Evaluación de la Cumbre de Río
- Jorge Morales Quijano
Con gran interés tuvimos la oportunidad de escuchar de principio a fin la sesión plenaria que se llevó a cabo en esa reunión presidencial y, en especial, en los resultados del tema más importante, los eventos en el territorio ecuatoriano.
Lo negativo:
La utilización de ese foro de jefes de Estado para que ciertos países traten de vender su ideología desfasada y mostrar como culpables de sus desaciertos a otras potencias.
El descubrimiento de la complicidad de algunos países limítrofes a un sector de los grupos irregulares colombianos. Las computadoras confiscadas así lo comprueban.
Que Hugo Chávez, Rafael Correa y Daniel Ortega crean que fueron ganadores, porque no lo fueron. Al igual que las FARC, todos ellos son perdedores.
Quedó claro que protegen a estas últimas para que finalmente no sean aniquiladas. Por eso, el rompimiento de relaciones diplomáticas y de la movilización de personal militar de sus países en la frontera colombiana.
Además, les sirvió para ocultar sus problemas internos, por el momento al menos.
El descarado chantaje del presidente Chávez al hacer mención que este problema podría incrementar el aumento del costo del petróleo, que el gasoducto quedaría incompleto y que a lo mejor se dañaba el proyecto PetroCaribe.
Si eso no es chantaje, ¿qué lo es?
Lo positivo:
La participación final del presidente Leonel Fernández, de República Dominicana, donde propuso y logró un empate técnico entre las partes en disputa.
La valentía del presidente de Colombia Alvaro Uribe en presentar su defensa de una acción, que aunque no aprobamos desde el punto de vista de la intervención territorial directa, fue necesaria para la protección de su pueblo.
La hidalguía del mandatario colombiano en ir él, de una forma conciliatoria, hacia aquellos que con epítetos e insultos se habían dirigido hacia su persona, todo con el propósito de lograr la paz americana. No creo que se ponga en duda la capacidad bélica de nuestro vecino del sur y sus ventajas sobre las otras partes en conflicto.
Que se deja en claro que los guerrilleros colombianos no son insurgentes, porque el pueblo colombiano eligió a su gobernante por la vía democrática; y que los gobiernos limítrofes tienen la obligación de proteger sus fronteras contra estos elementos.
El mensaje que se envía a nuestro gobierno para que no cometa el mismo error que los ecuatorianos.

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