Por amor a las letras
Publicado 2007/02/13 00:00:00
- Carlos Atencio-Atencio
Lucy Chau y Javier Romero caminan senderos diferentes, pero con un mismo norte: hacer que su palabra quede impresa en el tiempo.
A Lucy la literatura le hizo ojitos desde muy pequeña, cuando estaba en el colegio. En esos años, dedicaba tiempo a escribir pequeños poemas sin seguir ninguna regla, no sabía realmente que había normas para escribir poemas.
Le escribía a "amores de papel", a despedidas de amigas. Cualquier suceso, por nimio que fuese, era motivo de inspiración para meterse en ese mundo que no terminaba allí, pues al llegar a casa le esperan los libros.
Al entrar a la Universidad de Panamá, su poesía fue tomando forma. Primero, porque la carrera que la llevó allí tenía mucho que ver con su "gusto por la literatura". Paralelo a sus clases, buscó los cursos de escritura creativa. Encontró muchos, entre éstos los de Héctor Collado, un poeta que ha logrado el premio Miró.
En el aula, por medio de un profesor de literatura, conoció de grandes poetas y también le enseñaron cómo leer la poesía. "Aquí aprendí a ver lo que había entre líneas en un poema", afirmó. Una gran parte de los libros leídos estaba en inglés. William Shakespeare fue parte de estas lecturas, puesto que la carrera que estudiaba Lucy era Literatura en Humanidades con Énfasis en Inglés.
Chau considera que la maduración de su poesía está pronto a lograrla. Empero, ella sigue trabajando a diario, dedicándose a las lecturas y a la revisión de los escritos. Manifestó que una de las cosas que aún le falta por mejorar es la obtención de un lenguaje mucho más vasto. Agregó que será más rápido el trabajo de corrección que hace palabra a palabra.
En el año 2006, el premio de poesía para jóvenes escritores Gustavo Batista Cedeño, del INAC, le dio la mano. Su poemario "La virgen de la cueva" resultó ganador. Desde ese tiempo, sus letras han tomado velocidad y han cruzado las fronteras.
Con su propia voz, participó en el Recital Internacional de Poesía en Granada, Nicaragua. Para este evento, va preparada con su "brochure" de la "La virgen de la cueva" y con otros poemas inéditos.
Él tuvo una conversación en serio con la literatura, un poco más tarde. La literatura en sí, porque con la lectura caminó también desde muy joven, ya que a los 13 escribió su primer poema. La decisión más importante fue tomada, cuando dejó sus dos años de estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá para mudarse de carrera. En marzo estaría como nuevo estudiante de la Licenciatura en Español con Énfasis en Literatura.
Romero, quien también se considera músico -puesto que toca el piano y la percusión- para este salto había tanteado en ocasiones el terreno de las letras. En los años 2004 y 2006, obtuvo menciones de honor en el Gustavo Batista Cedeño.
Romero, con estas dos aproximaciones al premio, no logró convencer a los amigos que le habían dado la espalda cuando se enteraron de que dejaría la Medicina para ser escritor.
A sus 23 años, Romero tiene claro qué quiere con las letras. Quiere que su obra trascienda en el tiempo, y sabe que esto solamente será posible por medio de una obra maestra. La temática que presenta en sus poemas es aquella que busca encontrar el propósito de la vida, ya que se considera un existencialista. Romero tiene en derredor a maestros de la poesía, como Consuelo Tomás y César Young.
Le escribía a "amores de papel", a despedidas de amigas. Cualquier suceso, por nimio que fuese, era motivo de inspiración para meterse en ese mundo que no terminaba allí, pues al llegar a casa le esperan los libros.
Al entrar a la Universidad de Panamá, su poesía fue tomando forma. Primero, porque la carrera que la llevó allí tenía mucho que ver con su "gusto por la literatura". Paralelo a sus clases, buscó los cursos de escritura creativa. Encontró muchos, entre éstos los de Héctor Collado, un poeta que ha logrado el premio Miró.
En el aula, por medio de un profesor de literatura, conoció de grandes poetas y también le enseñaron cómo leer la poesía. "Aquí aprendí a ver lo que había entre líneas en un poema", afirmó. Una gran parte de los libros leídos estaba en inglés. William Shakespeare fue parte de estas lecturas, puesto que la carrera que estudiaba Lucy era Literatura en Humanidades con Énfasis en Inglés.
Chau considera que la maduración de su poesía está pronto a lograrla. Empero, ella sigue trabajando a diario, dedicándose a las lecturas y a la revisión de los escritos. Manifestó que una de las cosas que aún le falta por mejorar es la obtención de un lenguaje mucho más vasto. Agregó que será más rápido el trabajo de corrección que hace palabra a palabra.
En el año 2006, el premio de poesía para jóvenes escritores Gustavo Batista Cedeño, del INAC, le dio la mano. Su poemario "La virgen de la cueva" resultó ganador. Desde ese tiempo, sus letras han tomado velocidad y han cruzado las fronteras.
Con su propia voz, participó en el Recital Internacional de Poesía en Granada, Nicaragua. Para este evento, va preparada con su "brochure" de la "La virgen de la cueva" y con otros poemas inéditos.
Él tuvo una conversación en serio con la literatura, un poco más tarde. La literatura en sí, porque con la lectura caminó también desde muy joven, ya que a los 13 escribió su primer poema. La decisión más importante fue tomada, cuando dejó sus dos años de estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá para mudarse de carrera. En marzo estaría como nuevo estudiante de la Licenciatura en Español con Énfasis en Literatura.
Romero, quien también se considera músico -puesto que toca el piano y la percusión- para este salto había tanteado en ocasiones el terreno de las letras. En los años 2004 y 2006, obtuvo menciones de honor en el Gustavo Batista Cedeño.
Romero, con estas dos aproximaciones al premio, no logró convencer a los amigos que le habían dado la espalda cuando se enteraron de que dejaría la Medicina para ser escritor.
A sus 23 años, Romero tiene claro qué quiere con las letras. Quiere que su obra trascienda en el tiempo, y sabe que esto solamente será posible por medio de una obra maestra. La temática que presenta en sus poemas es aquella que busca encontrar el propósito de la vida, ya que se considera un existencialista. Romero tiene en derredor a maestros de la poesía, como Consuelo Tomás y César Young.

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