El estrés me está matando
Publicado 2002/10/03 23:00:00
- Yessika Valdés
El incremento de la expectativa de vida hace que las sociedades latinoamericanas estén envejeciendo paulatinamente, al punto de que la población joven y madura de hoy debe prepararse para dentro de veinticinco años que será la población adulta mayor.
La Dra. Cecilia Alegre en su conferencia sobre el estrés insta a cada individuo a modificar sus factores de riesgo para poder seguir viviendo una vida independiente.
La nutrición y la actividad física son dos aspectos que ayudan a elevar la calidad de vida y el estrés un enemigo que gana terreno en una sociedad tan competitiva y llena de conflictos, retos y violencia como la presente.
El estrés es considerado un estado de cansancio y agotamiento físico y mental que causa desgaste del cuerpo, una respuesta del yo a cualquier exigencia que se le hace, explicó la Dra. Alegre, la cual manifestó que tanto el dolor como el placer pueden causar estrés.
Así vemos que pérdidas (muertes de familiares o amigos, desempleo, divorcio o ruptura de relaciones) ocasionan tanto estrés como lo hacen los logros (un nuevo empleo, un ascenso, matrimonio, el nacimiento de un hijo/a, graduaciones) y ambos inciden negativa y positivamente en la autoestima.
Según explicó la fuente, también causan estrés los hacinamientos (filas, tranques), problemas económicos y hay estresantes personales (cómo me siento yo conmigo: la pugna entre mi yo ideal y el real), los cambios de vida (ingreso a la escuela, mudanzas, la adolescencia, noviazgo, embarazo, menopausia, andropausia).
Ella aclaró que lo estresante no depende del evento en sí, sino de cómo interpreta o valora la persona éste, lo cual determina su impacto en la salud de ella.
Cuando hay estrés hay cambios en el sistema cardiovascular y en el respiratorio. Una serie de órganos reaccionan ante la supuesta amenaza que es el estrés y hay que estar alerta para captar esas señales que te envía el organismo.
Ella resaltó la importancia de la familia como fuente de apoyo para liberarse de los efectos negativos del estrés.
Para vencer al estrés "también ayudan la fe espiritual y servir a otros desinteresadamente", puntualizó la Dra. Alegre.
La Dra. Cecilia Alegre en su conferencia sobre el estrés insta a cada individuo a modificar sus factores de riesgo para poder seguir viviendo una vida independiente.
La nutrición y la actividad física son dos aspectos que ayudan a elevar la calidad de vida y el estrés un enemigo que gana terreno en una sociedad tan competitiva y llena de conflictos, retos y violencia como la presente.
El estrés es considerado un estado de cansancio y agotamiento físico y mental que causa desgaste del cuerpo, una respuesta del yo a cualquier exigencia que se le hace, explicó la Dra. Alegre, la cual manifestó que tanto el dolor como el placer pueden causar estrés.
Así vemos que pérdidas (muertes de familiares o amigos, desempleo, divorcio o ruptura de relaciones) ocasionan tanto estrés como lo hacen los logros (un nuevo empleo, un ascenso, matrimonio, el nacimiento de un hijo/a, graduaciones) y ambos inciden negativa y positivamente en la autoestima.
Según explicó la fuente, también causan estrés los hacinamientos (filas, tranques), problemas económicos y hay estresantes personales (cómo me siento yo conmigo: la pugna entre mi yo ideal y el real), los cambios de vida (ingreso a la escuela, mudanzas, la adolescencia, noviazgo, embarazo, menopausia, andropausia).
Ella aclaró que lo estresante no depende del evento en sí, sino de cómo interpreta o valora la persona éste, lo cual determina su impacto en la salud de ella.
Cuando hay estrés hay cambios en el sistema cardiovascular y en el respiratorio. Una serie de órganos reaccionan ante la supuesta amenaza que es el estrés y hay que estar alerta para captar esas señales que te envía el organismo.
Ella resaltó la importancia de la familia como fuente de apoyo para liberarse de los efectos negativos del estrés.
Para vencer al estrés "también ayudan la fe espiritual y servir a otros desinteresadamente", puntualizó la Dra. Alegre.
Identificar las fuentes de estrés.
Administrar mi tiempo (plantear objetivos y definir prioridades).
Equilibrar las actividades cotidianas: dejar un tiempo para las placenteras.
Aprender a expresar los sentimientos.
Cambiar desesperanza, hostilidad, frustraciones por esperanza, tolerancia y optimismo.
Aprender a decir ¡no!
Vigilar mi perfeccionismo.
Mantener las perspectivas y enfocar lo positivo.
Utilizar el sentido del humor.
Incorporar hábitos saludables.
Hacer ejercicio y aprender respiración profunda.

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