Impuesto universal o “flat tax”:A todo contribuyente o a ninguno (I)
- Fernando Gómez Arbeláez
Mientras tormentas de crisis económica agitan los aires, nuestros candidatos presidenciales van cerrando sus campañas con renovadas promesas de gastar e invertir, siempre a manos llenas, los menguantes recursos del Estado.
En tiempos de dificultades como las que golpean a la puerta de la economía panameña, el momento resulta propicio para que cada candidato reflexione sobre las realidades de nuestras finanzas públicas. Temas obligados para todos son la responsabilidad y disciplina fiscal, la recaudación de los ingresos necesarios, el manejo transparente e idóneo de los mismos y la optimización de su rendimiento para mayor beneficio social.
El plan de gobierno de Ricardo Martinelli contiene una propuesta interesante en materia tributaria, quizás la más innovadora escuchada a lo largo de esta larga campaña.
La propuesta, que se presenta según dicho plan “para promover el cumplimiento en el pago de los tributos y facilitar su recaudación y control”, concierne un impuesto universal sobre la renta “para las empresas”, un tipo de impuesto simplificado conocido en inglés como “flat rate tax” o “flat tax”.
En general, el esquema de este impuesto es sustentado en una base igualitaria de contribuyentes, sean personas naturales o jurídicas, que no otorga subsidios ni privilegios tributarios a nadie. La progresividad de las tasas del impuesto sobre la renta es sustituida por una tasa marginal única aplicable a todo contribuyente. La tasa será menor a las máximas del actual sistema de impuestos múltiples correspondiente al monto y origen de los ingresos, sistema reemplazado por el “flat tax”. En razón de la simplicidad del esquema, las deducciones individuales quedan reducidas a un mínimo permitido.
Los resultados del “flat tax” son notables en los 20 estados, exceptuando territorios no independientes, que hasta la fecha lo han adoptado. De esos estados, 18 fueron o formaron parte de repúblicas socialistas que en la década pasada se transformaron con orientación al sistema capitalista. El adelanto demostrado por uno en particular, Estonia, fue objeto hace casi dos años de mi artículo “El ejemplo de los estonios”, publicado en este diario en agosto de 2007. En él comenté las visibles diferencias en el entorno económico de Estonia, un ex-miembro de la Unión Soviética pionero en desarrollar este impuesto desde 1994, observadas a través de mis visitas al país en 1993 y 1996, en plena transición hacia la apertura económica, y la más reciente en 2007.
Llama la atención que el plan de gobierno de Martinelli no elabora detalles sobre la implementación del “flat tax”. El único dato brindado es que sería aplicado sólo a “empresas”. Esta curiosa e insólita restricción del impuesto obliga a profundizar su análisis dentro del ámbito panameño en la segunda parte del presente artículo.
(Continúa la próxima semana).

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