Figura. El nuevo jugador del Barcelona se luce ante sus futuros compañeros
Neymar dice ¡aquí estoy!
Si sabe aprovechar la circunstancia, Neymar puede empaparse de la filosofía de juego de un club que lo ganó todo en los últimos cinco años.
La presión era extraordinaria para cualquiera, incluso para alguien que está bajo los reflectores desde la adolescencia. Y es que no debe ser fácil ser considerado, a los 21 años, como el mesías del fútbol brasileño.
Todavía le falta mucho por crecer y demostrar, pero Neymar dio en esta Copa Confederaciones un paso gigante en su desarrollo y se echó al hombro a la selección brasileña que el domingo bailó 3-0 a España para conquistar el torneo por tercera ocasión al hilo.
Cuatro goles en cinco partidos dicen mucho. Su liderazgo, capacidad para generar juego para compañeros y desfachatez para encarar a los oponentes, cuentan la otra faceta del delantero que fue elegido como el mejor jugador del torneo.
Una escena ejemplificó lo que significa este fenómeno para la “selecao”: todo el plantel brasileño esperó su llegada antes de salir por el túnel del estadio Maracaná para los calentamientos previos a la final. El nuevo astro del Barcelona encabezó la salida del equipo al césped, y recibió una estruendosa ovación del público.
Hay que tomar en cuenta que Neymar ni siquiera es el capitán de la selección _ese honor corresponde a Thiago Silva_ y que en el plantel hay veteranos como Dani Alves y Julio César.
A un año del Mundial en Brasil, la Verdeamarela debe sentirse optimista por la evolución de un joven que comenzó su carrera con Santos y que, a partir de la próxima temporada, tendrá como compañeros y maestros en el Barça a Lionel Messi, Xavi Hernández y Andrés Iniesta.

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