Corea gana su batalla con Japón
Publicado 2002/06/18 23:00:00
- The Associated Press
La silenciosa batalla que libraban las dos sedes de la Copa Mundial tuvo un claro ganador ayer martes cuando Corea del Sur, derrochando garra y orgullo, avanzó a los cuartos de final a costa de Italia, mientras Japón sucumbía dócilmente frente a Turquía.
Japón lució desconocido a primera hora al caer 1-0 ante los turcos. Lejos de imponer su fútbol dinámico, como había hecho al conquistar siete de los nueve puntos disputados en la primera ronda, dejó que su rival anotase un gol madrugador y luego manejase el partido a voluntad. Dio la impresión de que los japoneses se dieron por satisfechos con haber superado por primera vez la ronda inicial.
Corea, en cambio, dejó en claro que no se contentaba con eso y superó 2-1 a Italia haciendo gala de una enorme vergüenza deportiva, a pesar de marrar un penal y quedar en desventaja antes de que se cumpliesen los 20 minutos.
Corea y Japón están separadas por una profunda animosidad que data del siglo pasado, cuando los japoneses ocuparon la península coreana. La animadversión es tal que casi genera un conflicto diplomático cuando ninguna de las dos estuvo dispuesta a dar un paso al costado durante el proceso de selección de la sede del mundial.
La FIFA, que estaba decidida a conceder la organización del torneo al continente asiático por primera vez, optó por dividir la Copa entre las dos naciones, en una iniciativa sin precedentes.
Ahí no se acabaron las intrigas. La sede de la final motivó otra ronda de intensas negociaciones, al cabo de las cuales el choque por el título fue concedido a la ciudad japonesa de Yokohama. A cambio de ello, sin embargo, Japón accedió a que el partido inaugural se jugase en Seúl y a que Corea apareciese primero en el nombre oficial del mundial, que es Corea-Japón 2002’’.
Japón lució desconocido a primera hora al caer 1-0 ante los turcos. Lejos de imponer su fútbol dinámico, como había hecho al conquistar siete de los nueve puntos disputados en la primera ronda, dejó que su rival anotase un gol madrugador y luego manejase el partido a voluntad. Dio la impresión de que los japoneses se dieron por satisfechos con haber superado por primera vez la ronda inicial.
Corea, en cambio, dejó en claro que no se contentaba con eso y superó 2-1 a Italia haciendo gala de una enorme vergüenza deportiva, a pesar de marrar un penal y quedar en desventaja antes de que se cumpliesen los 20 minutos.
Corea y Japón están separadas por una profunda animosidad que data del siglo pasado, cuando los japoneses ocuparon la península coreana. La animadversión es tal que casi genera un conflicto diplomático cuando ninguna de las dos estuvo dispuesta a dar un paso al costado durante el proceso de selección de la sede del mundial.
La FIFA, que estaba decidida a conceder la organización del torneo al continente asiático por primera vez, optó por dividir la Copa entre las dos naciones, en una iniciativa sin precedentes.
Ahí no se acabaron las intrigas. La sede de la final motivó otra ronda de intensas negociaciones, al cabo de las cuales el choque por el título fue concedido a la ciudad japonesa de Yokohama. A cambio de ello, sin embargo, Japón accedió a que el partido inaugural se jugase en Seúl y a que Corea apareciese primero en el nombre oficial del mundial, que es Corea-Japón 2002’’.

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