Panamá
Cámara de Comercio propone el etiquetado electrónico frontal de alimentos
- Redacción / nacion.pa@epasa.com / @PanamaAmerica
El gremio advirtió que el etiquetado frontal se simplifica y se reduce la información a una advertencia visible.
No hay un consenso sobre cómo debe ser el etiquetado frontal de advertencia en los alimentos. Foto: Archivo
Noticias Relacionadas
La Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Panamá (Cciap) propone un etiquetado electrónico frontal de advertencia en los alimentos y llamó a analizar detalladamente antes de imponer un sistema único en el país.
El gremio advirtió que el etiquetado frontal se simplifica y se reduce la información a una advertencia visible; esto, señala, puede parecer práctico, pero también puede ser limitado, porque la salud no se resume en un símbolo.
En ese sentido, agregó que cuando una política se queda corta en información, alguien termina pagando esa simplificación y ese alguien es usualmente el consumidor.
Según la Cciap, cambiar empaques, reformular productos, ajustar líneas de producción tiene un costo y, en un mercado como el de Panamá, esos costos no los absorbe el sistema y, al final, quien paga son los ciudadanos en la tienda o en el supermercado.
Señaló que otro aspecto es que Panamá es un mercado pequeño. Si las exigencias se vuelven más complejas que en otros países, muchas marcas simplemente decidirán no estar en este mercado. No por mala intención, sino por lógica de negocio.
La Cámara de Comercio sostiene que el resultado sería menos opciones en los anaqueles, menos competencia, menos alternativas y más presión en precios.
“El consumidor termina pagando más y eligiendo menos. Por eso, el debate no debería ser entre advertir o no advertir, debería ser entre simplificar o informar mejor”, agregó el gremio.
Ante este escenario, la Cciap propone el etiquetado electrónico, no como una salida fácil, sino como una solución más completa, ya que el etiquetado electrónico no elimina la información: la amplía, no sustituye, complementa y no impone, permite decidir.
Además, no representa un costo adicional para el consumidor. No requiere cambios costosos en empaques ni procesos que terminan trasladándose al precio final. Al contrario, permite ofrecer más información sin encarecer el producto.
“Tenemos que apostar por la educación, porque ningún sistema de etiquetado, por sí solo, va a resolver el problema si las personas no entienden qué están consumiendo”, concluyó.

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.