<br> Quieren más respeto
- Laureano Barría (laureano.barria@epasa.com)
Atletismo, una disciplina deportiva que ha ganado auge en los últimos años gracias a figuras como el campeón olímpico de salto largo Irving Saladino y el que fuera el número dos del mundo en los 200 metros planos Alonso Edward. Cada día está más teñida por los intereses personales de sus directivos.
La pregunta que se hacen los atletas, que todavía creen en el atletismo panameño, es: ¿para qué seguimos entrenando si no nos dan la oportunidad de competir fuera del país?
Una de las que más ha sufrido el conflicto de intereses en esta disciplina deportiva es la atleta juvenil Kashany Ríos, quien el año pasado hizo - por primera vez - la marca para los Juegos Panamericanos de México, pero al final su presidente le dijo: “Tú no vas a competir con esa gente del Comité Olímpico de Panamá (COP)”. La decisión fue tajante y la chica, que hizo 1.80 metros en el salto alto, se quedó con las ganas de representar a Panamá en una justa de carácter internacional. Es allí donde nace la pregunta: “¿Para qué entrenamos, entonces?”.
Yelena Alvear, atleta de los 400 y 200 metros planos, es otro ejemplo de lo que ocurre cuando hay rivalidades entre directivos y los únicos que salen perdiendo son los deportistas. “A la Federación no le importa nada. Los problemas que puedan existir entre directivos del deporte no pueden afectarnos a nosotros directamente”, dijo Alvear, quien hasta el 2010 gozaba con el beneficio de una beca deportiva por parte el Instituto Panameño de Deportes (Pandeportes) y por problemas entre el presidente de la Federación Panameña de Atletismo (FEPAT), Ricardo Sasso, y su padre, se le suspendió dicho privilegio.
La corredora recuerda que no fue ella la única afectada; también resultó perjudicada una promesa de los 100 metros planos como lo era Mardel Alvarado.
Se retiró.
En el caso de Alvarado, la desilusión y los problemas entre la dirigencia la llevaron a abandonar el atletismo y hoy en día se encuentra alejada de las pistas. En conversaciones con este medio, su padre, Omar Alvarado, corroboró esta posición cuando dijo: “No es justo que por problemas entre los padres de familia y Sasso se les pase la factura a los hijos”.
En la actualidad, Mardel está fuera de acción gracias a las malas decisiones de la FEPAT.
El único que tiene la respuesta a la pregunta de ¿para qué entrenamos? es el presidente de la FEPAT, Ricardo Sasso. Pero según los propios deportistas, la respuesta que siempre da es “esta es una decisión unilateral de la FEPAT y no podemos hacer nada”.
El COP se lava las manos.
Al ser contactados acerca de la negativa del señor Sasso para mandar a sus atletas a competencias internacionales bajo el aval del COP, Fernando Samaniego, vicepresidente de la entidad deportiva, dijo en días pasados que “era una decisión de la propia federación, pero que ellos no se meten en eso”, comentó el directivo a 10 Deportivo.
Origen.
El problema de fondo entre la FEPAT y el COP surge debido a la pelea - de hace varios años - que tienen los miembros del G21, entre estos Sasso, por la presidencia del organismo olímpico en Panamá. Este problema ha llegado hasta los tribunales de justicia panameños, pero nunca se ha conocido un veredicto que le dé un alto a esta pugna en la que solo los atletas salen perjudicados.
Aunque parezca algo descabellado, de seguir así esta situación, muchos serán los deportistas que seguirán haciendo marcas para justas internacionales y al final recibirán un ¡NO! como respuesta por parte de la Fepat.
Esperanza.
Con todo y los problemas, todavía hay esperanzas en deportistas como la colonense Natalie Aranda y el coclesano Juan Mosquera, quienes a nivel internacional han dejado el nombre de Panamá en alto en Juegos Codicader y en los pasados Juegos Centroamericanos Estudiantiles que se dieron en Panamá.
Estos chicos, jóvenes que apenas comienzan en el atletismo, siguen entrenando de forma continua para hacer un buen papel a nivel internacional. Se encuentran motivados, pero al momento que hagan sus marcas para unos Juegos Panamericanos o, por qué no, unos Juegos Olímpicos, esperemos que se dejen de lado los intereses personales, o de lo contrario seguirán haciéndose la misma pregunta que se hacen Kashani Ríos, Yelena Alvear y otros: ¿Para qué entrenamos si no competimos?

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