Ofendió mucho a su familia
- Rómulo Emiliani opinion@epasa.com
Estimado monseñor Emiliani. Soy una mujer de 47 años con tres hermanas menores. Dos estamos divorciadas. Mi madre vive y tiene 79 años. Mi padre tiene ahora 91 años. Él nos abandonó cuando yo tenía 16 años y se fue con otra mujer. Era un auténtico desgraciado. Borracho, mujeriego, ladrón y abusador de menores. Varias veces vi cómo le pegaba a mamá. A nosotras cuatro nos faltó el respeto de niñas. Nos manoseaba y hasta llegó a violar a la menor de mis hermanas. Nos gritaba mucho. Prácticamente éramos empleadas de él. Mi madre aguantaba todo hasta que se enteró de que había abusado de mi hermanita. Y le contamos a ella lo que hacía con nosotras. Nunca vi a mi mamá tan brava como aquel día. Con un leño lo golpeó en la cabeza. Él estaba embriagado. Aun así se levantó y la golpeó en la cara. Mi madre corrió donde él guardaba un revólver y le disparó tres veces, y lo hirió en una pierna. Él salió corriendo tambaleándose y se perdió en el monte. Sabemos que él pidió ayuda a un vecino y lo llevaron a la ciudad y fue curado. Él nunca puso denuncia alguna y a los 15 días volvió. Mi mamá no lo dejó entrar y le sacó toda su ropa. Él se la pasó afuera hincado, llorando y pidiendo perdón.. Nadie le abrió la puerta. Desde esa vez no lo volvimos a ver hasta 20 años después. Llegó al pueblo con otra señora buscándonos. Nos habló desde fuera de la casa. Dijo que se había recuperado. Que ya estaba en la Iglesia. Que asistía a Alcohólicos Anónimos y dejó afuera una maleta con unos regalos y mucho dinero en efectivo. Bueno, ahora ya está viejo y vive solo en una casa propia. Quiere volver. Sigue pidiendo perdón. Mi mamá está dudando. Dos hermanas que sí y dos decimos que no. Nuestros cuñados dicen que sí. La pequeña lo perdonó. ¿Qué hacemos?
Mire señora. Creo en la misericordia. Así como Dios nos perdona, debemos perdonar. Jesús nos habla de perdonar 70 veces 7 y de ser misericordiosos como el Padre lo es. Y en aquella parábola del administrador injusto nos recuerda cómo un rey perdonó a un señor una deuda de millones y él en cambio cuando vio a un amigo que le debía muy poco, lo metió preso hasta que pagara. Cuando el rey se enteró de eso, lo mandó llamar y lo metió en el calabozo hasta que pagara todo, porque así como había sido perdonado él debía perdonar. Jesús nos dice que no seremos perdonados si no perdonamos. El rencor y el odio envenenan el alma. Arrastrar por años los recuerdos negativos y el resentimiento nos va agotando, consumiendo y amargando la vida.
Entiendo que la infancia de ustedes no fue nada agradable y que su mamá vivió un calvario. No aceptarlo por lo que pasó, es su madre la que tiene que decidir. Hay una obligación moral de cuidarlo porque es el padre de ustedes, esposo de su madre. Tienen que velar por él en su ancianidad. No importa lo pasado. Y recuerde, con Dios usted es invencible.

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