vaya recuperando. Si el miedo entra en nuestro cuerpo, actúa como un puñado de arena dentro de un reloj; aunque el reloj esté bien, el puñado de arena le impide funcionar correctamente. Hay que acudir al médico para buscar la ayuda adecuada para la recuperación de la salud. No hay que exagerar con visitas obsesivas al doctor. Los médicos aceptan que, a veces, tienen que usar un placebo, es decir, pastillas sin medicamentos, para calmar al paciente.
Hay que destruir el miedo con la fe. Para eso, dése una sacudida interna y decídase a acabar con el miedo, antes que éste acabe con usted. ¡No más miedo! El miedo no le hace ningún bien. Todos los días, usted debe cultivar en su mente pensamientos positivos y expulsar dudas que le causarían perturbaciones; haga este ejercicio diariamente. Trate siempre de tener despejado el espíritu y la mente.
El daño causado por el miedo y por la angustia es tremendo. El temor produce inseguridad en el individuo. Cantidad de estudiantes han fracasado a nivel intelectual, no por no haber estudiado para el examen, sino por el miedo al fracaso. El temor perturba e incapacita. Con miedo, no se puede juzgar de modo equilibrado. El miedo puede ofuscar de tal manera que no se perciban las cosas esenciales. Existen personas que se consideran desafortunadas, "estrelladas" o que no han nacido para triunfar en la vida. Y de hecho atraen sobre sí toda clase de desdichas. Esas personas llevan dentro de sí mismas una ansiedad muy grande causada por el miedo al fracaso. A cada instante se encuentran temiendo cosas malas que pueden ocurrirles. Tales personas tienen que ser re-educadas a nivel mental. Si este es el caso suyo, permítame decirle que el miedo lo puede llevar a la destrucción.
El miedo a la muerte hay que substituirlo por una confianza grande en el más allá, en Dios. La muerte no es un fin, sino una estación en nuestro camino. El Señor nos tiene en sus divinas manos y Él sabrá "el día y la hora"... También existe el miedo a la pérdida de las facultades mentales y corporales. Gente que cree que con el paso de los años se van a devastar, porque el cuerpo se va desgastando. No se dan cuenta que cada época de la vida es maravillosa. Las personas que sienten este miedo deben saber que Dios nos hizo bien hechos. Estamos equipados para vivir una existencia sana. Con una mente positiva y con una buena higiene mental y física, usted puede ir disfrutando de cada época en su existencia, porque Dios nos dio la vida para que la viviéramos alegres.
¡Acabe con ese terrible tirano que es el miedo! Esto se realiza con una decisión o voluntad de acabar con él y con una enorme fe en Dios. Usted tiene que ser el que experimente esa fuerza; usted necesita enfrentarse a su propio ser; usted necesita conocerse mejor, porque a medida que usted se conozca mejor, se amará más. Para eliminar el miedo hay que tener una gran confianza en Dios. Acérquese al Señor, entréguese a Él, póngale todas sus preocupaciones en sus manos. Dios puede ayudarlo en cualquier cosa que emprenda o en cualquier incidente que pase, por difícil que sea. Recuerde que con Él podemos vencer, porque ¡CON DIOS, SOMOS INVENCIBLES!
La enfermedad logra su primera victoria al irrumpir el miedo en usted. Para lograr esa protección y elevación sobre la enfermedad, debe usted pensar que su organismo puede combatir de modo extraordinario la dolencia que se le presente. Para cada fallo, crea el organismo una defensa y un remedio curativo. Lo que hace el médico con su sabiduría y medicamentos es ayudar a que el cuerpo mismo se vaya recuperando. Si el miedo entra en nuestro cuerpo, actúa como un puñado de arena dentro de un reloj; aunque el reloj esté bien, el puñado de arena le impide funcionar correctamente. Hay que acudir al médico para buscar la ayuda adecuada para la recuperación de la salud. No hay que exagerar con visitas obsesivas al doctor. Los médicos aceptan que, a veces, tienen que usar un placebo, es decir, pastillas sin medicamentos, para calmar al paciente.
Hay que destruir el miedo con la fe. Para eso, dése una sacudida interna y decídase a acabar con el miedo, antes que éste acabe con usted. ¡No más miedo! El miedo no le hace ningún bien. Todos los días, usted debe cultivar en su mente pensamientos positivos y expulsar dudas que le causarían perturbaciones; haga este ejercicio diariamente. Trate siempre de tener despejado el espíritu y la mente.
El daño causado por el miedo y por la angustia es tremendo. El temor produce inseguridad en el individuo. Cantidad de estudiantes han fracasado a nivel intelectual, no por no haber estudiado para el examen, sino por el miedo al fracaso. El temor perturba e incapacita. Con miedo, no se puede juzgar de modo equilibrado. El miedo puede ofuscar de tal manera que no se perciban las cosas esenciales. Existen personas que se consideran desafortunadas, "estrelladas" o que no han nacido para triunfar en la vida. Y de hecho atraen sobre sí toda clase de desdichas. Esas personas llevan dentro de sí mismas una ansiedad muy grande causada por el miedo al fracaso. A cada instante se encuentran temiendo cosas malas que pueden ocurrirles. Tales personas tienen que ser re-educadas a nivel mental. Si este es el caso suyo, permítame decirle que el miedo lo puede llevar a la destrucción.
El miedo a la muerte hay que substituirlo por una confianza grande en el más allá, en Dios. La muerte no es un fin, sino una estación en nuestro camino. El Señor nos tiene en sus divinas manos y Él sabrá "el día y la hora"... También existe el miedo a la pérdida de las facultades mentales y corporales. Gente que cree que con el paso de los años se van a devastar, porque el cuerpo se va desgastando. No se dan cuenta que cada época de la vida es maravillosa. Las personas que sienten este miedo deben saber que Dios nos hizo bien hechos. Estamos equipados para vivir una existencia sana. Con una mente positiva y con una buena higiene mental y física, usted puede ir disfrutando de cada época en su existencia, porque Dios nos dio la vida para que la viviéramos alegres.
¡Acabe con ese terrible tirano que es el miedo! Esto se realiza con una decisión o voluntad de acabar con él y con una enorme fe en Dios. Usted tiene que ser el que experimente esa fuerza; usted necesita enfrentarse a su propio ser; usted necesita conocerse mejor, porque a medida que usted se conozca mejor, se amará más. Para eliminar el miedo hay que tener una gran confianza en Dios. Acérquese al Señor, entréguese a Él, póngale todas sus preocupaciones en sus manos. Dios puede ayudarlo en cualquier cosa que emprenda o en cualquier incidente que pase, por difícil que sea. Recuerde que con Él podemos vencer, porque ¡CON DIOS, SOMOS INVENCIBLES!

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