Resultados
Padres y el proceso educativo: su rol en la elección de la profesión de sus hijos
Numerosos estudios han demostrado que cuando los padres se implican en la educación de sus hijos en casa, estos tienen mejores resultados en la escuela.
Resultados
Numerosos estudios han demostrado que cuando los padres se implican en la educación de sus hijos en casa, estos tienen mejores resultados en la escuela.
La educación no es asunto exclusivo del sistema educativo; es, en primer lugar, un asunto familiar. Ese es el punto de partida. Foto: EFE.
El papel que juega la familia en la educación de los hijos es vital. La familia es el primer agente referencial del individuo. Los padres, como pilares de la estructura familiar, son parte esencial del proceso de aprendizaje y deben dedicar tiempo a este importante asunto.
La educación es un proceso que comienza en el seno familiar, y que luego se extiende al estadio de las escuelas, colegios y universidades. Para conseguir el pleno desarrollo educativo y personal del ser humano, se requiere del cumplimiento pleno del rol que ambas partes están llamadas a desempeñar: familia e instituciones educativas.
Numerosos estudios han demostrado que cuando los padres se implican en la educación de sus hijos en casa, estos tienen mejores resultados en la escuela. Y cuando los padres se implican en la escuela, los niños permanecen más tiempo dentro del sistema educativo, y las escuelas lo hacen mejor.
Por supuesto, el papel que desempeñan los padres en el proceso educativo de sus hijos se va transformando de acuerdo con la etapa en la que estos se encuentren.
Durante sus primeros años de vida, con sus padres como maestros, los niños deben aprender lecciones fundamentales que les guiarán a través de toda la vida: lecciones de respeto, obediencia, dominio propio, honestidad, trabajo, normas de comportamiento social, valores en general.
Luego, durante la etapa escolar de los hijos, la relación entre familia y la escuela se hace trascendental para la formación integral del ser humano.
La colaboración estrecha entre los padres y los maestros permite, en esta etapa, desarrollar e incrementar en los niños y jóvenes, competencias esenciales que favorecen su integración y adaptación al mundo real de forma dinámica; pero, además, los preparan para enfrentar, con éxito, tanto las situaciones comunes de la vida diaria, como las complejas, ayudándoles a visualizar los problemas y poner en práctica los conocimientos y la estrategia pertinente para resolverlos.
¿Cuándo comienza la educación de los hijos? En una oportunidad, una madre, que llevaba a su pequeño hijo de la mano, preguntó a San Pío X: “¿Cuándo debo comenzar a educar a mi hijo?” El santo pontífice preguntó a la mujer: “¿Cuántos años tiene su hijo?” “Cuatro”, respondió ella…
VEA TAMBIÉN: Granitos de arena
Entonces, escuchó como respuesta: “Usted ha perdido ya cuatro años”. Lo que el hombre de fe quiso dejar claro a aquella mujer es que la actividad educativa comienza antes del nacimiento, desde el momento mismo en que la madre percibe la presencia de una nueva vida en su seno.
Al ser consultado sobre este mismo asunto, Napoleón Bonaparte, el gran estadista francés, fue un paso más allá. Cuando le preguntaron a Napoleón, a qué edad se debía empezar a educar a los hijos, él respondió: “Veinte años antes de que nazcan, educando a los padres.”
No podría haberse dicho mejor y de manera tan clara y contundente. La educación no es asunto exclusivo del sistema educativo; es, en primer lugar, un asunto familiar. Ese es el punto de partida.
Abogado y docente.
Primera de tres entregas.
Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.