El que se va es él
- Egbert Lewis (egbert.lewis@epasa.com)
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Eric Arturo Delvalle nació en Panamá el 2 de febrero de 1937. Murió hace dos días en Cleveland (EE.UU.), aquejado de dolencias cardiacas."Tuturo" Delvalle fue ...
Eric Arturo Delvalle nació en Panamá el 2 de febrero de 1937. Murió hace dos días en Cleveland (EE.UU.), aquejado de dolencias cardiacas."Tuturo" Delvalle fue ...
Eric Arturo Delvalle nació en Panamá el 2 de febrero de 1937. Murió hace dos días en Cleveland (EE.UU.), aquejado de dolencias cardiacas.
"Tuturo" Delvalle fue presidente constitucional de la República del 28 de septiembre de 1985 al 26 de febrero de 1988. Llegó al Órgano Ejecutivo en calidad de primer vicepresidente, luego de ser electo en unas polémicas elecciones junto a Nicolás Ardito Barletta como presidente y Roderick Esquivel como segundo vicepresidente.
Su ascenso a la primera magistratura se dio en circunstancias inauditas. Se cuenta que "Nicky" Barletta se vio obligado a dejar el cargo por presiones y amenazas del "brazo militar" que en aquellos tiempos movía los hilos de la política nacional y que se incomodó con la intención manifiesta de Barletta de hacer investigar la muerte de Hugo Spadafora.
Aunque la salida del doctor Barletta pareció anodina y sin sobresaltos, después se supo que se vio forzado a abandonar al recibir una "visita de cortesía" de un gorila con galones y una pistola al cinto, quien le puso la carta de renuncia sobre la mesa con un bolígrafo de un lado y con el fierro del otro. El resto es historia.
Así, Eric Arturo Delvalle, a los 48 años, asume la presidencia. Ante la presión política y social, decidió destituir a Noriega, a quien todos los dedos apuntaban como autor intelectual del crimen de Spadafora.
Insuflado de valor, y suponemos de miedo y nervios, Delvalle anuncia el país, mediante un mensaje pregrabado, su decisión de separar a Noriega, pero no iba ser fácil. Leonidas Macías, uno de los "hombres fuertes" que mandaban por esos días, a punta de pistolas y bravuconadas, se paró frente a las cámaras y sentenció a Eric Arturo Delvalle con una frase lapidaria: "El que se va es él".
He hecho este breve recuento porque, además de la tristeza que se siente cuando muere un ser humano, duele constatar -a raíz de la desaparición de Eric Arturo Delvalle- el desconocimiento que tienen la nueva generación de la historia reciente del país.
Fueron más los que estaban distraídos en saber si tendrían un día libre que los que parecían entender o saber de quién se estaba hablando.
Y, una vez más, tenemos que hacer algo con la enseñanza de la historia nacional, de sus personajes, de sus momentos cumbre. De no hacerlo no demorarán en aparecer otros Noriegas y Macías que, con la misma desfachatez nos digan: "Los que se van son ustedes".

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