Abonos, alimentos y nutrientes para que sus plantas luzcan hermosas
- REDACCION
Una manera de mantenerlas sanas y fuertes.
Para mejorar la estructura del suelo y favorecer el crecimiento de las plantas, se utiliza el abono. Dependiendo de cuál de estos dos objetivos sea prioritario se aplicará el tipo de abono adecuado.
Crecimiento.
Explica Yolanda Mosquera, de Jardinería Yolin, que: “Los abonos no son más que alimentos que se utilizan para mejorar el crecimiento de las plantas; por ejemplo, si las plantas son de hojas solamente, como las que se usan en interiores, se aplica un abono para follaje como la urea, que es ideal para este propósito porque contiene fósforo y sirve para dar verdor a la planta”.
También se puede utilizar el abono conocido como el 12-24-12, que contiene 12 por ciento de nitrógeno 24 por ciento de fósforo y 12 por ciento de potasio y es más completo que la urea, ya que entre otras funciones, tiene la de intensificar el color de las hojas.
Para las plantas de flores es apropiado el abono con fitohormonas, se usa con el fin de estimular el proceso de la floración, como el hortal o el nitro fosca, que son pequeñas esferas en color azul o morado que le proporcionan aumento al tamaño de la planta, pero debe manejarlo con precaución y medida.
Aplicación.
Los foliares se aplican pulverizando sobre la planta. El foliar se usa como complemento y es muy interesante para aportar micronutrientes: hierro, manganeso, cobre, etc., ya que se precisan en pequeñísimas cantidades y se asimilan directamente por aplicarlos en la propia hoja.
Errores.
El más frecuente es el exceso en aplicar el abono, ya que muchas veces se piensa que entre más abono, más rápido crecen las plantas y esto es un grave error, según Mosquera, porque esta tarda alrededor de dos semanas en asimilar los abonos.
Tipos de abono.
Podemos mencionar el de suelo y el de hojas. Para el primero, con una aplicación semanal es suficiente en la mayoría de las plantas, puede variar de una especie a otra. Los que actúan sobre las raíces existen en diferentes formas: sólidos (bastoncillos a colocar en la tierra), líquidos (se debe añadir al agua) o en polvo (a repartir sobre la superficie de la tierra). El de hojas es ideal para plantas poco cuidadas y debilitadas que se tienen que alimentar aportando abono en solución sobre las hojas, lo que garantiza su absorción inmediata.

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