Piel sobre piel
Publicado 2000/03/30 00:00:00
- Cisjordania
Femenina, "chic", sensual y bañada en color. Así Angel Schlesser, Roberto Verino, Antonio Pernas, Devota y Lomba y Jesús del Pozo presentaron las tendencias para el próximo otoño-invierno 2000-2001.
Las pieles de visón, conejo, zorro, marmota, potro y pitón han cobrado protagonismo en todos los desfiles de los diseñadores españoles añadiendo a sus diseños elegancia y sofisticación. Además, se ha vuelto a los materiales nobles: cashmere, pelo de camello, mohair, chiffon, satén, seda arrugada, lana prensada, denim, terciopelo, y muselinas en beiges, marrones, verdes, guindas, frambuesas, violetas, azules y el siempre elegante negro.
Las tendencias para el próximo otoño-invierno son: faldas con cierto vuelo y largo por debajo de la rodilla; pantalón recto o ceñido hasta media pierna y más ancho en la parte de abajo; cazadoras cortas; abrigos cortos rectos o largos anudados a la cintura; vestidos con grandes escotes, camisas delicadas y complementos que embellecen a la mujer. En un imponente y desangelado salón del Museo de Arte Contemporáneo, Antonio Pernas y Roberto Verino presentaron sus colecciones para la próxima temporada. Pernas enlazó, con gusto, geometría y color en un desfile que parecía tildado bajo la batuta de Mondrian. Los modelos, que desfilaron por unas líneas quebradas con los colores primarios, lucieron diseños con una confección impecable y elaborados con gran riqueza material: cashmere, lana denim, cuero y potro.
En los diseños femeninos resaltaron las faldas con un ligero vuelo con largo a la rodilla, los abrigos hasta los pies anudados a la cintura, las camisas limpias, metidas por dentro; los pantalones rectos con o sin bolsillos; las faldas y cazadoras de piel abrochadas con cremalleras en tonos rojos, amarillos, negros y azules.
La cintura caída de los pantalones rectos, los jerseys ajustados, las chaquetas con cuello Mao y las gabardinas plastificadas dibujaron a un hombre moderno con corte convencional. Cerró el desfile una cazadora de napa corta negra combinada con la larga falda del mismo tono que resumía el concepto general de la colección del diseñador gallego: Más es igual a menos.
Bajo la espléndida voz de Paula Bas, Roberto Verino presentó una colección repleta de sensualidad con ciertas reminiscencias árabes, inspirada en la época más gloriosa del jazz. Los modelos comenzaron su andadura por la pasarela al compás del clásico tema de La Pantera Rosa. El pantalón femenino se impuso de principio a fin en la colección.
Los vestidos en degradé tipo años 30 con escotes en uve y adornados con grandes flores de tela, dieron paso a la serie en negro, donde los tejidos aparecieron bordados en oro, simulando el ambiente de las mil y una noche siempre seductor, insinuante y envolvente.
Las pieles de visón con costuras vistas teñidas en lila, violeta, rojo, fucsia y azul proporciona el lujo y glamour a una maravillosa serie de faldas y pantalones vaqueros. Mucha importancia tuvieron los accesorios. Bolsos y sandalias con tacón de vértigo realizadas en pintón; cinturones extra finos de pedrería dorada anudado a la cintura y con caída hasta la rodilla; bolsos de malla con brillos, bandoleras de conejo para hombres
Urbano, y quizá, salvaje fue el atuendo masculino. Cazadoras y abrigos con cuellos de piel. Pantalones rectos, gabardinas plastificadas y divertidos mocasines en piel de potro o serpiente.
Devota & Lomba presentó una colección exquisita donde introdujo pieles de zorro y visón tratadas de manera revolucionaria. Modesto Lomba demostró que se pueden lucir pelos de zorro sin que su volumen acapare el concepto de la prenda. ¿De qué manera? Rasando el pelo del animal de menos a más o viceversa. Así consigue chaquetas, abrigos, tops e incluso faldas depuradas. Las prendas reversibles en visón teñido en degrade y napado en cara interna han sido la estrella de su colección.
El único ornamento: pliegues y pinzas tanto en faldas como en chaquetas, además de dibujos y cortes geométricos de gran belleza. A esto se suma el cuidado material - lana prensada, seda arrugada, fieltro de lana y tafetas de seda- y elaborado corte.
El modisto cántabro ¡ngel Schlesser, que contó con la presencia de la Infanta Elena en su desfile, recreó su colección en los años 70, donde predominó la falda y los vestidos con una imagen muy chic. Subió a la pasarela el sastre de chaquetas pequeñas y faldas acampanada para una mujer muy femenina.
Una cálida paleta de colores -beige, camel, marrón, verde, pistacho suave, guinda, frambuesa, malva y negro- tintó pantalones rectos, blusas con cuello hafter, jerseys con piel de conejo, y vestidos maravillosos. Tras los impecables abrigos ribeteados en piel, plastificados o en espiguilla y jaspeado, apareció una serie de vestidos ajustados, con escotes en uve o palabra de honor que enriquecían las estolas de marmota.
Schlesser aplicó chorreras, vuelos en los dobladillos de los vestidos, pequeños volantes y flores para adornar la noche, ya que el buen hacer del modisto había quedado patente en las sofisticadas blusas de chiffon para la indumentaria de día, en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid.
En el Colegio de Médicos, bajo una cúpula llena de color e historia, el diseñador Jesús del Pozo presentó una colección inspirada en el arte del ¡frica profunda para crear una moda de vanguardia con exquisito gusto. Jugando con los volúmenes y el apresto de las telas creó abrigos acolchados ideales para una mujer urbana. Utilizó cortes desiguales, pliegues y pinzas para las faldas, siempre a media piernas; jerseys con mangas anchas y caídas; tops de piel a modo de petos, sujetos con dos tiras en la espalda; pantalones rectos y vestidos de sensibilidad artesanal.
Delicados, muy trabajados con asimetrías y armoniosos fueron los vestidos para la noche. El impecable corte, el buen hilván y el acierto de los colores desde el verde oliva y el liquen, pasando por el melocotón, hasta llegar al gris y ébano fueron una apuesta, llevó a la vanguardia de la moda la esencia de los pueblos primitivos africanos.
Cerró el desfile una Esther Cañadas vestida con un traje de novia gris con brillos a modo de sirena y arropada con abrigo napado de visón y gran pamela sobre su rubio cabello.
El diseñador madrileño huyó de los accesorios, el único adorno que se permitió fueron unas grandes pamelas con el ala hacia abajo y unos plumas estratégicamente colocadas sobre las sedas.
Esther Cañadas, Nieves Alvarez, Martina Klein, Cameron, Laura Sánchez, Madeleain y Gurus fueron algunas de las modelos elegidas para mostrar los diseños que se lucirán con los nuevos fríos.
Las pieles de visón, conejo, zorro, marmota, potro y pitón han cobrado protagonismo en todos los desfiles de los diseñadores españoles añadiendo a sus diseños elegancia y sofisticación. Además, se ha vuelto a los materiales nobles: cashmere, pelo de camello, mohair, chiffon, satén, seda arrugada, lana prensada, denim, terciopelo, y muselinas en beiges, marrones, verdes, guindas, frambuesas, violetas, azules y el siempre elegante negro.
Las tendencias para el próximo otoño-invierno son: faldas con cierto vuelo y largo por debajo de la rodilla; pantalón recto o ceñido hasta media pierna y más ancho en la parte de abajo; cazadoras cortas; abrigos cortos rectos o largos anudados a la cintura; vestidos con grandes escotes, camisas delicadas y complementos que embellecen a la mujer. En un imponente y desangelado salón del Museo de Arte Contemporáneo, Antonio Pernas y Roberto Verino presentaron sus colecciones para la próxima temporada. Pernas enlazó, con gusto, geometría y color en un desfile que parecía tildado bajo la batuta de Mondrian. Los modelos, que desfilaron por unas líneas quebradas con los colores primarios, lucieron diseños con una confección impecable y elaborados con gran riqueza material: cashmere, lana denim, cuero y potro.
En los diseños femeninos resaltaron las faldas con un ligero vuelo con largo a la rodilla, los abrigos hasta los pies anudados a la cintura, las camisas limpias, metidas por dentro; los pantalones rectos con o sin bolsillos; las faldas y cazadoras de piel abrochadas con cremalleras en tonos rojos, amarillos, negros y azules.
La cintura caída de los pantalones rectos, los jerseys ajustados, las chaquetas con cuello Mao y las gabardinas plastificadas dibujaron a un hombre moderno con corte convencional. Cerró el desfile una cazadora de napa corta negra combinada con la larga falda del mismo tono que resumía el concepto general de la colección del diseñador gallego: Más es igual a menos.
Bajo la espléndida voz de Paula Bas, Roberto Verino presentó una colección repleta de sensualidad con ciertas reminiscencias árabes, inspirada en la época más gloriosa del jazz. Los modelos comenzaron su andadura por la pasarela al compás del clásico tema de La Pantera Rosa. El pantalón femenino se impuso de principio a fin en la colección.
Los vestidos en degradé tipo años 30 con escotes en uve y adornados con grandes flores de tela, dieron paso a la serie en negro, donde los tejidos aparecieron bordados en oro, simulando el ambiente de las mil y una noche siempre seductor, insinuante y envolvente.
Las pieles de visón con costuras vistas teñidas en lila, violeta, rojo, fucsia y azul proporciona el lujo y glamour a una maravillosa serie de faldas y pantalones vaqueros. Mucha importancia tuvieron los accesorios. Bolsos y sandalias con tacón de vértigo realizadas en pintón; cinturones extra finos de pedrería dorada anudado a la cintura y con caída hasta la rodilla; bolsos de malla con brillos, bandoleras de conejo para hombres
Urbano, y quizá, salvaje fue el atuendo masculino. Cazadoras y abrigos con cuellos de piel. Pantalones rectos, gabardinas plastificadas y divertidos mocasines en piel de potro o serpiente.
Devota & Lomba presentó una colección exquisita donde introdujo pieles de zorro y visón tratadas de manera revolucionaria. Modesto Lomba demostró que se pueden lucir pelos de zorro sin que su volumen acapare el concepto de la prenda. ¿De qué manera? Rasando el pelo del animal de menos a más o viceversa. Así consigue chaquetas, abrigos, tops e incluso faldas depuradas. Las prendas reversibles en visón teñido en degrade y napado en cara interna han sido la estrella de su colección.
El único ornamento: pliegues y pinzas tanto en faldas como en chaquetas, además de dibujos y cortes geométricos de gran belleza. A esto se suma el cuidado material - lana prensada, seda arrugada, fieltro de lana y tafetas de seda- y elaborado corte.
El modisto cántabro ¡ngel Schlesser, que contó con la presencia de la Infanta Elena en su desfile, recreó su colección en los años 70, donde predominó la falda y los vestidos con una imagen muy chic. Subió a la pasarela el sastre de chaquetas pequeñas y faldas acampanada para una mujer muy femenina.
Una cálida paleta de colores -beige, camel, marrón, verde, pistacho suave, guinda, frambuesa, malva y negro- tintó pantalones rectos, blusas con cuello hafter, jerseys con piel de conejo, y vestidos maravillosos. Tras los impecables abrigos ribeteados en piel, plastificados o en espiguilla y jaspeado, apareció una serie de vestidos ajustados, con escotes en uve o palabra de honor que enriquecían las estolas de marmota.
Schlesser aplicó chorreras, vuelos en los dobladillos de los vestidos, pequeños volantes y flores para adornar la noche, ya que el buen hacer del modisto había quedado patente en las sofisticadas blusas de chiffon para la indumentaria de día, en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid.
En el Colegio de Médicos, bajo una cúpula llena de color e historia, el diseñador Jesús del Pozo presentó una colección inspirada en el arte del ¡frica profunda para crear una moda de vanguardia con exquisito gusto. Jugando con los volúmenes y el apresto de las telas creó abrigos acolchados ideales para una mujer urbana. Utilizó cortes desiguales, pliegues y pinzas para las faldas, siempre a media piernas; jerseys con mangas anchas y caídas; tops de piel a modo de petos, sujetos con dos tiras en la espalda; pantalones rectos y vestidos de sensibilidad artesanal.
Delicados, muy trabajados con asimetrías y armoniosos fueron los vestidos para la noche. El impecable corte, el buen hilván y el acierto de los colores desde el verde oliva y el liquen, pasando por el melocotón, hasta llegar al gris y ébano fueron una apuesta, llevó a la vanguardia de la moda la esencia de los pueblos primitivos africanos.
Cerró el desfile una Esther Cañadas vestida con un traje de novia gris con brillos a modo de sirena y arropada con abrigo napado de visón y gran pamela sobre su rubio cabello.
El diseñador madrileño huyó de los accesorios, el único adorno que se permitió fueron unas grandes pamelas con el ala hacia abajo y unos plumas estratégicamente colocadas sobre las sedas.
Esther Cañadas, Nieves Alvarez, Martina Klein, Cameron, Laura Sánchez, Madeleain y Gurus fueron algunas de las modelos elegidas para mostrar los diseños que se lucirán con los nuevos fríos.

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