"Nunca tomé clases de actuación y no fui a una escuela de teatro"
- Fabián W Waintal
Christian Charles Philip Bale nació el 30 de enero de 1974, en Haverfordwest, Pembrokeshire, Gales, Reino Unido. “Me estoy poniendo un poco viejo... No tengo la misma mentalidad que tenía hace unos años atrás, cuando me sentía invencible”.
Aunque el público lo prefiera como Batman, Christian Bale tuvo que alejarse por completo de aquel estereotipo para ganar el Óscar que se llevó este año con la película “The Fighter”. Y en pleno Teatro Kodak, pudimos compartir el festejo, lejos de la alfombra roja y los “flashes” de las cámaras, muy cerca de las frescas emociones, penas unos minutos después de haber ganado la gran pelea del Óscar.
¿Ahora que ganó el Óscar significa que no lo veremos más como Batman? No, no. Estoy a punto de filmar una película en China, ahora mismo. Y cuando termine, vuelvo directo a Batman. Absolutamente, habrá mucho más Batman.
¿Será un Batman... con barba? (Ríe) No te preocupes, me la pienso afeitar en el camino.
¿Cuánta importancia tiene un Óscar para usted? Obviamente los otros actores que estuvieron nominados en la misma categoría de mejor actor secundario son fenómenos, actores increíbles. Pero también hay muchísimos otros actores que merecen estar ahí también. A mí me encanta el motociclismo y es como decir quién llega primero, quién es más rápido. El Óscar no tiene nada que ver con eso. No hay primeras posiciones. Es algo muy extraño, es cuestión de opiniones. Pero, al mismo tiempo, no puedo dejar de emocionarme porque un grupo de personas muy talentosas decidieron que yo me lo merezco. Lo aprecio mucho.
¿Y qué opina personalmente de las campañas de publicidad que rodean las entregas del Óscar, como si fueran elecciones presidenciales? Lo genial es que estuve en China por un mes y no tuve que soportar nada de eso. No participé de ninguna campaña. Siempre pensé que la interpretación tiene que ser suficiente mérito y, si hubiera perdido, hubiese dicho lo mismo. No me hubiera arrepentido de nada. Hubiese aplaudido a cualquier otro que hubiera ganado. Sobraron interpretaciones maravillosas.
¿Sabe el lugar exacto donde pondrá el Óscar? Sé que voy a llegar a casa y apenas me lo agradezca mi hija, y pienso ponerlo donde que ella quiera.
¿Alguna anécdota que se lleva como un buen recuerdo de la ceremonia? Te cuento: En mitad de la ceremonia, estaba en el bar, con mi esposa y el verdadero Dicky, pensando que era como las otras entregas de premios donde te permiten entrar y salir, sin problema. Y desafortunadamente me perdí el discurso de Melissa Leo, porque no me dejaron volver a la sala hasta el siguiente corte comercial. Literalmente me dejaron golpeando la puerta, con Dicky gritando "Déjennos entrar". Y no nos dejaron. Eso fue un error. Si vuelvo a la entrega del Óscar, la próxima sabré que no tengo que salir, para nada.
¿Quiere decir que se perdió el insulto de Melissa Leo que censuraron en TV, tal cual como le había pasado a usted en la entrega del Globo de Oro? Me perdí el insulto, sí, pero estoy acostumbrado con los míos (Ríe). Por eso la entiendo muy bien.
¿Se olvidó de agradecer a alguien en particular? Cuando uno sube allá arriba a dar un discurso, es tremendo. Solo espero no haberme olvidado de mencionar a Mark (Whalberg), Melissa (Leo), Amy (Adams) y Jack (McGee). ¿Los mencioné? Sí, sí, a ellos los nombré así, sin apellidos. Fantástico, genial, es un alivio. Y la verdad, es un alivio ver queChristian Bale también haya ganado el Óscar, porque está irreconocible en la película “The Fighter” interpretando un verdadero ex boxeador que vive recordando el único éxito de haber noqueado a Ray Sugar Leonard, mientras la adicción a las drogas se interponen con el presente objetivo de entrenar al hermano que interpreta Mark Whalberg.
¿Diría que el personaje de la película “The Fighter” es el favorito de su carrera? Cada rol que tengo lo trato como un querido amigo. Cuando subí a recibir el premio, hubo un punto donde agradecí a David O. Russell por comunicar nuestro trabajo en un modo que significa algo para el público. Ahí es donde uno pierde el control, porque yo puedo matarme en un estudio de cine pero, si el director y el editor no aprovechan mi trabajo para que signifique algo para el público, termina siendo nada. Y tuve suerte que David y Pamela Martin me aprovecharon bien. El Óscar es el resultado.
¿A nivel personal aprendió algo en particular con el rodaje? Me halaga cuando alguien, cualquier persona que se me acerca, dice que se emocionó por una interpretación. Lo adoro. De verdad, me encanta escucharlo.

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