Infecciones serias en el Sistema urinario
Publicado 1999/11/25 00:00:00
Uno de los problemas más comunes por lo que muchas personas visitan sus médicos primarios es por sufrir de infecciones en el tracto urinario. Quizás se trate de una "simple" infección en la vejiga o podría ser más complicado, lo que significa que, posiblemente, estén envueltas otras estructuras del tracto urinario.
Las infecciones en el tracto urinario (ITU, por las siglas en inglés), están relacionadas con una diversidad de condiciones que pueden variar desde infección en la vejiga, cistitis, infección en el riñón (pielnofritis) e infección en la uretra (uretritis).
Con el propósito de entender cómo ocurren algunas infecciones, es meritorio entonces entender, de manera sencilla, la anatomía del tracto urinario. La sangre fluye a través de los riñones al tiempo que es filtrada. Los productos de desecho del cuerpo son eliminados a través de la orina, fluyendo hacia abajo a través de los uréter hasta llega a la vejiga. La orina permanece en la vejiga hasta que llegue el momento de ser vaciada al orinar. En ese momento, los músculos del "cuello" de la vejiga se relajan y permiten el paso de la orina para que salga del cuerpo por medio de la uretra.
Normalmente, el tracto urinario no contiene bacterias. La uretra, en cierta forma, ayuda a prevenir que las bacterias del ambiente externo entren a contaminar el canal. De hecho, la descarga de orina también ayuda a limpiar la uretra de las bacterias que estén en ese momento tratando de entrar al cuerpo.
Sin embargo, siempre hay bacterias que pueden lograr entrar y causar infecciones en el tracto urinario. Se estima que la posibilidad de contraer este tipo de infección es mucho mayor en la mujer. Esto se asocia a que en la mujer, la bacteria tiene que recorrer una distancia menor. Es decir, la uretra femenina, que conduce del exterior del cuerpo hacia la vejiga, es mucho más corta y el efecto de "barrido" cuando se elimina la orina es menos efectivo. Es bien común que la bacteria entre a la vejiga y cause infección, o sea, cistitis. Usualmente, los médicos tratan episodios simple de cistitis con antibióticos e investigan otras posibles causas, si la infección es recurrente.
En el caso de los hombres, la uretra es mucho más larga en comparación con la mujer porque se extiende desde su vejiga hasta el pene. Por consiguiente, es mucho más difícil que una bacteria que se encuentre fuera del cuerpo llegue hasta la vejiga. Cuando esto ocurre, casi siempre es el resultado de algún factor escondido, por lo que hay que investigar.
Si la bacteria permanece en la vejiga por un tiempo considerable, puede viajar por el uréter hasta llegar a los riñones. Cuando eso ocurre se denomina pielnefritis. Esta condición requiere tratamiento médico inmediatamente incluyendo el uso de antibióticos. Esto puede sugir por razones poco usuales. Sin embargo, una posible causa es la demora de la persona en iniciar un tratamiento efectivo; podrá ser alrededor de cinco a siete días, antes de consultar con un médico sobre sus síntomas. La presencia prolongada de la bacteria en la vejiga aumenta la posibilidad de que ésta se esparza hacia los riñones.
Las infecciones en el tracto urinario (ITU, por las siglas en inglés), están relacionadas con una diversidad de condiciones que pueden variar desde infección en la vejiga, cistitis, infección en el riñón (pielnofritis) e infección en la uretra (uretritis).
Con el propósito de entender cómo ocurren algunas infecciones, es meritorio entonces entender, de manera sencilla, la anatomía del tracto urinario. La sangre fluye a través de los riñones al tiempo que es filtrada. Los productos de desecho del cuerpo son eliminados a través de la orina, fluyendo hacia abajo a través de los uréter hasta llega a la vejiga. La orina permanece en la vejiga hasta que llegue el momento de ser vaciada al orinar. En ese momento, los músculos del "cuello" de la vejiga se relajan y permiten el paso de la orina para que salga del cuerpo por medio de la uretra.
Normalmente, el tracto urinario no contiene bacterias. La uretra, en cierta forma, ayuda a prevenir que las bacterias del ambiente externo entren a contaminar el canal. De hecho, la descarga de orina también ayuda a limpiar la uretra de las bacterias que estén en ese momento tratando de entrar al cuerpo.
Sin embargo, siempre hay bacterias que pueden lograr entrar y causar infecciones en el tracto urinario. Se estima que la posibilidad de contraer este tipo de infección es mucho mayor en la mujer. Esto se asocia a que en la mujer, la bacteria tiene que recorrer una distancia menor. Es decir, la uretra femenina, que conduce del exterior del cuerpo hacia la vejiga, es mucho más corta y el efecto de "barrido" cuando se elimina la orina es menos efectivo. Es bien común que la bacteria entre a la vejiga y cause infección, o sea, cistitis. Usualmente, los médicos tratan episodios simple de cistitis con antibióticos e investigan otras posibles causas, si la infección es recurrente.
En el caso de los hombres, la uretra es mucho más larga en comparación con la mujer porque se extiende desde su vejiga hasta el pene. Por consiguiente, es mucho más difícil que una bacteria que se encuentre fuera del cuerpo llegue hasta la vejiga. Cuando esto ocurre, casi siempre es el resultado de algún factor escondido, por lo que hay que investigar.
Si la bacteria permanece en la vejiga por un tiempo considerable, puede viajar por el uréter hasta llegar a los riñones. Cuando eso ocurre se denomina pielnefritis. Esta condición requiere tratamiento médico inmediatamente incluyendo el uso de antibióticos. Esto puede sugir por razones poco usuales. Sin embargo, una posible causa es la demora de la persona en iniciar un tratamiento efectivo; podrá ser alrededor de cinco a siete días, antes de consultar con un médico sobre sus síntomas. La presencia prolongada de la bacteria en la vejiga aumenta la posibilidad de que ésta se esparza hacia los riñones.

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