Un baluarte para los reyes y sus tesoros
Publicado 2000/07/31 23:00:00
- Alan Symes
Mucho se ha hablado de la Torre de Londres, su sangrienta historia y el papel que ha tenido como cárcel real y como depósito de algunos de los mejores diamantes del mundo. Pero la verdad es que su papel histórico es mucho más amplio.
Su primer destino oficial fue como palacio real y residencia de Guillermo el Conquistador, pero su historia se remonta a mucho antes. La Torre ya formaba parte del asentamiento romano de Londinium, aunque la parte más conocida de su historia comienza con Guillermo, que reinó en Inglaterra desde 1066 con el título de Guillermo I, cuando el nuevo monarca mandó levantar un castillo de madera como parte de las murallas que deberían proteger la capital de su reino.
Ahora, los más de dos millones y medio de personas que la visitan cada año pueden ver esa historia más de cerca gracias a las exposiciones especiales que se celebran en su interior para recibir al tercer milenio.
Antiguos rollos de pergamino y una rata momificada, con todos sus bigotes, aparecen al lado de volúmenes del Great y el Little Domesday formando parte de un proyecto que trata de resaltar el papel menos conocido de la Torre de Londres como archivo de Estado durante los siglos XIV y XV.
En la nueva exposición titulada Domesday Book and 2,000 Years of Tower History estará abierta al público hasta el 8 de enero de 2001. Con este motivo se ha expuesto por primera vez el famosísimo Domesday Book, el registro público de todas las tierras de Inglaterra donde se recoge el primer catastro ordenado por Guillermo el Conquistador, que nunca había salido de la Public Record Office (PRO).
El Domesday fue creado durante el período que siguió la toma del poder en Inglaterra por Guillermo el Conquistador. Es el registro público más antiguo que existe y, aunque recientes investigaciones parecen demostrar que en realidad el catastro fue encargado por Rufo, el hijo de Guillermo, no por eso deja de perder un ápice de su importancia para saber cómo se distribuían las propiedades en Inglaterra en el siglo XI.
El Domesday Book se exhibe en la Capilla de San Juan Evangelista de la llamada White Tower, uno de los restos mejor conservados de la arquitectura religiosa normanda. Aunque se cree que la capilla fue una oficina pública durante el reinado de Isabel I, en la Torre se guardaron documentos públicos desde el siglo XIV por lo que puede decirse que es uno de los primeros archivos nacionales.
Esta exposición, que forma parte del festival String of Pearls para celebrar el nuevo milenio, está organizada en colaboración con la PRO y recoge todo el proceso de confección del catastro y la evolución de los archivos públicos durante el último milenio. Por ejemplo, los visitantes podrán ver algunos de los muebles artísticos en los que se guardaban estos documentos. Los relacionados con la cautividad de los reyes se guardan en armarios de vistosas pinturas, algunos de los cuales se pueden ver por primera vez.
Hasta el próximo mes de agosto se puede ver un armario del siglo XIV construido expresamente para guardar el Tratado firmado con el Rey Juan II de Francia. Después será sustituido por el que se fabricó para el Rey de Escocia David Bruce. Ambos monarcas estuvieron presos en la Torre y aunque la exposición no recoge sus desdichas, la rata y el pergamino, que pudo muy bien constituir su último alimento, se han conservado para dar una idea del ambiente sórdido que fue el escenario de sus penalidades.
La exposición pone de manifiesto otros aspectos de los archivos nacionales. Uno de los primeros catálogos de los archivos públicos fue recopilado precisamente en la Torre de Londres en los primeros años del siglo XIV. En los márgenes hay imágenes con las que los archiveros encontraban lo que buscaban. Desde entonces las cosas han mejorado mucho, hasta llegar a hoy, que podemos acceder a los archivos de la PRO a través de Internet.
Uno del os más extraordinarios acontecimientos de la historia de la Torre tiene que ver con las famosas leyes de la Corona, la colección de joyas y coronas reales utilizadas en las coronaciones y otros actos oficiales y que fueron donadas por los soberanos a lo largo de los siglos. Del 21 al 29 de octubre habrá una exposición especial siguiendo los pasos imaginarios del Coronel Blood, que en 1671 planeó el robo de las joyas. Fue sorprendido en su intento y, para sorpresa de todos, perdonado por el Rey Carlos II.
Entre la fabulosa colección se encuentra la corona imperial con más de 3,000 piedras preciosas, entre ellas el famoso diamante Cullnan II de 317 kilates. La última vez que se utilizó en una coronación fue en la de la Reina Isabel II en 1953. A pesar de entonces, la Reina la luce todos los años en la inauguración del Parlamento.
Al mismo tiempo, se celebra otra exposición que va escogiendo cuadros que reflejan el estado de la Torre de Londres a lo largo de los siglos, desde la Edad de Hierro hasta el presente. Catorce cuadros del famoso pintor-arqueólogo Iván Lapper, encargados por la Royal Armouries, ofrecen una especie de película de los distintos edificios e instituciones que fueron levantándose y cayendo en este mismo lugar en los últimos 2000 años.
La Royal Armouries es otra de las instituciones más antiguas que tienen su sede en la Torre. Es la institución encargada del Museo Nacional de Armas, una colección que comienza con las armaduras medievales de los primeros reyes de Inglaterra.
Su primer destino oficial fue como palacio real y residencia de Guillermo el Conquistador, pero su historia se remonta a mucho antes. La Torre ya formaba parte del asentamiento romano de Londinium, aunque la parte más conocida de su historia comienza con Guillermo, que reinó en Inglaterra desde 1066 con el título de Guillermo I, cuando el nuevo monarca mandó levantar un castillo de madera como parte de las murallas que deberían proteger la capital de su reino.
Ahora, los más de dos millones y medio de personas que la visitan cada año pueden ver esa historia más de cerca gracias a las exposiciones especiales que se celebran en su interior para recibir al tercer milenio.
Antiguos rollos de pergamino y una rata momificada, con todos sus bigotes, aparecen al lado de volúmenes del Great y el Little Domesday formando parte de un proyecto que trata de resaltar el papel menos conocido de la Torre de Londres como archivo de Estado durante los siglos XIV y XV.
En la nueva exposición titulada Domesday Book and 2,000 Years of Tower History estará abierta al público hasta el 8 de enero de 2001. Con este motivo se ha expuesto por primera vez el famosísimo Domesday Book, el registro público de todas las tierras de Inglaterra donde se recoge el primer catastro ordenado por Guillermo el Conquistador, que nunca había salido de la Public Record Office (PRO).
El Domesday fue creado durante el período que siguió la toma del poder en Inglaterra por Guillermo el Conquistador. Es el registro público más antiguo que existe y, aunque recientes investigaciones parecen demostrar que en realidad el catastro fue encargado por Rufo, el hijo de Guillermo, no por eso deja de perder un ápice de su importancia para saber cómo se distribuían las propiedades en Inglaterra en el siglo XI.
El Domesday Book se exhibe en la Capilla de San Juan Evangelista de la llamada White Tower, uno de los restos mejor conservados de la arquitectura religiosa normanda. Aunque se cree que la capilla fue una oficina pública durante el reinado de Isabel I, en la Torre se guardaron documentos públicos desde el siglo XIV por lo que puede decirse que es uno de los primeros archivos nacionales.
Esta exposición, que forma parte del festival String of Pearls para celebrar el nuevo milenio, está organizada en colaboración con la PRO y recoge todo el proceso de confección del catastro y la evolución de los archivos públicos durante el último milenio. Por ejemplo, los visitantes podrán ver algunos de los muebles artísticos en los que se guardaban estos documentos. Los relacionados con la cautividad de los reyes se guardan en armarios de vistosas pinturas, algunos de los cuales se pueden ver por primera vez.
Hasta el próximo mes de agosto se puede ver un armario del siglo XIV construido expresamente para guardar el Tratado firmado con el Rey Juan II de Francia. Después será sustituido por el que se fabricó para el Rey de Escocia David Bruce. Ambos monarcas estuvieron presos en la Torre y aunque la exposición no recoge sus desdichas, la rata y el pergamino, que pudo muy bien constituir su último alimento, se han conservado para dar una idea del ambiente sórdido que fue el escenario de sus penalidades.
La exposición pone de manifiesto otros aspectos de los archivos nacionales. Uno de los primeros catálogos de los archivos públicos fue recopilado precisamente en la Torre de Londres en los primeros años del siglo XIV. En los márgenes hay imágenes con las que los archiveros encontraban lo que buscaban. Desde entonces las cosas han mejorado mucho, hasta llegar a hoy, que podemos acceder a los archivos de la PRO a través de Internet.
Uno del os más extraordinarios acontecimientos de la historia de la Torre tiene que ver con las famosas leyes de la Corona, la colección de joyas y coronas reales utilizadas en las coronaciones y otros actos oficiales y que fueron donadas por los soberanos a lo largo de los siglos. Del 21 al 29 de octubre habrá una exposición especial siguiendo los pasos imaginarios del Coronel Blood, que en 1671 planeó el robo de las joyas. Fue sorprendido en su intento y, para sorpresa de todos, perdonado por el Rey Carlos II.
Entre la fabulosa colección se encuentra la corona imperial con más de 3,000 piedras preciosas, entre ellas el famoso diamante Cullnan II de 317 kilates. La última vez que se utilizó en una coronación fue en la de la Reina Isabel II en 1953. A pesar de entonces, la Reina la luce todos los años en la inauguración del Parlamento.
Al mismo tiempo, se celebra otra exposición que va escogiendo cuadros que reflejan el estado de la Torre de Londres a lo largo de los siglos, desde la Edad de Hierro hasta el presente. Catorce cuadros del famoso pintor-arqueólogo Iván Lapper, encargados por la Royal Armouries, ofrecen una especie de película de los distintos edificios e instituciones que fueron levantándose y cayendo en este mismo lugar en los últimos 2000 años.
La Royal Armouries es otra de las instituciones más antiguas que tienen su sede en la Torre. Es la institución encargada del Museo Nacional de Armas, una colección que comienza con las armaduras medievales de los primeros reyes de Inglaterra.

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