Editorial
Trasplantes
Panamá tiene una moderna ley de trasplantes de órganos, elaborada por médicos estudiosos de la materia, miembros de la Comisión de Salud de la Asamblea Nacional de
Panamá tiene una moderna ley de trasplantes de órganos, elaborada por médicos estudiosos de la materia, miembros de la Comisión de Salud de la Asamblea Nacional de Diputados. Pero es una ley que no puede aplicarse integralmente por la insuficiencia de médicos especialistas entrenados para efectuar delicadas operaciones quirúrgicas. Existe un déficit de cardiólogos, por ejemplo, para efectuar trasplantes de corazón. Las carencias de médicos especialistas se presentan, también, en riñones, médula, córneas y otros órganos vitales, produciéndose una lista larga de espera de pacientes panameños en espera del trasplante.
La respuesta a las carencias no es sencilla. Para formar un cardiólogo especializado en trasplantes se requieren 12 años de estudios: 6 años de graduación de médico general; 3 años de medicina interna; 3 años más de la especialidad en cardiología; 1 año de especialidad adicional en cirugía cardiológica en el extranjero. Hay 70 cardiólogos panameños aptos para atender a los pacientes, según la Sociedad Panameña de Cardiología; 20 de ellos prestan servicios en la CSS, sin haberse especializado en cirugía cardiovascular por uno y otro motivo. Los trasplantes de corazón están estancados. Un trasplante de corazón puede costar en un hospital de EE.UU., entre 76 mil y 170 mil; en Colombia, aproximadamente, 100 mil dólares; 60 mil euros en España.
Un panorama igualmente desolador se presenta en los trasplantes de riñones, hígados, médulas, córneas. Hay pacientes que fallecen esperando un donante de riñones. Según la Organización Panameña de Trasplantes (OPT), hay 250 personas que aguardan la posibilidad de la donación y el subsiguiente trasplante. Donantes y trasplantes se conjugan en una recíproca unidad para solucionar la expectativa de vida de numerosos panameños aquejados de dolencias renales. En 1991 se hizo el primer trasplante de riñón de donante vivo; 7 años más tarde, hubo el primer trasplante de riñón de donante fallecido. A partir de entonces se han registrado 560 trasplantes de riñón en clínicas y hospitales del país. consolidando avances quirúrgicos en la especialidad.
Sin embargo, se interpone un aspecto irresuelto hasta ahora en la ley de trasplantes. Mientras en otros países la donación de órganos de personas fallecidas constituye una obligación de carácter legal y humanitario, en Panamá la donación es voluntaria. Se requiere que la persona viva acepte la donación de sus órganos, llenando un formulario médico que reconoce la idoneidad física. Pero no tenemos una cultura de donación de órganos ni entre familiares de compatibilidad genética. Peor aún, la familia del fallecido suele desautorizar la donación para trasplante, particularmente en riñones. Los trasplantes de corazón se realizan con donantes fallecidos. Cuando hay un visto bueno previo, se da una carrera contra el tiempo: el corazón debe extraerse a más tardar en un lapso de 6 a 18 horas, antes de que la muerte deteriore el órgano, para poder proceder llevarlo al salón de cirugía. Se ha pensado que en la cédula o en la licencia de conducir podría constar la autorización de una persona mayor de edad, varón o hembra, para donar órganos. Sin atropellar el libre discernimiento de los panameños, se pueden salvar vidas.

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