La mina de Donoso ante un nuevo acuerdo responsable
- Dr. Juan Carlos Araúz Ramos
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Panamá tiene la oportunidad de encauzar el futuro de la mina de Donoso mediante un nuevo acuerdo que permita recuperar actividad productiva, asegure el cumplimiento de las obligaciones ambientales y respete el orden constitucional. La conferencia del 30 de septiembre, con los ministros Julio Moltó, Felipe Chapman y Juan Carlos Navarro, aporta elementos para construir una solución que proteja el interés nacional y ofrezca estabilidad.
La Comisión Interministerial recomendó evaluar un nuevo acuerdo que permita resolver los arbitrajes pendientes y establecer condiciones para la puesta en marcha de la operación. Esa propuesta merece consideración favorable: aprovechar la capacidad económica del sitio puede proporcionar los recursos necesarios para sostener sus responsabilidades ambientales. Corresponde concretar un marco jurídico que haga viable esa solución y establezca compromisos verificables.
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El Código de Recursos Minerales aporta una razón decisiva. Su artículo 115 exige restaurar el terreno y eliminar las condiciones peligrosas antes de dar por concluida o abandonar una operación. El artículo 291 preserva las responsabilidades legales aun cuando termine la concesión. Estas obligaciones deben contar con respaldo económico y garantías suficientes. Si los recursos empresariales resultan insuficientes, existe el riesgo de que el Estado deba asumir materialmente tareas de protección y mantenimiento, aunque subsista la responsabilidad de la empresa.
Las obligaciones de preservación y no abandono necesitan una fuente de financiamiento sostenible. Si la empresa no desarrolla una actividad que genere riqueza, no resulta sensato presumir que podrá sostener indefinidamente los costos de mantenimiento, seguridad y rehabilitación. El riesgo permanece en territorio panameño y sus consecuencias pueden alcanzar a toda la sociedad. El nuevo acuerdo debe permitir una operación económicamente viable y asegurar que las obligaciones ambientales no terminen siendo financiadas por los ciudadanos.
Desde la perspectiva fiscal, el ministro de Economía y Finanzas propuso que la solución no represente un costo para el presupuesto nacional. Según la estimación oficial presentada, las tareas correspondientes a la etapa final de la operación y al mantenimiento posterior podrían acumular entre B/. 2,600 y B/. 3,400 millones durante diecisiete a diecinueve años. Esa magnitud exige una estructura financiera capaz de atender las responsabilidades del sitio sin comprometer fondos destinados a otras necesidades públicas.
Ese propósito debe traducirse en un fondo destinado a la rehabilitación y al mantenimiento posterior, con aportes definidos, administración transparente y garantías ejecutables. El nuevo acuerdo debe precisar quién cubre los sobrecostos, cómo se protegen los recursos y qué mecanismos aseguran su disponibilidad durante todo el período requerido.
El ministro de Comercio e Industrias destacó las consecuencias sobre trabajadores, proveedores y comunidades. Recuperar actividad productiva significa abrir oportunidades para hogares y empresas que necesitan estabilidad. El nuevo acuerdo debería incorporar formación laboral, compras locales competitivas y acompañamiento municipal, contribuyendo a una economía regional más diversificada.
Sostengo que es posible recuperar la operación de la mina de Donoso, cumplir con el fallo de la Corte Suprema de Justicia y cuidar el medioambiente. Para alcanzar esos objetivos, el nuevo acuerdo debe sustentarse en una fórmula constitucionalmente válida que atienda los fundamentos de la sentencia y establezca obligaciones claras, plazos definidos y controles ambientales efectivos.
Resolver los arbitrajes pendientes como condición del nuevo acuerdo ofrece una oportunidad para reducir la incertidumbre. Las reclamaciones no equivalen a deudas reconocidas; sin embargo, a mi criterio, las defensas del Estado son limitadas. Por ello, resulta necesario alcanzar compromisos equilibrados que resuelvan las controversias y protejan el interés nacional.
Impulsar un nuevo acuerdo responsable supone construir una solución realizable, con participación comunitaria, información pública y supervisión independiente. Panamá puede recuperar oportunidades y generar riqueza mediante una operación que cumpla sus deberes ambientales. Ese debe ser el propósito: asegurar que la actividad económica contribuya al bienestar del país y proporcione los recursos para atender sus responsabilidades presentes y futuras.

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