Cocobolo
En peligro de extinción
- Toribia Venado Venado (Abogada ngäbe-buglé.)
El árbol de cocobolo ha visibilizado al mundo, toda su riqueza, belleza y potencial económico para las comunidades y Estados que lo poseen entre sus invaluables recursos,
El árbol de cocobolo ha visibilizado al mundo, toda su riqueza, belleza y potencial económico para las comunidades y Estados que lo poseen entre sus invaluables recursos, desde México hasta Panamá. La extraordinaria especie es un sobreviviente de la adversidad ambiental, pero su talón de Aquiles es la tala ilegal para el comercio internacional, el contrabando y la silenciosa corrupción que le rodea.
El cocobolo también crece en las comarcas de Madugandí, Wargandí y Emberá Wounan. Son constantes las denuncias de moradores acerca de que campesinos invasores y madereros extraen ilegalmente las tucas de madera durante la noche, hechos ya presentados ante las instancias judiciales y administrativas sin recibir respuestas por el delito ambiental.
La inaccesibilidad de las comarcas no ha impedido entradas ilegales con el único propósito de derribar más de 8,000 de estos valiosos árboles que atraviesan puestos de control, la seguridad institucional local y salen de los puertos panameños hacia países extranjeros como China, donde fabrican finísimos objetos, que solo compran empresas y clases sociales de altísimo poder adquisitivo.
Se informa que las comunidades indígenas en mención otorgan permisos a campesinos o empresas a cambio de 8.00 dólares el metro cúbico, en otras entregan dinero a cambio de conseguir permisos para extraerlos. En Panamá, el precio del cocobolo por tonelada es de $2,000 a $4,000, y se cuadruplica en el extranjero. ¿Estamos conscientes de lo que enviamos al extranjero a cambio de unos centavos?
El árbol de cocobolo forma parte de la red forestal que protege las reservas hidroeléctricas del país, en este caso la cuenca del Bayano. ¿Qué realizamos para impedir la extracción y su tráfico ilegal? Aparte, el cocobolo está catalogado como una especie en peligro de extinción.
El Informe del Relator Especial de Naciones Unidas recomendó adoptar medidas conjuntas con las autoridades indígenas para prevenir el ingreso de esas terceras personas, que incluyen a campesinos, empresas privadas agrícolas, ganadera y de turismo, así como mineros y madereros ilegales. Además, elaborar un plan de seguridad de tierras y recursos naturales, que involucra la participación de instituciones, controles forestales y estatales, así como programas de conservación y recursos.
Finalmente, el riesgo que el cocobolo se extinga está latente y las mujeres indígenas del área perderán, pues la utilizan artesanalmente para promover su autonomía económica. Aunado al problema, se ciernen los efectos del cambio climático y del fenómeno de El Niño sobre nuestra flora. Es hora de actuar, pero con acciones concretas y certeras, valorando su efectividad; estamos a tiempo de garantizar su valiosa supervivencia en Panamá.

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