De Carita Feliz a Carita Triste
Publicado 2006/02/07 00:00:00
- Itsel Miranda Jordán
La disconformidad surge porque los pacientes operados no están recibiendo el debido seguimiento.
Isai Miranda se quemó su mano cuando era un bebé de diez meses. Fue una tragedia con la que vivió por muchos años, hasta que fue seleccionado para viajar a David, para el programa de Carita Feliz.
Isai estaba emocionado, comenta su madre que no quiso ser identificada por temor a represalias. Ella describió que su hijo pasó de la euforia al llanto, tras la operación y su regreso a esta ciudad.
"No es fácil escuchar a mi hijo todos los días que llego a la casa que me diga, qué va a pasar con mi dedito, mamá; tengo miedo perderlo, mejor me lo hubieran dejado como lo tenía".
Mi hijo se quemó la manito cuando era un bebé de 10 meses, y desde entonces le quedó el dedito recogido. Asistimos al médico para ayudarlo, pero explicaron que no se podía operar porque era una operación delicada, que debía tener más edad, además era costosa y en el hospital de Changuinola no se realizaban.
Isai vio coronada su oportunidad cuando el pasado 8 de enero aplicó para el programa de Carita Feliz y fue escogido, junto a otro grupo de bocatoreños para viajar a David y ser intervenido.
"Me arrepiento de haber aceptado esta operación. Mejor hubiera recogido poco a poco el dinero para la operación de mi hijo", dijo la madre, quien agregó que ella cree que en muchos casos utilizan los niños para hacer sus propagandas.
"Mi hijo salió tan feliz de casa, y verlo dos semanas después tan triste. Recuerdo que no durmió para estar listo para el viaje, en el que no cerró ninguno de sus ojos de la emoción".
Cuando lo hospitalizaron no durmió tampoco; pendiente de cuándo lo iban a buscar para operarlo. Recuerdo que decía que "gracias a Dios ya sus compañeritos no se burlarían de su dedito".
"Verlo sufrir me parte el alma porque ahora tiene que estar con su manito levantada y sin recibir atención médica". Yo no puedo hacer nada, pues el especialista que lo atendió después no quiso siquiera quitarle el vendaje, ya que no quería correr ningún riesgo porque él no lo operó.
El pequeño Isai con profunda tristeza dijo que mejor lo hubieran dejado con su mano como la tenía. Así podía hacer muchas cosas: jugar, comer, escribir y ahora tengo miedo hasta de perder mi dedo.
Me siento muy triste: ya mi madre ha hecho todo y se ha gastado lo poco que tiene, tratando de ver cómo hace para que me atiendan. Por favor que me atiendan, es todo lo que quiero.
Este medio buscó las reacciones de las autoridades en las oficinas de la Gobernación en Changuinola, pero las mismas se mantenían cerradas.
De la provincia fueron seleccionados un total de 10 menores para diversas cirugías, los cuales viajaron el pasado 15 de enero en horas de la madrugada al hospital José Domingo de Obaldía, donde algunos fueron ingresados en horas de la tarde, mientras que los demás se mantuvieron en espera de su turno en el albergue, ubicado en las instalaciones del IFARHU en David.
Estefanía Hutson, madre del menor Ricardo Boya, de cuatro meses, indicó que hasta malos tratos recibieron en el albergue y que tuvo que salir antes de que le dieran salida a su bebé, ya que no tenia que darle de comer a su hijo.
Hutson comentó que su hijo fue operado de una cirugía plástica en la mano, para quitarle un dedito que tenía de más en las dos manitos. Ahora no lo quieren atender. También en el albergue se les hacía firmar un documento en el cual se eximía de responsabilidad penal y civil a los médicos del hospital.
Isai estaba emocionado, comenta su madre que no quiso ser identificada por temor a represalias. Ella describió que su hijo pasó de la euforia al llanto, tras la operación y su regreso a esta ciudad.
"No es fácil escuchar a mi hijo todos los días que llego a la casa que me diga, qué va a pasar con mi dedito, mamá; tengo miedo perderlo, mejor me lo hubieran dejado como lo tenía".
Mi hijo se quemó la manito cuando era un bebé de 10 meses, y desde entonces le quedó el dedito recogido. Asistimos al médico para ayudarlo, pero explicaron que no se podía operar porque era una operación delicada, que debía tener más edad, además era costosa y en el hospital de Changuinola no se realizaban.
Isai vio coronada su oportunidad cuando el pasado 8 de enero aplicó para el programa de Carita Feliz y fue escogido, junto a otro grupo de bocatoreños para viajar a David y ser intervenido.
"Me arrepiento de haber aceptado esta operación. Mejor hubiera recogido poco a poco el dinero para la operación de mi hijo", dijo la madre, quien agregó que ella cree que en muchos casos utilizan los niños para hacer sus propagandas.
"Mi hijo salió tan feliz de casa, y verlo dos semanas después tan triste. Recuerdo que no durmió para estar listo para el viaje, en el que no cerró ninguno de sus ojos de la emoción".
Cuando lo hospitalizaron no durmió tampoco; pendiente de cuándo lo iban a buscar para operarlo. Recuerdo que decía que "gracias a Dios ya sus compañeritos no se burlarían de su dedito".
"Verlo sufrir me parte el alma porque ahora tiene que estar con su manito levantada y sin recibir atención médica". Yo no puedo hacer nada, pues el especialista que lo atendió después no quiso siquiera quitarle el vendaje, ya que no quería correr ningún riesgo porque él no lo operó.
El pequeño Isai con profunda tristeza dijo que mejor lo hubieran dejado con su mano como la tenía. Así podía hacer muchas cosas: jugar, comer, escribir y ahora tengo miedo hasta de perder mi dedo.
Me siento muy triste: ya mi madre ha hecho todo y se ha gastado lo poco que tiene, tratando de ver cómo hace para que me atiendan. Por favor que me atiendan, es todo lo que quiero.
Este medio buscó las reacciones de las autoridades en las oficinas de la Gobernación en Changuinola, pero las mismas se mantenían cerradas.
De la provincia fueron seleccionados un total de 10 menores para diversas cirugías, los cuales viajaron el pasado 15 de enero en horas de la madrugada al hospital José Domingo de Obaldía, donde algunos fueron ingresados en horas de la tarde, mientras que los demás se mantuvieron en espera de su turno en el albergue, ubicado en las instalaciones del IFARHU en David.
Estefanía Hutson, madre del menor Ricardo Boya, de cuatro meses, indicó que hasta malos tratos recibieron en el albergue y que tuvo que salir antes de que le dieran salida a su bebé, ya que no tenia que darle de comer a su hijo.
Hutson comentó que su hijo fue operado de una cirugía plástica en la mano, para quitarle un dedito que tenía de más en las dos manitos. Ahora no lo quieren atender. También en el albergue se les hacía firmar un documento en el cual se eximía de responsabilidad penal y civil a los médicos del hospital.
Este programa, para personas de escasos recursos, se está aplicando en diversas partes del país.
Sin embargo, hasta ahora las únicas quejas han surgido en Bocas del Toro.

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