Berros, nutritivos y curativos
Publicado 2007/03/04 00:00:00
- REDACCION
Los berros, unas plantas originarias de Asia y Europa, han pasado de ser una simple hierba a formar parte de los ingredientes más sabrosos que pueden conformar una ensalada; tienen un sabor picante muy particular y una magnífica fama por su acción antibiótica; éstos han sido utilizados tradicionalmente como remedio natural para combatir infecciones.
Además, aportan una gran concentración de nutrientes. Por ejemplo, 20 gramos de berro proporcionan el 20% de la ración diaria de vitamina C recomendada a un adulto. También se encuentra entre sus propiedades un aporte significativo de vitaminas A, B1, B2, B6 y E, además de calcio y hierro.
Estos crecen de forma silvestre en arroyos de Europa y Asia, pero su cultivo se ha extendido por todo el hemisferio norte. Aunque pueden encontrarse en el supermercado, todo el año, el exceso de calor y de frío les perjudica.
Actualmente, se comercializan ya limpios y en bolsas para su consumo. La mejor elección son los de las hojas grandes de un verde oscuro, y su conservación puede ser en agua o en una bolsa de plástico en el refrigerador. No deben pasar de los cuatro días para que mantengan su frescura y sus propiedades.
Pero no piense que sólo puede consumirlos en ensalada, disfrutará muchísimo degustándolos en un bocadillo, en crema, en tortilla, en guisos.
En la antigüedad, en Alemania se utilizaban como medicina contra el escorbuto, por su contenido de vitamina C.
Además, aportan una gran concentración de nutrientes. Por ejemplo, 20 gramos de berro proporcionan el 20% de la ración diaria de vitamina C recomendada a un adulto. También se encuentra entre sus propiedades un aporte significativo de vitaminas A, B1, B2, B6 y E, además de calcio y hierro.
Estos crecen de forma silvestre en arroyos de Europa y Asia, pero su cultivo se ha extendido por todo el hemisferio norte. Aunque pueden encontrarse en el supermercado, todo el año, el exceso de calor y de frío les perjudica.
Actualmente, se comercializan ya limpios y en bolsas para su consumo. La mejor elección son los de las hojas grandes de un verde oscuro, y su conservación puede ser en agua o en una bolsa de plástico en el refrigerador. No deben pasar de los cuatro días para que mantengan su frescura y sus propiedades.
Pero no piense que sólo puede consumirlos en ensalada, disfrutará muchísimo degustándolos en un bocadillo, en crema, en tortilla, en guisos.
En la antigüedad, en Alemania se utilizaban como medicina contra el escorbuto, por su contenido de vitamina C.

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