Este lunes 31 de marzo se cumple el centenario del nacimiento del único nobel mejicano
Octavio Paz, homenaje para una figura oceánica
- Resumen (Servicios internacionales)
A Octavio Paz hay que celebrarlo aún después de muerto y cuando del centenario de su nacimiento se trata hay que hacerlo por todo lo alto.
A Octavio Paz hay que celebrarlo aún después de muerto y cuando del centenario de su nacimiento se trata hay que hacerlo por todo lo alto.
Perfil
- Octavio Paz. Nació en Mixcoac, México el 31 de marzo de 1914. Abogado, escritor, ensayista y diplomático. Autor de 40 libros.
- Premios: Nobel de Literatura, Cervantes, Príncipe de Asturias, Jerusalem e Internacional Menéndez Pelayo, entre otros.
- Otras publicaciones: Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, Tiempo nublado, Sombras de obras, Hombres en su siglo, Pasión crítica y Primeras letras
Produccción
- 40 libros escribrió. Entre ellos El laberinto de la soledad (1950), El arco y la lira (1956), Libertad bajo palabra (1960), Salamandra (1962), Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe (1982) y La llama doble (1993).
- 1990 se convirtió en el primer y único escritor nacido en México que ha ganó el Nobel de literatura.
- 1945 ingresó en el Cuerpo Diplomático de Estados Unidos y fue destinado a Francia, donde comenzó su relación con las vanguardias, con los surrealistas, donde descubrió el amor y la libertad como alimentos para su poesía.
La prosa de Paz tiene un mágico encanto
- “Octavio Paz se gana un espacio significativo en la república de las letras por su estilo experimental, nueva estética literaria y lucidez intelectual”, opina el escritor panameño Ricardo Arturo Ríos Torres.
- Según el autor y también promotor cultural la prosa de Paz “tiene el mágico encanto de un acto ritual y la promesa de un futuro pródigo. Cada signo, palabra e idea expresa una particularidad con anhelo universal. El lenguaje está matizado por sentimientos, reflexiones y sortilegios”.
- “Octavio Paz es una conciencia interrogante, desafía lo establecido y lo desconocido con entereza y brillantez, es irreverente ante los dogmas petrificados y los fundamentalismos ideológicos, su escepticismo es filosófico. Así lo expresa, la cultura es, ante todo, una creación libre, florece a plenitud en sociedades abiertas y de pensar independiente”, recuerda el letrado panameño..
- Finalmente, Rios califica a Octavo Paz como el bardo universal y considera que la poesía erotiza el lenguaje literario, le da el fluir histórico a las verdades primordiales de la existencia.
A Octavio Paz hay que celebrarlo aún después de muerto y cuando del centenario de su nacimiento se trata hay que hacerlo por todo lo alto.
Es por eso que mañana 31 de marzo, cuando se cumple su natalicio, el Gobierno de México, que tiene en Paz al único nobel de literatura del país, pretende sellar con laurales dorados la celebración que comenzó mucho antes con actividades para destacar la vida y obra de quien la mayoría coincide en calificar como un intelectual de dimensión universal.
Retrospectiva
Carmen Sigüenza, especialista en temas y personajes literarios de la agencia EFE se refirió al acontecimiento en un reportaje difundidonesta semana.
Para mí la poesía y el pensamiento son un sistema de vasos comunicantes. La fuente de ambos es mi vida: escribo sobre lo que he vivido y vivo, decía Octavio Paz en el prólogo de La llama doble, una idea que resume a este intelectual total del siglo XX que el próximo día 31 hubiera cumplido cien años.
Porque para Paz, un torrente de palabras e ideas, una figura oceánica cuya prolífica obra, tanto en prosa como en verso, está más viva que nunca por su constante modernidad, su experimentación, su transcendencia, su idea del tiempo y del presente o su discurso sobre el diálogo y la tolerancia, todas las artes y experiencias estéticas van a dar a la poesía.
Y es que este creador nacido en Mixcoac (México) en 1914 y muerto en la capital azteca en 1998, que ganó premios como el Nobel de Literatura, el Cervantes, el Príncipe de Asturias, el Jerusalem o el Internacional Menéndez Pelayo, entre otros muchos, es un gran clásico moderno que indagó en todos los caminos, que experimentó en las vanguardias y que descubrió las culturas india y oriental para muchas generaciones, sin perder el diálogo con la tradición.
Hijo de un abogado que trabajó para Emiliano Zapata y de Josefina Lozano, descendiente de españoles gaditanos, Paz comenzó a escribir desde muy temprano y en 1937, tras finalizar sus estudios de Derecho en la Universidad Autónoma de México, viajó a España para apoyar la República y participó en Valencia en el II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas.
En él conoció a muchos poetas de la generación del 27 y de la revista Hora de España. El viaje lo hizo con su primera mujer, la escritora y periodista mexicana Elena Garró, con la que tuvo su única hija, Elena, y de la que se divorció en 1959.
Después se uniría a Bonna Tibertelli y, en 1965, cuando ya era embajador de México en la India, se casaría con Marie-José Tramini, su compañera hasta el final de su vida.
A su vuelta a México fundó la revista Taller, donde dio cuenta de una nueva sensibilidad literaria, y en 1943 se trasladó becado a Estados Unidos. En 1945 ingresó en el Cuerpo Diplomático de Estados Unidos y fue destinado a Francia, donde comenzó su relación con las vanguardias, con los surrealistas, con Bretón a la cabeza, y donde descubrió el amor y la libertad como alimentos para su poesía.
En París escribió El laberinto de la soledad, uno de sus más simbólicos y reconocidos ensayos junto con El arco y la lira (donde teoriza sobre la poesía como forma de vida).
Fue embajador en París, Tokio y Nueva Delhi, destino en el que se encontraba en 1968 cuando en su país se produjo la matanza de Tlatelolco contra el movimiento estudiantil, por orden del presidente Gustavo Díaz Ordaz. Paz dimitió de su cargo por solidaridad con las víctimas y desde ese momento se dedicó de lleno a su obra.
Fundo dos revistas fundamentales: Plural y Vuelta con la idea de renovar el panorama cultural mexicano, de hacerlo más abierto y dar cabida a la poesía, la crítica literaria, la filosofía y el ensayo.
Transgresor, cosmopolita, enciclopédico, hondo, los temas de Paz abarcan todo. El pasado prehispánico de México, el lenguaje, la soledad, el tiempo, el erotismo, el amor y la poesía como vehículos para la transcendencia del hombre, ocupan su pensamiento y su cosmovisión.
Pero la India, donde pasó seis años, marcó un antes y un después en la vida y obra del intelectual mexicano, que hizo también incursiones por Ceilán, Afganistán o Pakistán y escribió tres libros de poesía, narración y ensayo: Ladera este, El mono gramático y Vislumbres de la India.
En esos poemas procuré expresar -escribe Paz- las impresiones, observaciones, emociones y sentimientos de un poeta de lengua española ante un mundo o, más bien, mundos desconocidos...Mundos de afuera y también de adentro: mi vida misma, con mis pasiones, obsesiones, titubeos y sentimientos.
Viajes en el espacio exterior y en el interior -continúa-, realidades que vemos alternativamente con los ojos abiertos y con los ojos cerrados, paisajes nunca vistos y paisajes siempre vistos: la extrañeza de la India se fundió con mi propia extrañeza, es decir, con mi vida.
La figura de Octavio Paz es la de un poeta e intelectual mundial, el historiador Enrique Krauze le define como hombre de su siglo. Sus Obras Completas están editadas en Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores. Su poesía se recoge en Obra poética (1935-1998).
Otra perspectiva
Octavio Paz fue un hombre que vivió para las letras, que unió a México con otras naciones y estuvo ligado a las causas sociales, destacó la escritora mexicana y biógrafa del Nobel de Literatura , Elena Poniatowska.
Fue un hombre puente porque unió a México con Japón, unió a México con Francia, y al ganar el Premio Nobel situó a México en un punto muy importante, señaló la autora de Octavio Paz: la palabras del árbol (2009), una biografía donde recupera las entrevistas y las charlas que mantuvieron durante años.
Para cualquier país latinoamericano, ganar e Nobel es aparecer de pronto en el mapa; para Colombia, Gabriel García Márquez ha sido providencial, comentó.
La autora de La noche de Tlatelolco recordó que conoció a Paz (1914-1998) cuando era muy joven en una gran cena que el también escritor Carlos Fuentes ofreció en 1953 en honor del poeta al regreso de este al país después de una misión diplomática.
Poniatowska declinó decantarse por el Paz poeta o por el ensayista porque los dos se complementan, y señaló que su obra cumbre es El laberinto de la soledad (1950), un análisis de México en que habla de la chingada, nuestra madrecita que se entregó a Hernán Cortés, y de que somos un pueblo inseguro y gritón.

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