Experimento. No quieren depender de los gobiernos de turno.
Indígenas combaten pobreza con las granjas sostenibles
Trabajan diariamente en la siembra de diferentes cultivos para poner fin a sus días de hambre. También experimentan con una nueva variedad de papa en la región del oriente de la provincia de Chiriquí.
Interesados en las faenas agrícolas
4- años tiene de ejecutarse este proyecto en la comunidad indígena de Caracol Abajo.
- son las familias beneficiadas con la siembra de diferentes productos agrícolas.
- fueron los socios que tomaron la iniciativa de impulsar este proyecto que trae prosperidad.
Producción y mercadeo
- Con la asistencia de los técnicos del Idiap y un poco de conocimiento en la materia, [B]actualmente la vida de estos humildes panameños[/B] se desarrolla en medio de una envidiable autonomía.
Poco a poco, los habitantes de la comarca Ngäbe-Bugle se preocupan por realizar faenas agrícolas dentro de su entorno, en la provincia de Chiriquí.
Tal como lo señala uno de los organizadores, Samuel Valle, el objetivo de los miembros de la comunidad es salir de la pobreza y no depender de los diferentes gobiernos de turno.
“Debemos buscar iniciativas por nosotros mismos y solucionar las necesidades de alimentación e ingresos económicos, o de trasladarse hacia los distritos de Boquete, Alanje, Renacimiento o Bugaba en busca de mejores días para las familias”, agregó.
Los residentes de la comunidad de Caracol Abajo, perteneciente al corregimiento de Hato Pilón, en el distrito de Mirono, comarca Ngäbe-Buglé, se organizaron y crearon una granja autosostenible.
Se comenzó a preparar la tierra para la siembra de cultivos tales como tomate, repollo, lechuga, maíz, café y plátanos, entre otros productos agrícolas.
Contaron con toda la ayuda técnica de los ingenieros agrónomos del Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (Idiap) para la realización de esta granja.
Santiago Pinzón Quintero, integrante de los productores de esta comunidad, manifestó que el proyecto tiene más de cuatro años de haber sido creado.
Dijo que cuenta con unos 9 socios y 80 familias beneficiadas de forma directa.
Reciben los conocimientos necesarios de la tecnología que el Idiap ha desarrollado en sus laboratorios, como son los cultivos mejorados de ñampí, maíz de alta calidad nutricional (QPM, sus siglas en inglés) amarillo y blanco, las plantas medicinales y arroz biofortificado -el cual es más nutritivo-, todos productos muy rentables dentro de la comarca.
En los terrenos tienen cultivos de plátano de las especies curare y fiat 21 y 03, que permiten aumentar la producción y ser adquiridos con mayor facilidad dentro de la zona comarcal, eliminando de este modo el tener que introducirlo de otras áreas de la provincia, dado que el traslado en automóviles es muy costoso.
Mientras tanto, Adriana Carpintero Vejerano, moradora de Hato Chamí, dijo que en la comarca también se realizan cultivos de café orgánico de buena calidad.
“Cosechamos igualmente guineo, plátano, yuca, guandú, arroz, maíz, hortalizas; y cría de aves de corral, la ganadería, la porcicultura y otros cultivos de subsistencia”.
Mencionó que ya le dan importancia a la explotación de la tierra que el Estado panameño les dio, aunque no sea tan fértil como las tierras negras de Volcán, Cerro Punta, Boquete, Boquerón, Bugaba, Renacimiento, entre otras, dentro de la provincia.

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