Ellas se tiran sin paracadas
Publicado 2007/08/10 23:00:00
- Rosalina Orocú Mojica
Parte del precio que pagan ellas son los embarazos precoces y las lesiones pre-cancerosas.
BESOS y caricias que dejan un sabor amargo. Eso es lo que les está pasando a muchas adolescentes que sucumben ante el deseo sexual.
Pueden más las hormonas alborotadas y la presión de grupo que el discernimiento, la moral y el temor a contraer una infección de transmisión sexual.
Esto le consta al Dr. Juan Carlos Vega, ginecólogo, a cuyo consultorio llegan pacientes de 15 y 16 años embarazadas.
El temprano despertar de los muchachos y muchachas hoy día a la sexualidad les está pasando una factura imposible de pagar. Entran desarmados, faltos de orientación a un terreno que es como un campo minado.
El Dr. Vega señala que como ellos adolecen de guía, en su incursión tienen relaciones sexuales sin protección y al no usar preservativos, en estos escenarios de riesgos, donde la promiscuidad es la nota predominante, sucede que cosechan lágrimas, enfermedades. Y si no reciben oportuna atención, muerte.
Al principio son lesiones de bajo grado, luego de alto grado y finalmente, cáncer del cuello de la matriz, explica.
Producto de este desenfreno, concede, no es de extrañar que mujeres muy jóvenes tengan el Virus del Papiloma Humano. Hay jóvenes de 17, 18 y 19 años que llegan a su consultorio con lesiones muy avanzadas.
¿Por qué no se cuidan las adolescentes y jóvenes si están jugando con fuego? A esa pregunta el ginecólogo responde de la siguiente forma: ellas arguyen que prefieren tener sexo sin preservativos porque si los usan no sienten nada.
Como les falta orientación y están en una etapa crucial de su vida en que son más susceptibles y son conscientes de que su cuerpo está cambiando -lo perciben y lo ven- es de fundamental importancia que busquen consejo con psicólogos, sus padres, sexólogos, respecto del papel de la sexualidad en las relaciones humanas, la forma en que puede resultar gratificante, pero, a la par que sepan que el placer de unos segundos puede convertirse en dolor para toda la vida, si la sexualidad no se maneja responsablemente y se toman las precauciones del caso.
El hecho de que ponen en riesgo su salud, su carrera y su futuro obedece, a juicio de nuestro interlocutor, tanto a modelos erróneos de conducta de pareja y social que ven en los medios masivos de comunicación, en su derredor y también es producto de la presión de sus iguales.
Ciertamente, explica, la presión de grupo es un factor importante. Ellos y ellas quieren en la pubertad y adolescencia, más que en cualquier otro período de su vida, ser aceptados, sentirse parte de.. Entonces se dejan "empujar" o "arrastrar" por lo que la mayoría ve con buenos ojos.
Y, hoy día, contrario al pasado, parece que "la que no está de moda es la que no ha iniciado relaciones sexuales. Antes era lo contrario, era mal vista, no lo común", puntualiza el Dr. Vega.
Respecto de este tema, basados en la experiencia, vida real, lecturas y entrevistas, queremos añadir otras observaciones. Relacionadas con lo que les preocupa a los adolescentes que inician relaciones sexuales.
Lejos están ellos y ellas de pensar que pudieran enfermar (además de las ITS está el VIH-SIDA). O ellas quedar embarazadas. A esa edad se creen infalibles. "Esas cosas sólo le suceden a otros".
Les preocupa, eso sí, a ellas, que no les salgan barros, ni acné, darse cuenta de cuándo tendrán su primer período, para no mancharse. Si son tímidas, esconder el busto y por eso se joroban y si son seguras de sí mismas, más bien hacerlo parecer más grande (se ponen papel higiénico o sostenes con aumento).
A ellos les preocupan los sueños húmedos y el tamaño del pene o si tienen un testículo más grande que el otro, al igual que la erección, eyaculación precoz y si es posible orinar sin eyacular y a la inversa. También, si serán imberbes o hirsutos.
A ambos les preocupa dar el primer beso y qué hacer en el primer encuentro sexual.
Pueden más las hormonas alborotadas y la presión de grupo que el discernimiento, la moral y el temor a contraer una infección de transmisión sexual.
Esto le consta al Dr. Juan Carlos Vega, ginecólogo, a cuyo consultorio llegan pacientes de 15 y 16 años embarazadas.
El temprano despertar de los muchachos y muchachas hoy día a la sexualidad les está pasando una factura imposible de pagar. Entran desarmados, faltos de orientación a un terreno que es como un campo minado.
El Dr. Vega señala que como ellos adolecen de guía, en su incursión tienen relaciones sexuales sin protección y al no usar preservativos, en estos escenarios de riesgos, donde la promiscuidad es la nota predominante, sucede que cosechan lágrimas, enfermedades. Y si no reciben oportuna atención, muerte.
Al principio son lesiones de bajo grado, luego de alto grado y finalmente, cáncer del cuello de la matriz, explica.
Producto de este desenfreno, concede, no es de extrañar que mujeres muy jóvenes tengan el Virus del Papiloma Humano. Hay jóvenes de 17, 18 y 19 años que llegan a su consultorio con lesiones muy avanzadas.
¿Por qué no se cuidan las adolescentes y jóvenes si están jugando con fuego? A esa pregunta el ginecólogo responde de la siguiente forma: ellas arguyen que prefieren tener sexo sin preservativos porque si los usan no sienten nada.
Como les falta orientación y están en una etapa crucial de su vida en que son más susceptibles y son conscientes de que su cuerpo está cambiando -lo perciben y lo ven- es de fundamental importancia que busquen consejo con psicólogos, sus padres, sexólogos, respecto del papel de la sexualidad en las relaciones humanas, la forma en que puede resultar gratificante, pero, a la par que sepan que el placer de unos segundos puede convertirse en dolor para toda la vida, si la sexualidad no se maneja responsablemente y se toman las precauciones del caso.
El hecho de que ponen en riesgo su salud, su carrera y su futuro obedece, a juicio de nuestro interlocutor, tanto a modelos erróneos de conducta de pareja y social que ven en los medios masivos de comunicación, en su derredor y también es producto de la presión de sus iguales.
Ciertamente, explica, la presión de grupo es un factor importante. Ellos y ellas quieren en la pubertad y adolescencia, más que en cualquier otro período de su vida, ser aceptados, sentirse parte de.. Entonces se dejan "empujar" o "arrastrar" por lo que la mayoría ve con buenos ojos.
Y, hoy día, contrario al pasado, parece que "la que no está de moda es la que no ha iniciado relaciones sexuales. Antes era lo contrario, era mal vista, no lo común", puntualiza el Dr. Vega.
Respecto de este tema, basados en la experiencia, vida real, lecturas y entrevistas, queremos añadir otras observaciones. Relacionadas con lo que les preocupa a los adolescentes que inician relaciones sexuales.
Lejos están ellos y ellas de pensar que pudieran enfermar (además de las ITS está el VIH-SIDA). O ellas quedar embarazadas. A esa edad se creen infalibles. "Esas cosas sólo le suceden a otros".
Les preocupa, eso sí, a ellas, que no les salgan barros, ni acné, darse cuenta de cuándo tendrán su primer período, para no mancharse. Si son tímidas, esconder el busto y por eso se joroban y si son seguras de sí mismas, más bien hacerlo parecer más grande (se ponen papel higiénico o sostenes con aumento).
A ellos les preocupan los sueños húmedos y el tamaño del pene o si tienen un testículo más grande que el otro, al igual que la erección, eyaculación precoz y si es posible orinar sin eyacular y a la inversa. También, si serán imberbes o hirsutos.
A ambos les preocupa dar el primer beso y qué hacer en el primer encuentro sexual.
La sexualidad es una función vital, clave en la vida humana.
Sexualidad es la suma de sensualidad y genitalidad (estimulación de los sentidos y de los genitales, respectivamente).
Sexualidad es sinónimo de placer. También de peligro. Da lugar a vida o a muerte. Depende de si eres o no responsable.

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