"El Show de Rocky Horror" el montaje que dará que decir
Publicado 2001/04/16 23:00:00
- Celdonio Arauz Espinosa
Edwin Cedeño siempre ha sido una especie de "chico terrible" porque su indómito espíritu lo ha llevado a incursionar en más de un experimento, la gran mayoría de las veces con estupendos resultados.
En ese atreverse a cruzar el río y nadar en más de una ocasión a la otra orilla, lo ha convertido en un hombre especial: inteligente y creativo, audaz y atrevido, planificador y ganador.
Su nombre es harto conocido en el mundo artístico panameño, por mencionar lo que nos compete, siempre dejando un sello personal, donde el profesionalismo y los buenos conocimientos saltan a la vista.
Ante esta introducción un tanto altiva, puede reafirmarse la osadía de este maestro teatral, quien decide echar una vez más a la suerte su prestigio al presentar un montaje divertido, irreverente y muy original, que el público queda estupefacto ante tanta locura reunida junta y a la vez admirado por la valentía de llevar al escenario un montaje diferente en nuestro país.
"El Show de Rocky Horror", un espectáculo que le ha dado casi la vuelta al mundo, llegó a Panamá, gracias a los diligentes esfuerzos de este director y de su socio Agustín G. de Vedia y Mitre, quienes han reunido los elementos necesarios y combinado talento nacional para crear una fórmula adecuada para divertirse y pensar sobre lo inverosímil que puede resultar esos aspectos que el hombre crea en su constante lucha por buscar más allá de su mira.
Con este espectáculo musical, que se presenta hasta el 30 de abril, el Teatro La Cúpula vuelve a reabrir sus puertas bajo la nueva administración del propio Edwin Cedeño.
Quien tenga la oportunidad de acudir a ver este montaje, no se arrepentirá de haber invertido en un evento poco común en nuestro medio e inclusive le aseguramos que querrá volver a verlo y tal vez mucho más dispuesto y "preparado" para la guerra de diversión y locura que acontece en el mismo.
Si es así, tenga presente llevar consigo una linterna pequeña o encendedor, un periódico o paraguas pequeño, una pistolita de agua con agua, confeti, papel higiénico y barajas viejas o incompletas, y si no lo lleva, en el mismo teatro lo podrá encontrar.
Estos elementos son fundamentales para ser parte de la obra, que a lo largo de casi treinta años cuando se estrenó esta comedia musical en los cines de Estados Unidos, cobró este nuevo giro que se ha convertido en una tradición, permitiendo la participación del público que asiste a la misma.
"El Show de Rocky Horror", escrita por el inglés Richard O´Brien (quien en la película hace el papel de un sirviente llamado Riff Raff), es básicamente una fantasía musical que ha sido catalogada de transgresora y atrevida, en el cual el sexo, el rock´n roll y la ficción se presentan al rojo vivo y sin limitantes.
Trata la cursi historia de dos jóvenes mojigatos llamados Brad Major y Janet Weiss, que en su viaje de luna de miel sufren un percance y quedan atrapados en la mansión del doctor Frank N´ Furter, creador de especímes humanas extrañas y adorador de un mundo futurista y sideral, donde se refleja las mayores locuras sin necesidad de buscar respuesta alguna.
Cedeño confiesa que siempre tuvo miedo por la reacción que experimentaría el público cuando viera este montaje, no obstante, asegura estar contento de los estupendos resultados que ha tenido.
Manifiesta que como director se apoyó en las coreografías y la música, manteniendo siempre el estilo propio de los setenta en conjunción con la forma "galla" de las películas de ciencia ficción de antes.
Este director, galardonado recientemente por el Instituto Internacional de Teatro de la UNESCO, recalca que "El Show de Rocky Horror" tiene muchas interpretaciones, desde las transfiguraciones de los seres humanos hasta el desenfreno de una época muy en boga hoy día.
Dice que su elenco, compuesto por jóvenes llenos de energía, se ha entregado al trabajo actoral con mucha fuerza y dedicación, por lo que se siente orgulloso del equipo con el cual comparte en esta producción que presenta el colectivo Nuevo Teatro.
Y evidentemente, es así. Los jóvenes actores gozan "a montón" de sus interpretaciones, embuyéndose totalmente en el papel y aunque algunos no tengan una formación musical como tal, demuestran que son capaces de atreverse sin temor a hacer el ridículo, porque en el orden actoral todos ya han tenido experiencia, unos profesionalmente, otros en escuelas y universidades, de lo cual tenemos que destacar que hay muchos egresados del grupo "El Desván" de la USMA, lo que demuestra que su director Eugenio Fernández no ha labrado en vano.
Por ello, es digno mencionar a los actores principales de esta comedia musical: Any Tovar (acomodadora), Miguel Boloboski (Brad Major), Idania Ceville (Janet Weiss), Manolo Madarnaz (narrador), Luis Gustavo Macías ( Riff Raff), Betsy Antillón (Magenta), Karla Stanziola (Columbia), Carlos Caballero (Frank N´Furter), Efraín Obando Martínez (Rocky) y Katz o Kathia Medina (Eddie/Dr. Scott). Cada uno de ellos se destaca en su momento.
Pero el trabajo no es completo sin los fantasmas de la noche que lo componen Janelle "Jani" Davidson, Sarita Macías, Vilma Marroquín, Erya Andrea Portillo, Gina Marcela Villafañe, Itza Rangel, María Alejandra García, Yimara Pérez Royko, Betsaida Méndez Cano, Baty Díaz, Jonathan Prosper, Roberto Hurtado, Carlos Rodríguez, José "Pepe" Casís y Miguel Gantes Valverde.
Algunos de estos actores secundarios también doblan los roles principales en algunas funciones, sumándose a ese grupo el también productor y director asociado, Agustín G. De Vedia y Mitre.
Al trabajo artístico es importante resaltar los músicos de la banda compuesta por Mario Beccabunco, Roby Baum, Ricardo Peluca Isaza y Bernardo Bernie Murray, bajo la dirección musical de Any Tovar. Aparte de toda una serie de personas más que forman parte del equipo técnico de esta producción, que le aseguro la recordarán por lo especial que es, no sólo en el aspecto musical y actoral, sino también escénico, de luces y sonido, así como coreográfico.
En este sentido, todo parece indicar que Edwin Cedeño puede inmiscuirse en proyectos de mayor envergadura a nivel musical, lo que crearía una fuerte competencia para Bruce Quinn, considerado hasta el momento el maestro de los musicales en Panamá.
En ese atreverse a cruzar el río y nadar en más de una ocasión a la otra orilla, lo ha convertido en un hombre especial: inteligente y creativo, audaz y atrevido, planificador y ganador.
Su nombre es harto conocido en el mundo artístico panameño, por mencionar lo que nos compete, siempre dejando un sello personal, donde el profesionalismo y los buenos conocimientos saltan a la vista.
Ante esta introducción un tanto altiva, puede reafirmarse la osadía de este maestro teatral, quien decide echar una vez más a la suerte su prestigio al presentar un montaje divertido, irreverente y muy original, que el público queda estupefacto ante tanta locura reunida junta y a la vez admirado por la valentía de llevar al escenario un montaje diferente en nuestro país.
"El Show de Rocky Horror", un espectáculo que le ha dado casi la vuelta al mundo, llegó a Panamá, gracias a los diligentes esfuerzos de este director y de su socio Agustín G. de Vedia y Mitre, quienes han reunido los elementos necesarios y combinado talento nacional para crear una fórmula adecuada para divertirse y pensar sobre lo inverosímil que puede resultar esos aspectos que el hombre crea en su constante lucha por buscar más allá de su mira.
Con este espectáculo musical, que se presenta hasta el 30 de abril, el Teatro La Cúpula vuelve a reabrir sus puertas bajo la nueva administración del propio Edwin Cedeño.
Quien tenga la oportunidad de acudir a ver este montaje, no se arrepentirá de haber invertido en un evento poco común en nuestro medio e inclusive le aseguramos que querrá volver a verlo y tal vez mucho más dispuesto y "preparado" para la guerra de diversión y locura que acontece en el mismo.
Si es así, tenga presente llevar consigo una linterna pequeña o encendedor, un periódico o paraguas pequeño, una pistolita de agua con agua, confeti, papel higiénico y barajas viejas o incompletas, y si no lo lleva, en el mismo teatro lo podrá encontrar.
Estos elementos son fundamentales para ser parte de la obra, que a lo largo de casi treinta años cuando se estrenó esta comedia musical en los cines de Estados Unidos, cobró este nuevo giro que se ha convertido en una tradición, permitiendo la participación del público que asiste a la misma.
"El Show de Rocky Horror", escrita por el inglés Richard O´Brien (quien en la película hace el papel de un sirviente llamado Riff Raff), es básicamente una fantasía musical que ha sido catalogada de transgresora y atrevida, en el cual el sexo, el rock´n roll y la ficción se presentan al rojo vivo y sin limitantes.
Trata la cursi historia de dos jóvenes mojigatos llamados Brad Major y Janet Weiss, que en su viaje de luna de miel sufren un percance y quedan atrapados en la mansión del doctor Frank N´ Furter, creador de especímes humanas extrañas y adorador de un mundo futurista y sideral, donde se refleja las mayores locuras sin necesidad de buscar respuesta alguna.
Cedeño confiesa que siempre tuvo miedo por la reacción que experimentaría el público cuando viera este montaje, no obstante, asegura estar contento de los estupendos resultados que ha tenido.
Manifiesta que como director se apoyó en las coreografías y la música, manteniendo siempre el estilo propio de los setenta en conjunción con la forma "galla" de las películas de ciencia ficción de antes.
Este director, galardonado recientemente por el Instituto Internacional de Teatro de la UNESCO, recalca que "El Show de Rocky Horror" tiene muchas interpretaciones, desde las transfiguraciones de los seres humanos hasta el desenfreno de una época muy en boga hoy día.
Dice que su elenco, compuesto por jóvenes llenos de energía, se ha entregado al trabajo actoral con mucha fuerza y dedicación, por lo que se siente orgulloso del equipo con el cual comparte en esta producción que presenta el colectivo Nuevo Teatro.
Y evidentemente, es así. Los jóvenes actores gozan "a montón" de sus interpretaciones, embuyéndose totalmente en el papel y aunque algunos no tengan una formación musical como tal, demuestran que son capaces de atreverse sin temor a hacer el ridículo, porque en el orden actoral todos ya han tenido experiencia, unos profesionalmente, otros en escuelas y universidades, de lo cual tenemos que destacar que hay muchos egresados del grupo "El Desván" de la USMA, lo que demuestra que su director Eugenio Fernández no ha labrado en vano.
Por ello, es digno mencionar a los actores principales de esta comedia musical: Any Tovar (acomodadora), Miguel Boloboski (Brad Major), Idania Ceville (Janet Weiss), Manolo Madarnaz (narrador), Luis Gustavo Macías ( Riff Raff), Betsy Antillón (Magenta), Karla Stanziola (Columbia), Carlos Caballero (Frank N´Furter), Efraín Obando Martínez (Rocky) y Katz o Kathia Medina (Eddie/Dr. Scott). Cada uno de ellos se destaca en su momento.
Pero el trabajo no es completo sin los fantasmas de la noche que lo componen Janelle "Jani" Davidson, Sarita Macías, Vilma Marroquín, Erya Andrea Portillo, Gina Marcela Villafañe, Itza Rangel, María Alejandra García, Yimara Pérez Royko, Betsaida Méndez Cano, Baty Díaz, Jonathan Prosper, Roberto Hurtado, Carlos Rodríguez, José "Pepe" Casís y Miguel Gantes Valverde.
Algunos de estos actores secundarios también doblan los roles principales en algunas funciones, sumándose a ese grupo el también productor y director asociado, Agustín G. De Vedia y Mitre.
Al trabajo artístico es importante resaltar los músicos de la banda compuesta por Mario Beccabunco, Roby Baum, Ricardo Peluca Isaza y Bernardo Bernie Murray, bajo la dirección musical de Any Tovar. Aparte de toda una serie de personas más que forman parte del equipo técnico de esta producción, que le aseguro la recordarán por lo especial que es, no sólo en el aspecto musical y actoral, sino también escénico, de luces y sonido, así como coreográfico.
En este sentido, todo parece indicar que Edwin Cedeño puede inmiscuirse en proyectos de mayor envergadura a nivel musical, lo que crearía una fuerte competencia para Bruce Quinn, considerado hasta el momento el maestro de los musicales en Panamá.

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