El Oratorio Festivo, y el Padre Turcios
- Eduardo Moreno
Cuando algún día, Panamá se decida a tener un Museo de la Fama, del fútbol, y comience a contar desde el esfuerzo plural de razas y países que aportaron para el crecimiento del balompié, el Padre Turcios será el primero.
Los sacerdotes de principios de siglo XIX, españoles, italianos y de otras nacionalidades, llegaron a impartir su credo a este país recién establecido. Entre ellos, destacó José de la Cruz Turcios y Barahona, como uno de los grandes impulsores del deporte fútbol, desde el famoso Oratorio Festivo, cuya dirección ejercía desde el 9 de agosto de 1926.
Nacido en Pespire, Honduras, el 1 de septiembre de 1884, fue ordenado Salesiano en 1920, Santa Tecla, El Salvador. Con su consagración como Obispo, el 15 de agosto de 1943 en Tegucigalpa, Honduras, se convirtió en uno de los primeros obispos latinos que tuvo en su seno la Fundación de Don Bosco.
Junto a monseñor José de la Cruz Turcios y Barahona, recordamos a los vecinos Ángel C. Callejas, Wellington Montaño, Jorge Paredes, Vicente Hidalgo y Felipe Villanueva (abuelo del futbolista homónimo) que organizaban los equipos y daban apoyo logístico al sacerdote. Cuando fue consagrado Obispo, quedó en su lugar el reverendo Padre Francisco Mania.
Fue, el Padre Turcios, un dinámico propulsor del deporte, especialmente del fútbol. Y el Oratorio Festivo fue la cita obligada, para los futbolistas de antaño.

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