Crisis
¿Panamá, se rehace o se destruye?
- Cristóbal Silva
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- opinion@epasa.com
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..., ¿por qué en lugar de ir acercándonos al deseado primer mundo, en estos momentos, los panameños sentimos que estamos en un franco retroceso para volver al tercer mundo?
Panamá, un país que, según organizaciones internacionales y analistas de la economía y política en la región centroamericana, debería estar ya muy cerca del denominado "primer mundo". Según la Cepal, tendríamos este año el mayor crecimiento económico en la región, cerca del 5.6%. Se supone somos un país rico, con una población destinada a ser feliz. Otros países del área tratan de alcanzar un 4% cuando mucho. Realmente, proporciones guardadas, tenemos algo similar a un gran pozo de petróleo, de donde fluye dinero diariamente cada vez que pasa un buque por el Canal y paga el peaje correspondiente. De producir para el Estado panameño unos $900 millones anuales, dentro de poco estaría generando unos $2,500 millones al año. Se estima que, en total, el Estado panameño podría estar presupuestando para todos los efectos, durante el periodo 2014 al 2024, la friolera de unos $270 mil millones, o sea, un presupuesto promedio de $27 mil millones anuales.
Con estas tremendas perspectivas económicas, ¿por qué en lugar de ir acercándonos al deseado primer mundo, en estos momentos, los panameños sentimos que estamos en un franco retroceso para volver al tercer mundo? Esto es totalmente contrario a nuestro destino de ser un país próspero y rico.
Los panameños pensantes y con buena voluntad de contribuir al progreso del país, tal como dice la poesía de Miró, a veces miramos a nuestro alrededor y sentimos un gran espanto. Políticos y algunos empresarios y gremios, que parecen no aprendieron nada con el golpe militar del 68, siguen en su lucha por ganar el poder político y asegurar control en las decisiones de gobierno, amparados por algunos sectores, para no generalizar, de ese poder económico que se aprovecha de la situación, demostrando una gran ausencia de sensibilidad social y verdadero patriotismo.
La situación real es que estamos destruyendo a pedazos esta patria tan pequeña, hecha así para que quepa toda entera dentro de nuestros corazones. Las traiciones, la "sacadera de tablas", los insultos y la corrupción, y con un Estado de derecho vilipendiado y puesto contra el piso, nos están llevando a una situación insostenible a corto plazo.
Pero siempre "los buenos somos y seremos más". Ha llegado la hora de que los ciudadanos pongan un alto a esta vorágine destructiva. Es obligante que el Gobierno se siente con todas las fuerzas vivas del país a la mesa a dialogar para llegar a un gran concordato nacional, donde se revisen las reglas del juego y se actualicen para asegurar el bien común de la sociedad. Esto, en palabras llanas, se entiende como llegar a una constituyente como solución más efectiva, pacífica y democrática para provocar una revolución reconstructiva en Panamá. ¡Así sea!
Ingeniero

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