Rescate
La corrupción: ¿Una amenaza para la sociedad?
- Andreina Lozada
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- opinion@epasa.com
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Los seres humanos tenemos valores intrínsecos que nos frenan en contra de las tentaciones corruptas y es aquí donde debemos reforzar y rescatar la honestidad de nuestra sociedad.
La corrupción parece prevalecer colocando nuestras actitudes y ética en tela de juicio.
En los últimos días se han incrementado las noticias que nos hablan de corrupción; los periódicos, revistas e incluso las pantallas de nuestros televisores se han visto inundadas por nuevos casos de corrupción.
Pero ¿qué es corrupción?, ¿cómo la definimos?, ¿es realmente una amenaza para nuestra sociedad actual?
¿Cómo nos afectan los eventos o personas corruptas?, y así varias preguntas que nos responderemos a lo largo de este artículo.
Iniciemos con la definición más común de corrupción, la cual indica que "es el abuso del poder conferido para beneficio propio"; según el diccionario de la Real Academia Española "es la práctica consistente y la utilización de las funciones en provecho económico o de otra índole".
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El concepto suele estar relacionado con actividades ilícitas o deshonestas y se le atribuye comúnmente a prácticas en organizaciones públicas.
Es común relacionarlo con un político que saca provecho personal de los recursos del Estado.
Sin embargo, el término no hace referencia únicamente a aquellas personas que se aprovechan de las arcas del Estado; va mucho más allá y nos presenta organizaciones e incluso ciudadanos comunes con prácticas corruptas que deterioran a la sociedad.
La corrupción, según la ciencia, pasa por ser un acto que se desvía de la conducta determinada socialmente.
Durante años se ha tratado de comprender por qué nos desviamos de esta conducta y se ha tratado de encontrar la manera de evitarlo.
Investigadores, a lo largo de los años, han realizado estudios para analizar el efecto de la corrupción; un estudio reciente señala que aquellas personas honestas que deciden rechazar un soborno actuando contra sus propios intereses económicos muestran una mayor ansiedad que los que deciden aceptar el soborno.
Vivimos en el auge del modernismo y el desarrollo país, el cual viene acompañado de tecnología y mucha demanda laboral que al final de la semana se traduce en estrés y en muchísimas horas de trabajo.
En un país donde el ritmo de trabajo es acelerado y el tiempo familiar es limitado, nos debemos preguntar ¿es normal la corrupción?, ¿debemos aceptarla en nuestro día a día?, ¿es posible una sociedad sin personas corruptas? Todas las respuestas a estas interrogantes están en un solo lugar y es dentro de nosotros mismos.
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La corrupción parece prevalecer colocando nuestras actitudes y ética en tela de juicio.
Es importante destacar el rol de la familia y los valores como bases sólidas para frenar las actividades y personas que nos inciten a realizar prácticas corruptas.
Los seres humanos tenemos valores intrínsecos que nos frenan en contra de las tentaciones corruptas y es aquí donde debemos reforzar y rescatar la honestidad de nuestra sociedad.
Recordemos que toda causa tiene su efecto y cada acción produce una reacción, por ello, ante actos de corrupción y prácticas deshonestas en nuestro país debe crecer el compromiso ciudadano por la transparencia y el rescate de nuestros valores fundamentales.
Estudiante de la Maestría de la Universidad Interamericana de Panamá (UIP).

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