Santiago Serrano y los dos Siglos del Grabado Español en Panamá
Publicado 2000/01/24 00:00:00
- Luis Trujillo
Serrano forma parte del grupo reunido en torno a la llamada "Nueva Figuración" y que exponen hacia inicios de los años 70. Un hombre clave en la conformación de esta "nueva figuración" es Juan Antonio Aguirre y el espacio de Arte regentado por éste, "Amadís". Además de Santiago Serrano, en la colectiva se reunen estampas de algunos integrantes del grupo, también premios nacionales de grabado, como Mitsuo Miura, Carlos Franco, Alfonso Albacete, Manuel Quejido, Jordi Teixidor. Más allá de la muestra de ahora, el concepto "colectiva" a juicio de Serrano es antojadizo y "no define nada sino una selectividad que se da solamente al momento de exponer un grupo de obras y lleva consigo lo antojadizo que es incluir solamente a lo que se quiere, y no necesariamente tienen que estar y dejar por fuera a los que no se quiere aunque necesariamente tienen que estar". Serrano reconoce ser básicamente pintor, "uno que se escapa a ratos hacia el grabado" y añade, "no quiero quedarme en la pura estampación y por eso mis grabados son muy pictóricos".
Su caso no es único, y señalamos la obra de Monir (Bangladesh, l943), aguafuerte con punta seca, delicada composición de color que rivalizaría con la pintura. Serrano asiente y salta hacia el grabado de José Hernández (Marruecos, l944): "Este es un maestro, todo un grabador: lo ves en la labor minuciosa y detallística del dibujo y no es pictórico ni pretende serlo. Esto es una estampa y lo es por la suma de detalles que da la estampa y no por el manejo del color como elemento básico". Toma las estampas de Pérez Villalta (Cádiz, l948) y a Franco (Madrid, l95l) como apoyo "el dibujo no es preocupación y el color sí es importante en ambos casos , esto es algo que salta a la vista de golpe".
Estos "Dos Siglos para el Grabado Español" lo fragmentaríamos en dos momentos. Un primer momento de la estampa casi como recurso fotográfico e incluso emparentada con la Literatura. El artista "observando" la realidad exterior, casi copiándola en sus trabajos. De allí esa reminiscencia que traerían los artistas reunidos por Javier Blas en el apartado "Seducidos por el aguafuerte y que reune los trabajos realizados hacia fines del siglo XlX y los primeros años del siglo XX. Son reproducciones, evocaciones, puestas en la mirada exterior y en la realidad objetiva. Santiago Serrano se entuasiama en este punto, "Este es Pío Baroja, como lo hubiese capturado una fotografía o como hubiese visto uno de sus vecinos en uno de sus recorridos por la ciudad" -señala la estampa de Ricardo Baroja Nessi y en torno al maestro de la narrativa- Ni más ni menos que el espítritu de la generación del 98, vuelto hacia la España de la época y hacia los valores en los cuales se cimentaría la fuerza y el espíritu de los cuales estábamos urguidos en esos años" .futuro" es la otra cara de la moneda. La realidad subjetiva, el mundo interior, esa interioridad como espejo reduplicante y en cierta manera como eco de interioridades que se asumen como tales y como tema de la estampa. "Mira éste de Cruspinera (Barcelona, l945). Se premio por ser una estampa a un solo color y mira las maravillas que encuentra el blanco superpuesto al negro y este otro (González, Lugo, l948) va mucho más allá de lo fotográfico que es solamente una trampa para quien vea la realidad exterior reproducida en la estampa". Así saltamos de un momento a otro y el artista que en alguna ocasión mencionara que "el hombre ha hecho que las estrellas hablen una lengua de imágenes que ellos no poseerán jamás" hace realidad esas palabras al platicar de sus contemporáneos e incluir en ellos a quienes están desde mitad del siglo pasado con nosotros. Y de allí volvemos al primer momento hasta un momento en el cual uno de los empleados del museo interrumpe y le recuerda de una llamada para una cita posterior. Aquí damos punto final a la entrevista con el artista español, Premio de la Bienal Internacional de Praga (l998) y de la Bienal de Alejandría (l999).
Su caso no es único, y señalamos la obra de Monir (Bangladesh, l943), aguafuerte con punta seca, delicada composición de color que rivalizaría con la pintura. Serrano asiente y salta hacia el grabado de José Hernández (Marruecos, l944): "Este es un maestro, todo un grabador: lo ves en la labor minuciosa y detallística del dibujo y no es pictórico ni pretende serlo. Esto es una estampa y lo es por la suma de detalles que da la estampa y no por el manejo del color como elemento básico". Toma las estampas de Pérez Villalta (Cádiz, l948) y a Franco (Madrid, l95l) como apoyo "el dibujo no es preocupación y el color sí es importante en ambos casos , esto es algo que salta a la vista de golpe".
Estos "Dos Siglos para el Grabado Español" lo fragmentaríamos en dos momentos. Un primer momento de la estampa casi como recurso fotográfico e incluso emparentada con la Literatura. El artista "observando" la realidad exterior, casi copiándola en sus trabajos. De allí esa reminiscencia que traerían los artistas reunidos por Javier Blas en el apartado "Seducidos por el aguafuerte y que reune los trabajos realizados hacia fines del siglo XlX y los primeros años del siglo XX. Son reproducciones, evocaciones, puestas en la mirada exterior y en la realidad objetiva. Santiago Serrano se entuasiama en este punto, "Este es Pío Baroja, como lo hubiese capturado una fotografía o como hubiese visto uno de sus vecinos en uno de sus recorridos por la ciudad" -señala la estampa de Ricardo Baroja Nessi y en torno al maestro de la narrativa- Ni más ni menos que el espítritu de la generación del 98, vuelto hacia la España de la época y hacia los valores en los cuales se cimentaría la fuerza y el espíritu de los cuales estábamos urguidos en esos años" .futuro" es la otra cara de la moneda. La realidad subjetiva, el mundo interior, esa interioridad como espejo reduplicante y en cierta manera como eco de interioridades que se asumen como tales y como tema de la estampa. "Mira éste de Cruspinera (Barcelona, l945). Se premio por ser una estampa a un solo color y mira las maravillas que encuentra el blanco superpuesto al negro y este otro (González, Lugo, l948) va mucho más allá de lo fotográfico que es solamente una trampa para quien vea la realidad exterior reproducida en la estampa". Así saltamos de un momento a otro y el artista que en alguna ocasión mencionara que "el hombre ha hecho que las estrellas hablen una lengua de imágenes que ellos no poseerán jamás" hace realidad esas palabras al platicar de sus contemporáneos e incluir en ellos a quienes están desde mitad del siglo pasado con nosotros. Y de allí volvemos al primer momento hasta un momento en el cual uno de los empleados del museo interrumpe y le recuerda de una llamada para una cita posterior. Aquí damos punto final a la entrevista con el artista español, Premio de la Bienal Internacional de Praga (l998) y de la Bienal de Alejandría (l999).

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