A dos años del terremoto secuelas siguen latente
Publicado 2005/12/25 00:00:00
- Marcelino Rosario
Hoy algunas de las paredes de hogares se mueven con una facilidad increíble, el temor es por sus pequeños hijos, los sismos siguen registrándose.
LOS residentes de Puerto Armuelles insisten en que ellos no son culpables de los designios de la naturaleza, el terremoto que sacudió la región occidental de Chiriquí el 25 de diciembre de 2003, dejó secuelas que siguen latente en sus viviendas y en algunas carreteras.
Edwin Espinosa, cada día al levantarse no le queda otra alternativa que ver las rayas de color rojo las cuales dejaron los funcionarios del Ministerio de Vivienda en su casa días después de terremoto, quienes nunca regresaron para ver que había ocurrido.
Hoy algunas de las paredes de su humilde hogar se mueven con una facilidad increíble, el temor es por sus pequeños hijos, los sismos siguen registrándose.
“Nos acostamos, pero siempre con la preocupación, por cualquier temblor. El terremoto del 25 de diciembre de 2005, fue en la madrugada y gracias a Dios era navidad y uno estaba despierto, porque de lo contrario no sabemos que hubiera pasado”, dijo.
Agregó que la casa quedó prácticamente en peligro, aunque las paredes no están en el suelo se mueven, desconoce el día que pueda volver otro movimiento telúrico que las derribe, porque son una trampa de muerte; sin embargo, la falta de recursos le ha impedido volver a construirla.
Las respuestas para la familia Espinosa que vive en barriada Nueva Florida en Puerto Armuelles, nunca llegaron y no les ha quedado otra alternativa que seguir durmiendo en la sala por dos años, ante cualquier siniestro, ya que Puerto Armuelles siguen temblando.
“Cada vez que hay un temblor me da más miedo porque pienso que la casa se nos va a caer y como no tengo trabajo producto del alto desempleo que hay en Barú, solo me queda chambear para llevar algo de comer a mi familia, pero no tenemos dinero para reparar la casa, a pesar que son mis hijos los que están en peligro”, manifestó.
Van dos años desde que ocurrió aquel siniestro que cobró la vida de una recién nacida cuando un bloque le cayó encima y un anciano murió de un infarto. Hoy se cumplen dos años del terremoto de Puerto Armuelles y los lugareños se sienten como si no existieran solo viven las promesas de dos gobiernos.
Osvaldo Guibson dirigente de las Fuerzas Vivas de Barú, dijo estar en desacuerdo con la posición del Ministerio de Vivienda quienes han asegurado que solo restan 19 casas por construir de las afectadas del terremoto.
"Tenemos que ser serios en estas cosas, nosotros vinimos con el MIVI e hicimos una evaluación de 989 casas de la cual solo 60 fueron las que vieron y no hemos visto respuesta de ninguna otra casa y ellos pueden decir que 19 y donde están las 928 casas que no han dado ninguna respuesta", dijo.
La carretera de la barriada San Vicente es una muestra palpable de este hecho, el hundimiento en varios puntos son una muestra de esa realidad que dejó en los baruenses el trago amargo de una Navidad desesperada.
Parece que la paciencia del baruense se comienza a terminar y no descartan medidas de presión, porque por el hambre que vive este distrito, se está a punto de llegar al caos por la falta de respuestas.
Osvaldo Guibson: "Yo no creo ya en los gobiernos, cuando suben vienen con las mismas promesas, pero cuando ven la cosa seria, dicen que no hay presupuesto".
C. Del Cid: "Después del terremoto pasaron cuatro meses para que nos construyeran la casa y bueno nos sentimos bien seguros, aunque uno no sabe cuando esto se mueve".
Aida Morales: "En el MIVI, en dos meses hicimos una evaluación completa de la situación en Barú, solucionamos un problema, que heredamos".
Francisco Cedeño: " Somos un pueblo que vive bajo la misericordia de Dios y veo la gracia de Él en este pueblo a pesar de los temblores. No hemos recibido respuestas".
Edwin Espinosa, cada día al levantarse no le queda otra alternativa que ver las rayas de color rojo las cuales dejaron los funcionarios del Ministerio de Vivienda en su casa días después de terremoto, quienes nunca regresaron para ver que había ocurrido.
Hoy algunas de las paredes de su humilde hogar se mueven con una facilidad increíble, el temor es por sus pequeños hijos, los sismos siguen registrándose.
“Nos acostamos, pero siempre con la preocupación, por cualquier temblor. El terremoto del 25 de diciembre de 2005, fue en la madrugada y gracias a Dios era navidad y uno estaba despierto, porque de lo contrario no sabemos que hubiera pasado”, dijo.
Agregó que la casa quedó prácticamente en peligro, aunque las paredes no están en el suelo se mueven, desconoce el día que pueda volver otro movimiento telúrico que las derribe, porque son una trampa de muerte; sin embargo, la falta de recursos le ha impedido volver a construirla.
Las respuestas para la familia Espinosa que vive en barriada Nueva Florida en Puerto Armuelles, nunca llegaron y no les ha quedado otra alternativa que seguir durmiendo en la sala por dos años, ante cualquier siniestro, ya que Puerto Armuelles siguen temblando.
“Cada vez que hay un temblor me da más miedo porque pienso que la casa se nos va a caer y como no tengo trabajo producto del alto desempleo que hay en Barú, solo me queda chambear para llevar algo de comer a mi familia, pero no tenemos dinero para reparar la casa, a pesar que son mis hijos los que están en peligro”, manifestó.
Van dos años desde que ocurrió aquel siniestro que cobró la vida de una recién nacida cuando un bloque le cayó encima y un anciano murió de un infarto. Hoy se cumplen dos años del terremoto de Puerto Armuelles y los lugareños se sienten como si no existieran solo viven las promesas de dos gobiernos.
Osvaldo Guibson dirigente de las Fuerzas Vivas de Barú, dijo estar en desacuerdo con la posición del Ministerio de Vivienda quienes han asegurado que solo restan 19 casas por construir de las afectadas del terremoto.
"Tenemos que ser serios en estas cosas, nosotros vinimos con el MIVI e hicimos una evaluación de 989 casas de la cual solo 60 fueron las que vieron y no hemos visto respuesta de ninguna otra casa y ellos pueden decir que 19 y donde están las 928 casas que no han dado ninguna respuesta", dijo.
La carretera de la barriada San Vicente es una muestra palpable de este hecho, el hundimiento en varios puntos son una muestra de esa realidad que dejó en los baruenses el trago amargo de una Navidad desesperada.
Parece que la paciencia del baruense se comienza a terminar y no descartan medidas de presión, porque por el hambre que vive este distrito, se está a punto de llegar al caos por la falta de respuestas.
Osvaldo Guibson: "Yo no creo ya en los gobiernos, cuando suben vienen con las mismas promesas, pero cuando ven la cosa seria, dicen que no hay presupuesto".
C. Del Cid: "Después del terremoto pasaron cuatro meses para que nos construyeran la casa y bueno nos sentimos bien seguros, aunque uno no sabe cuando esto se mueve".
Aida Morales: "En el MIVI, en dos meses hicimos una evaluación completa de la situación en Barú, solucionamos un problema, que heredamos".
Francisco Cedeño: " Somos un pueblo que vive bajo la misericordia de Dios y veo la gracia de Él en este pueblo a pesar de los temblores. No hemos recibido respuestas".

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