Una historia singular
Publicado 2005/01/06 00:00:00
- Aylín Vergara Chen
Llevaron oro, incienso y mirra al recién nacido en Belén. Con este acto de adoración, los Reyes Magos fueron los primeros en reconocer a Jesús como Rey.
AUNQUE SE hace una breve referencia sobre ellos en las Sagradas Escrituras, los Reyes Magos son también protagonistas de la fiesta del nacimiento de Jesús.
Es el evangelista Mateo quien los menciona: "Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo". (Mateo 2,1-2). Asustado, Herodes convocó a sus sacerdotes para que le dieron más información sobre dónde debía nacer Jesucristo. Siguiendo las profecías, sus consejeros señalaron a Belén como el lugar del nacimiento, por lo que Herodes envió a los magos en esa dirección, pidiéndoles que al regresar le dijeran dónde estaba el niño para él también ir a rendirle pleitesía. "Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Y avisados en sueños que no volvieran a Herodes, regresaron a su país por otro camino". (Mateo 2:12).
Con tan poca información y a partir de este relato, la Iglesia Católica y la tradición oral elaboraron una historia sobre los hechos y la personalidad de los Reyes Magos.
¿Pero quiénes eran en realidad? Los Reyes Magos pertenecían a la religión de Zoroastro, y vivían en el área que hoy es Irán. Siendo astrólogos y hasta adivinos, creían que tanto las estrellas como los planetas revelaban y regían el destino.
Hoy día se considera que la brillante estrella que vieron al nacer Jesús, no era más que la alineación de los planetas Júpiter y Saturno en la constelación Piscis, fenómeno que para ese tiempo había ocurrido tres veces antes en la historia.
Los católicos ven a los Reyes Magos como representantes de todas las religiones del mundo. Mientras que los sacerdotes y autoridades judías no reciben aviso del nacimiento del Mesías, Dios le participa a quienes están muy lejos de su pueblo la buena noticia, simbolizando así que Jesús es el salvador de todos por igual.
Melchor, Gaspar y Baltasar llevaron al recién nacido en Belén regalos con un significado especial.
Sus ofrendas fueron el oro, el incienso y la mirra. El oro es considerado un obsequio sólo para reyes; el incienso es un símbolo oración y adoración, mientras que la mirra, empleada para embalsamar muertos, es considerada sinónimo del sufrimiento amargo que tendría en su vida.
El 6 de enero se celebra la Epifanía del Señor, una de las fiestas litúrgicas más antiguas, más aún que la misma Navidad.
La palabra epifanía se deriva del griego y significa "manifestación", pues el Señor se reveló a los paganos en la persona de los magos.
Sin embargo, además de la visita de los Reyes Magos, la Epifanía del Señor celebra otros dos eventos que ocurrieron en una misma fecha aunque no en mismo año: el bautismo de Cristo por Juan y el primer milagro de Jesús en las bodas de Caná.
Sea parte de una tradición o una historia real, los Reyes Magos son parte importante de la celebración de la Navidad, pues nos hacen recordar que Cristo es el salvador de toda la humanidad.
En Día de Reyes los mexicanos celebran comiendo rosca. Pero a diferencia de la nuestra, el roscón mexicano lleva en su interior figuritas que simulan al Niño Jesús. Quienes las encuentren en su ración deben organizar una cena tradicional para la fiesta del "Día de la Candelaria". Este mismo día, los niños recibirán sus aguinaldos, costumbre practicada también en España.
Es el evangelista Mateo quien los menciona: "Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo". (Mateo 2,1-2). Asustado, Herodes convocó a sus sacerdotes para que le dieron más información sobre dónde debía nacer Jesucristo. Siguiendo las profecías, sus consejeros señalaron a Belén como el lugar del nacimiento, por lo que Herodes envió a los magos en esa dirección, pidiéndoles que al regresar le dijeran dónde estaba el niño para él también ir a rendirle pleitesía. "Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Y avisados en sueños que no volvieran a Herodes, regresaron a su país por otro camino". (Mateo 2:12).
Con tan poca información y a partir de este relato, la Iglesia Católica y la tradición oral elaboraron una historia sobre los hechos y la personalidad de los Reyes Magos.
¿Pero quiénes eran en realidad? Los Reyes Magos pertenecían a la religión de Zoroastro, y vivían en el área que hoy es Irán. Siendo astrólogos y hasta adivinos, creían que tanto las estrellas como los planetas revelaban y regían el destino.
Hoy día se considera que la brillante estrella que vieron al nacer Jesús, no era más que la alineación de los planetas Júpiter y Saturno en la constelación Piscis, fenómeno que para ese tiempo había ocurrido tres veces antes en la historia.
Los católicos ven a los Reyes Magos como representantes de todas las religiones del mundo. Mientras que los sacerdotes y autoridades judías no reciben aviso del nacimiento del Mesías, Dios le participa a quienes están muy lejos de su pueblo la buena noticia, simbolizando así que Jesús es el salvador de todos por igual.
Melchor, Gaspar y Baltasar llevaron al recién nacido en Belén regalos con un significado especial.
Sus ofrendas fueron el oro, el incienso y la mirra. El oro es considerado un obsequio sólo para reyes; el incienso es un símbolo oración y adoración, mientras que la mirra, empleada para embalsamar muertos, es considerada sinónimo del sufrimiento amargo que tendría en su vida.
El 6 de enero se celebra la Epifanía del Señor, una de las fiestas litúrgicas más antiguas, más aún que la misma Navidad.
La palabra epifanía se deriva del griego y significa "manifestación", pues el Señor se reveló a los paganos en la persona de los magos.
Sin embargo, además de la visita de los Reyes Magos, la Epifanía del Señor celebra otros dos eventos que ocurrieron en una misma fecha aunque no en mismo año: el bautismo de Cristo por Juan y el primer milagro de Jesús en las bodas de Caná.
Sea parte de una tradición o una historia real, los Reyes Magos son parte importante de la celebración de la Navidad, pues nos hacen recordar que Cristo es el salvador de toda la humanidad.
En Día de Reyes los mexicanos celebran comiendo rosca. Pero a diferencia de la nuestra, el roscón mexicano lleva en su interior figuritas que simulan al Niño Jesús. Quienes las encuentren en su ración deben organizar una cena tradicional para la fiesta del "Día de la Candelaria". Este mismo día, los niños recibirán sus aguinaldos, costumbre practicada también en España.

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