¿Qué cuenta el cuento?
Publicado 2006/10/11 23:00:00
- Carlos Atencio-Atencio
A dos semanas de la premiación 2006, ¿qué cuenta el cuento panameño y quienes están detrás de éste?
Si por un lado, el Premio Ricardo Miró sirve para alentar a los escritores panameños, a mejorar y competir; por el otro, causa una mancha negra en la narrativa panameña, ejemplo de ello, están los señalamientos de uno de los miembros del jurado el año pasado -Javier Valdivieso, de Chile-, quien dejó claro que los escritores participantes no sabían ni siquiera distinguir los géneros literarios. A dos semanas de la premiación 2006, ¿qué cuenta el cuento panameño y quienes están detrás de éste?
Para Roberto Pérez-Franco, ganador del concurso nacional de cuentos José María Sánchez 2005, el cuento literario moderno es un género todavía joven que se está buscando a sí mismo. Mientras, Félix Quirós, escritor y jurado del concurso Ricardo Miró el año pasado, considera que el cuento está en pleno desarrollo, con aportes significativos. Enrique Jaramillo Levi, ganador del premio en mención, cree que la "cuentística" se encuentra en un momento de resurgimiento, quizás porque se apoya en la gran cantidad de cuentistas jóvenes que han publicado en las dos últimas décadas.
Causa y efecto. Pérez-Franco dice que muchos de los llamados cuentos, tanto de antes como de ahora, en realidad no son cuentos literarios, y lo atribuye a que hay fondo y forma. Empero, Quirós comenta que cada época hay que revisarla dentro de su contexto , y agrega que hay obras que prevalecen y resisten el paso del tiempo, otras no. Y, solamente, en esa función se podría catalogar la buena literatura.
Temas y estilo. En cuanto a la temática de la narrativa corta, en la actualidad los tres escritores tienen puntos en común. Pérez-Franco acota que sí hay ciertas taras en los estratos menos pulidos del cuento panameño, las cuales se reflejan en su temática, pero no se originan ni se limitan a ella. La causa hay que buscarla en las dimensiones reducidas del Istmo, la polinización cruzada de ideas y los estilos entre los cuentistas es tan intensa que se crea una especie de círculo vicioso. Hace falta un aire fresco: temas y estilos nuevos. Sobre este punto, Quirós arguye que la temática es producto de la experiencia del autor, y lo importante es el tratamiento novedoso que se le da cuando se plasma, ya que los temas ha sido, son y serán los mismos. Jaramillo Levi, pone un tono más conciliador y mira con luces largas los resultados de la pluma de los, aproximadamente, 70 nuevos cuentistas de los últimos años.
Jaramillo Levi señala que la narración actual es buena, aunque le falta un poco de profundidad, pero que es natural cuando se inicia, sencillamente por la falta de experiencia. Quirós se apega al automejoramiento, a la entrega y al trabajo serio y a la dedicación que se imponga el nuevo escritor. Mientras que Pérez-Franco atribuye las fallas al dominio pobre de la lengua y al entendimiento limitado de lo que es el cuento.
Gracias a Dios ninguna universidad ofrece la carrera de escritor, porque sino aumentaría el número de personas muertas de hambre, expresa Pérez-Franco. Quirós recomienda que la herramienta para escribir bien está en la lectura constante, pero que una carrera universitaria podrá ayudar a mejorar técnicas y recursos. Jaramillo Levi, coordinador del diplomado en Creación Literaria que ofrece la Universidad Tecnológica, aporta que los talleres creativos se han incrementado, y que prueba de ello es que escritores como Carlos Fong, Carlos Wynter y Héctor Collado dictan este tipo de formación.
Los buenos escritores son, ante todo, buenos lectores.
El cuento, precisamente por esa característica imprescindible de la brevedad, es quizás el más difícil de los géneros.
No se aprende a escribir de la noche a la mañana.
Creatividad, imaginación y buena redacción son clave para escribir bien.
Pero, más tarde, terminan sumidos en problemas de drogas, delincuencia, SIDA, tuberculosis, deserción escolar, embarazos en la adolescencia, violencia, pues viven en barriadas sin planificación.
En los sectores kunas no hay agua potable, luz eléctrica, calles pavimentadas, servicios básicos, aunque las comunidades está a 15 minutos de la ciudad.
"Este 12 de octubre los indígenas nos sentimos abandonados porque si se ven las viviendas y la parte social, los problemas son evidentes, por lo que debe ser un día de reflexión a nivel gubernamental", mencionó.
Mientras que a Heraclio López, coordinador de la Fundación Dobbo-Yala, le preocupa que "no hay un fondo específico para atender a los pueblos indígenas. El Ministerio de Educación habla de un plan intercultural, pero no hay fondos para eso".
Para Roberto Pérez-Franco, ganador del concurso nacional de cuentos José María Sánchez 2005, el cuento literario moderno es un género todavía joven que se está buscando a sí mismo. Mientras, Félix Quirós, escritor y jurado del concurso Ricardo Miró el año pasado, considera que el cuento está en pleno desarrollo, con aportes significativos. Enrique Jaramillo Levi, ganador del premio en mención, cree que la "cuentística" se encuentra en un momento de resurgimiento, quizás porque se apoya en la gran cantidad de cuentistas jóvenes que han publicado en las dos últimas décadas.
Causa y efecto. Pérez-Franco dice que muchos de los llamados cuentos, tanto de antes como de ahora, en realidad no son cuentos literarios, y lo atribuye a que hay fondo y forma. Empero, Quirós comenta que cada época hay que revisarla dentro de su contexto , y agrega que hay obras que prevalecen y resisten el paso del tiempo, otras no. Y, solamente, en esa función se podría catalogar la buena literatura.
Temas y estilo. En cuanto a la temática de la narrativa corta, en la actualidad los tres escritores tienen puntos en común. Pérez-Franco acota que sí hay ciertas taras en los estratos menos pulidos del cuento panameño, las cuales se reflejan en su temática, pero no se originan ni se limitan a ella. La causa hay que buscarla en las dimensiones reducidas del Istmo, la polinización cruzada de ideas y los estilos entre los cuentistas es tan intensa que se crea una especie de círculo vicioso. Hace falta un aire fresco: temas y estilos nuevos. Sobre este punto, Quirós arguye que la temática es producto de la experiencia del autor, y lo importante es el tratamiento novedoso que se le da cuando se plasma, ya que los temas ha sido, son y serán los mismos. Jaramillo Levi, pone un tono más conciliador y mira con luces largas los resultados de la pluma de los, aproximadamente, 70 nuevos cuentistas de los últimos años.
Jaramillo Levi señala que la narración actual es buena, aunque le falta un poco de profundidad, pero que es natural cuando se inicia, sencillamente por la falta de experiencia. Quirós se apega al automejoramiento, a la entrega y al trabajo serio y a la dedicación que se imponga el nuevo escritor. Mientras que Pérez-Franco atribuye las fallas al dominio pobre de la lengua y al entendimiento limitado de lo que es el cuento.
Gracias a Dios ninguna universidad ofrece la carrera de escritor, porque sino aumentaría el número de personas muertas de hambre, expresa Pérez-Franco. Quirós recomienda que la herramienta para escribir bien está en la lectura constante, pero que una carrera universitaria podrá ayudar a mejorar técnicas y recursos. Jaramillo Levi, coordinador del diplomado en Creación Literaria que ofrece la Universidad Tecnológica, aporta que los talleres creativos se han incrementado, y que prueba de ello es que escritores como Carlos Fong, Carlos Wynter y Héctor Collado dictan este tipo de formación.
Los buenos escritores son, ante todo, buenos lectores.
El cuento, precisamente por esa característica imprescindible de la brevedad, es quizás el más difícil de los géneros.
No se aprende a escribir de la noche a la mañana.
Creatividad, imaginación y buena redacción son clave para escribir bien.
Pero, más tarde, terminan sumidos en problemas de drogas, delincuencia, SIDA, tuberculosis, deserción escolar, embarazos en la adolescencia, violencia, pues viven en barriadas sin planificación.
En los sectores kunas no hay agua potable, luz eléctrica, calles pavimentadas, servicios básicos, aunque las comunidades está a 15 minutos de la ciudad.
"Este 12 de octubre los indígenas nos sentimos abandonados porque si se ven las viviendas y la parte social, los problemas son evidentes, por lo que debe ser un día de reflexión a nivel gubernamental", mencionó.
Mientras que a Heraclio López, coordinador de la Fundación Dobbo-Yala, le preocupa que "no hay un fondo específico para atender a los pueblos indígenas. El Ministerio de Educación habla de un plan intercultural, pero no hay fondos para eso".

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