Mensaje
Señor, dame un nuevo corazón
¿Cómo está su corazón, mi hermano? Seguramente, si usted hace un autoexamen, encontrará que sus problemas están realmente en su interior más que en su exterior. La
¿Cómo está su corazón, mi hermano? Seguramente, si usted hace un autoexamen, encontrará que sus problemas están realmente en su interior más que en su exterior. La raíz de cualquier cosa negativa o problema que enfrente la encontrará más en usted mismo que en el mundo que lo rodea.
La vida es hermosa, porque toda la creación es un hermoso regalo del amor profundo de Dios. Pero mientras no transforme su vida interior y purifique el manantial que brota de su alma, las aguas saldrán contaminadas y solamente podrá ver las cosas negativas y feas de la vida.
El mundo nuevo que tanto ansiamos no llegará mientras no nazca algo bueno en el corazón de los hombres. El egoísmo ha hecho de este mundo un desierto tan árido que solo la lluvia del amor lo puede fecundar. Jesús lo expresó así: "¿Por qué miras la motita en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en tu propio ojo?". Saque primero la viga de su ojo y entonces podrá ver claramente para sacar la brizna del ojo de su hermano.
Dice el Señor: "Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios". Para poder ver todo limpio y puro es necesario purificarse antes. Por eso hoy le digo, ¡hágase un trasplante de corazón! Lógicamente que hablo de su corazón interior. Si usted tuviera un corazón nuevo, pensaría bellamente y el mundo sería hermoso; a pesar de las cruces que tiene que cargar cada día.
Para que la corriente sea pura hay que purificar el manantial de la vida, lo cual solo se logra con la ayuda de Dios. La transformación de su personalidad tiene como causa de cambio su actitud mental. Por lo tanto, debe hacer una renovación de su propia mente. Sin este cambio, usted seguirá viviendo siempre amargado y aburrirá a los demás con su actitud negativa ante la vida. Su exterior no cambiará hasta que no cambie su interior. ¡Tiene que transformar su corazón!
Pero, ¿quién puede purificar el corazón humano? Indudablemente, el hombre puede intentarlo y alcanzar una limpieza aparente y temporal. Pero si la voluntad humana no tiene una dirección y ayuda superior, no podrá salir por sí sola del pozo donde ha caído. Para purificar su mente y su corazón tiene que hacerlo con la ayuda de una fuerza superior que es Dios.
La mejor herramienta para ayudarlo a lograr todas las cosas buenas y positivas en la vida es la oración. Es la fuente de energía más poderosa que se puede generar, porque a través de la oración nos acercamos al Señor. A través de la oración aumentamos nuestra energía y fuerza interior y renovamos nuestro espíritu. Una vez limpios los cristales del alma, podremos mirar libremente todo lo hermoso del mundo. Solamente cuando cada ser humano experimente en su corazón la fuerza y el poder divinos que provienen de Dios, tendremos un mundo mejor para todos. Llenos del amor de Dios, el deseo de proporcionar gozo, bienestar y felicidad a los demás fluirá constantemente en nuestros corazones.
Entonces, ¿qué espera para cambiar ese corazón de piedra por un corazón de carne? Solo existirá un mundo mejor cuando reine en los corazones un espíritu de amor, de amabilidad y de consideración por los demás. Usted, hermano mío, tiene que nacer de nuevo, renovar su mente y su corazón para nacer a una vida nueva.
Pida a Dios que le cambie ese corazón de piedra, seco y árido, que no está dando buenos frutos. Acérquese al gran médico del alma, Cristo Jesús, para pedirle que haga crecer en usted un corazón limpio y puro. Pida con verdadera fe y Él le responderá siempre. Comience hoy el primer día del resto de su vida. Ánimo, mi hermano, adelante y recuerde siempre que con Dios, usted será... ¡invencible!

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