La jugadora de Dios tiene fe de ir al Mundial
- Eduardo González (eduardo.gonzalez@epasa.com)
Hay quienes dicen que la religión y el fútbol no deben mezclarse… pues Dios dice lo contrario.
Él (Dios) posee un ejército de jugadores (as) alrededor de todo el mundo. Desde una de sus estrellas más reconocidas como lo es Kaká (jugador brasileño del Real Madrid) a una no tan mediática como Leyda López Camacho, integrante de la Selección Sub-20 Femenina de Panamá, que afrontará, desde el próximo viernes 2 de marzo, el torneo Premundial de la categoría de la Concacaf, en busca de su primera participación en una cita de esta talla.
De piel morena, corpulenta de físico, y con una sonrisa y voz que irradian paz y alegría, Leyda es la guía espiritual del grupo Sub-20 y, a través de su sacrifico dentro de la cancha y oraciones, espera que Dios le cumpla a ella y sus compañeras la hazaña mundialista.
Leyda asegura que fue puesta en este equipo femenil con el propósito, además, de defender la zaga nacional (se desempeña como defensora izquierda), de predicar la palabra, con su voz y testimonio.
“Si Dios me ha puesto aquí, no es por casualidad, porque su palabra dice que Él hace todo con un propósito”, contó la joven futbolista.
Historia.
Desde chica, Leyda asiste a la iglesia, aunque confesó haberse apartado de los caminos durante algún tiempo, pero hace cinco años regresó a los mismos y actualmente asiste al Templo de Providencia Divina, ubicado en Don Bosco, Samaria.
En el santuario al cual acude, Leyda realiza varias funciones. “Soy la líder de alabanzas de mi iglesia. Al mismo tiempo soy líder de danza. Si Dios me ha puesto en esto, es porque sabe que puedo llevar estos ministerios”, expresó.
Líder espiritual de la Roja.
La sierva, como algunas de sus compañeras la apodan, narra que muchas veces un cristiano (a) tiene dificultad de encajar en la sociedad y más si se es joven.
“Hace cinco años, cuando llegué (al equipo), una de mis amigas me dijo: “ahora te vas a volver pastora”... simplemente no le presté mucha atención, porque eso lo vamos a encontrar siempre en los caminos; no es fácil, pero mientras Dios vaya delante de ti como poderoso gigante, no hay nada que pueda pararte”, relató con gran convicción.
Sin embargo, Leyda asegura que esto ha cambiado mucho, ya que hoy día ninguna de sus compañeras es apática delante de Dios.
“Las muchachas han puesto de su parte. Antes de las prácticas siempre oramos e intercedemos, al igual que cuando terminamos, y no hay ninguna (compañera) que venga apática delante de Dios”.
Tanto ha variado la situación con respecto a aquella mala experiencia, que Leyda ya no es la única que dirige las oraciones.
“Siempre lo he hecho yo (orar), pero estamos incentivando a las demás compañeras para que cada día ore una diferente, y así se compenetren y busquen más a Dios”.
En la Biblia está escrito que la palabra de Dios nunca regresa vacía, es decir, que al ser predicada o leída, siempre queda una enseñanza o revelación de ella en nuestras vidas.
Leyda, a través de la palabra, se ha encargado de plantar una semilla que germina día a día en el corazón de cada una de sus compañeras.
“La mayoría (de mis compañeras) ponen siempre en su ‘BlackBerry’ un versículo. En la mañana, a veces me he sorprendido porque muchas se levantan primero que yo y dejan algún versículo”. Y agregó: “El que más ponen es: ‘Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparadas a la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse (Romanos 8:18) y también: ‘Jehová va delante de nosotros como poderoso gigante (Jeremías 20:11)”.
Las compañeras de Leyda la ven como una persona que siempre tiene un consejo o una palabra de aliento y, por ende, cuando tienen problemas, es a ella a quien acuden primero.
“La mayoría de las veces cuando (mis compañeras) tienen problemas, se acercan a mí; yo hablo con ellas y las aconsejo”.
Para concluir, Leyda señaló que mantener la paz de Dios en un deporte de contacto como el fútbol, no es fácil. “Es difícil, pero con Cristo todo se puede”, dijo.

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