Los Ngobe Buglé:
Publicado 1999/06/01 23:00:00
- Ceuta
Los Ngobe Buglé es el pueblo indígena más numeroso del país con 124 mil personas según los censos de 1990, y con los otros pueblos indígenas. El 95% de la población indígena vive en la pobreza y un 85% en extrema pobreza. Es el sector más pobre de la población rural con un 44.3% de analfabetismo (53.2 % entre las mujeres), y un promedio de tres grados de primaria aprobados entre los que tienen escolaridad. Los más pobres entre los indígenas son los Ngobe Buglés.
La mayor parte de los indígenas viven en comarcas que es una modalidad panameña definida como "un terruño indígena con organización política semiautónoma bajo la jurisdicción del gobierno nacional. Aunque es, a la vez, una división geopolítica y un sistema administrativo con límites geográficos y regulaciones internas, no es independiente del Estado. Más bien, el Estado reconoce los rasgos únicos de la sociedad indígena en contraste con la nacional, y ambos gobiernos -nacional e indígena- alcanzan acuerdos generales: los indígenas se acomodan a ciertos intereses del Estado de soberanía, seguridad y explotación de recursos, para poder ganar su propio terruño. Son ellos quienes toman la mayoría de las decisiones que conciernen a aspectos culturales, económicos y políticos que afectan a sus poblaciones. Dentro de los límites de esta región geopolítico-administrativa, los indígenas, en gran parte, se gobiernan a si mismos bajo su propio sistema político, pero todavía mantienen fidelidad al Estado". (Peter Herlihy)
Los Ngobe Buglé poseen la comarca más recientemente creada (1997) en la zona montañosa de las provincias de Chiriquí, Veraguas y Bocas del Toro.
La nueva Comarca pese a no llenar todas sus expectativas abarca el 9% del territorio nacional, que sumado a las anteriores demarcaciones: Madugandí (1996), Emberá waonáan (1983) y Kuna Yala (1953) suman la quinta parte del total de la República, habitados por unos 200 mil indígenas, situados muchos de ellos en el mundo de la pobreza crítica de la población rural.
La principal aspiración de los Ngobes Buglés ha sido la definición de una ley comarcal que proteja la tierra donde actualmente viven y garantice su futuro. En este proceso siempre ha encontrado fuerte resistencia tanto del Estado como de los grandes intereses, en especial en torno a aspectos como los límites de la comarca; la propiedad colectiva de la tierra; la autonomía de las autoridades respecto al gobierno nacional; la participación de los beneficios que se generen de la explotación de los recursos naturales que se encuentran dentro de los límites de su comarca; y la valorización y defensa de su identidad cultural. Ellos buscan:
Ser reconocidos como pueblo, como entidades que expresan particularidades que los diferencian social, política y culturalmente de las sociedades nacionales en las que están insertos.
Un territorio que corresponda a sistemas espaciales sobre los cuales reclaman exclusividad de control. Reivindican el derecho a organizar ese sistema espacial disponiendo libremente de los recursos naturales en beneficio de sus propias actividades. El derecho a imponer, ejercer y regirse por su propia normatividad, lo que convierte ese espacio en jurisdiccional.
El derecho a la autodeterminación, para orientar los procesos económicos, sociales, políticos y culturales gracias a los cuales el grupo asegura su reproducción física y cultural.
Pero el gran desafío de los Ngobe Buglé y del país es convertir la comarca en un motor de desarrollo económico y social sostenible para elevar el nivel de vida de la población, sin perder el espacio de identidad y autonomía que significa la comarca.
La mayor parte de los indígenas viven en comarcas que es una modalidad panameña definida como "un terruño indígena con organización política semiautónoma bajo la jurisdicción del gobierno nacional. Aunque es, a la vez, una división geopolítica y un sistema administrativo con límites geográficos y regulaciones internas, no es independiente del Estado. Más bien, el Estado reconoce los rasgos únicos de la sociedad indígena en contraste con la nacional, y ambos gobiernos -nacional e indígena- alcanzan acuerdos generales: los indígenas se acomodan a ciertos intereses del Estado de soberanía, seguridad y explotación de recursos, para poder ganar su propio terruño. Son ellos quienes toman la mayoría de las decisiones que conciernen a aspectos culturales, económicos y políticos que afectan a sus poblaciones. Dentro de los límites de esta región geopolítico-administrativa, los indígenas, en gran parte, se gobiernan a si mismos bajo su propio sistema político, pero todavía mantienen fidelidad al Estado". (Peter Herlihy)
Los Ngobe Buglé poseen la comarca más recientemente creada (1997) en la zona montañosa de las provincias de Chiriquí, Veraguas y Bocas del Toro.
La nueva Comarca pese a no llenar todas sus expectativas abarca el 9% del territorio nacional, que sumado a las anteriores demarcaciones: Madugandí (1996), Emberá waonáan (1983) y Kuna Yala (1953) suman la quinta parte del total de la República, habitados por unos 200 mil indígenas, situados muchos de ellos en el mundo de la pobreza crítica de la población rural.
La principal aspiración de los Ngobes Buglés ha sido la definición de una ley comarcal que proteja la tierra donde actualmente viven y garantice su futuro. En este proceso siempre ha encontrado fuerte resistencia tanto del Estado como de los grandes intereses, en especial en torno a aspectos como los límites de la comarca; la propiedad colectiva de la tierra; la autonomía de las autoridades respecto al gobierno nacional; la participación de los beneficios que se generen de la explotación de los recursos naturales que se encuentran dentro de los límites de su comarca; y la valorización y defensa de su identidad cultural. Ellos buscan:
Ser reconocidos como pueblo, como entidades que expresan particularidades que los diferencian social, política y culturalmente de las sociedades nacionales en las que están insertos.
Un territorio que corresponda a sistemas espaciales sobre los cuales reclaman exclusividad de control. Reivindican el derecho a organizar ese sistema espacial disponiendo libremente de los recursos naturales en beneficio de sus propias actividades. El derecho a imponer, ejercer y regirse por su propia normatividad, lo que convierte ese espacio en jurisdiccional.
El derecho a la autodeterminación, para orientar los procesos económicos, sociales, políticos y culturales gracias a los cuales el grupo asegura su reproducción física y cultural.
Pero el gran desafío de los Ngobe Buglé y del país es convertir la comarca en un motor de desarrollo económico y social sostenible para elevar el nivel de vida de la población, sin perder el espacio de identidad y autonomía que significa la comarca.

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