Seamos tolerantes
- Mónica Ivankovich (opinion@epasa.com)
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El 16 de noviembre se celebra el Día Internacional para la Tolerancia, cimiento más firme de la paz y la reconciliación, que año tras año, ...
El 16 de noviembre se celebra el Día Internacional para la Tolerancia, cimiento más firme de la paz y la reconciliación, que año tras año, ...
El 16 de noviembre se celebra el Día Internacional para la Tolerancia, cimiento más firme de la paz y la reconciliación, que año tras año, toma mayor importancia por los acelerados cambios que ocurren en la sociedad en la que vivimos.
La tolerancia es algo que debe aprenderse desde la infancia y que tienen que garantizar los Estados para contribuir a un mundo más justo, sin violencia y sin discriminación.
La Declaración de Principios sobre la Tolerancia, que adoptaron los países miembros de la Unesco el 16 de noviembre de 1995, resalta esos aspectos y afirma, entre otras cosas, que la tolerancia reconoce los derechos humanos universales y la diversidad de los pueblos.
Existe tolerancia cuando una persona respeta las opiniones, ideas o actitudes de las demás personas, aunque no coincidan con las propias.
El concepto se origina del latín que significa "soportar". Implica respeto y entendimiento, pero también, ser indulgente y considerado con los demás. Es una cualidad personal que se define como el respeto a las creencias o prácticas de los demás, aunque sean diferentes o contrarias a las nuestras, aceptando y/o admitiendo la diferencia o la diversidad existente en todo pueblo.
Es por ello por lo que el valor de la tolerancia se debe enseñar a los niños desde muy pequeños, a fin de que aprendan a establecer buenas relaciones con sus semejantes, esto es, con sus amigos, compañeros de escuela, familiares y hasta con personas no conocidas, pero que forman parte del entorno que los rodea.
Es importante que desde muy temprana edad, el ser humano se acostumbre a escuchar las ideas y opiniones de otros, a aceptar criterios o corrientes de pensamiento diferentes a las suyas, y saber compartir con otros, actividades, relaciones comerciales y laborales y hasta educativas, en plena armonía y sintonía con el respeto y la solidaridad.
Nadie nace tolerante. La conducta es un proceso de aprendizaje que originalmente vivimos en nuestros hogares, a través de la enseñanza de nuestro entorno familiar, con padres, hermanos, primos, abuelos, etc.
Igualmente se aprende tolerancia a través de cuentos e historias, actividades en equipo, juegos, convivencia con los demás, respetando las diferencias, conociendo otras culturas, viajando en familia, usando medios de conciliación y buena fe, compartiendo, evitando peleas, entre muchos otros momentos y situaciones importantes que se nos presentan en la vida.

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