Cría de conejos: la apuesta rural que busca abrirse mercado en Panamá
Productores, especialistas y autoridades coinciden en que la cunicultura es una actividad rentable, que requiere una apertura de mercado.
Muchas personas asocian al conejo únicamente como una mascota y no como un animal destinado a la producción de alimentos lo que limita su producción. Foto: Cortesía DBB
Mientras miles de panameños consumen diariamente pollo, carne de res y cerdo, una alternativa con alto valor nutricional permanece prácticamente desconocida en el país: la carne de conejo. Aunque ofrece ventajas productivas y económicas, la cunicultura continúa siendo una actividad pequeña que busca conquistar un espacio dentro del mercado nacional.
La crianza y producción de conejos representa una oportunidad para pequeños emprendedores rurales debido a sus características productivas. Requiere poco espacio, una inversión inicial relativamente baja y cuenta con un ciclo reproductivo corto, factores que la convierten en una alternativa dentro del sector pecuario nacional.
Según el VIII Censo Agropecuario, el país registra 5,563 cabezas de conejos, concentradas principalmente en las provincias de Coclé y Los Santos, una cifra que refleja la limitada presencia de esta producción frente a otras actividades ganaderas.
Para Dimas Batista Barrios, productor de conejos en la provincia de Los Santos, el interés por la cunicultura nació de una necesidad familiar. Buscaba una alternativa alimenticia más saludable para sus padres, quienes presentaban niveles elevados de colesterol y triglicéridos.
Después de investigar sobre las propiedades de esta carne, decidió iniciar un pequeño criadero con tres hembras y un macho. Con el paso del tiempo logró aumentar su producción y actualmente mantiene cerca de 68 conejos entre hembras y machos.
No obstante, Batista aseguró que la venta de carne todavía representa un reto, ya que gran parte de sus ingresos proviene de la comercialización de conejos como mascotas.
Actualmente, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) no cuenta con un programa exclusivo para esta actividad; sin embargo, mediante la Dirección Nacional de Desarrollo Rural ofrece capacitaciones a productores sobre manejo, reproducción, nutrición, bioseguridad y comercialización de conejos.
Nedelka Rodríguez, productora y presidenta del Programa Nacional de Juventud Rural (PRONAJUR), capítulo de Coclé, considera que la cunicultura puede convertirse en una oportunidad para jóvenes y pequeños productores.
Rodríguez explicó que una de las principales ventajas es el corto período de gestación de las conejas, aproximadamente 30 días, además de su eficiente conversión alimenticia y el reducido espacio que necesitan para su crianza. También resaltó que los beneficios de esta actividad no se limitan únicamente a la producción de carne. El estiércol de conejo también representa un recurso de valor para el sector agrícola, debido a que puede utilizarse como abono orgánico para cultivos.
Desde el punto de vista sanitario, la doctora Rigga Ahmed, jefa de Epidemiología de la Dirección Nacional de Salud Animal del MIDA, señaló que los conejos requieren alimentación balanceada, agua limpia, instalaciones ventiladas y controles veterinarios periódicos.
Entre las enfermedades que pueden afectar a estos animales mencionó la coccidiosis, infestaciones por ácaros y diversos trastornos digestivos y respiratorios, problemas que pueden prevenirse mediante buenas prácticas de manejo.
Además de sus posibilidades productivas, la carne de conejo destaca por sus características nutricionales. El nutricionista Anthony Miranda manifestó que se trata de una alternativa poco explorada, pero con aportes importantes dentro de una alimentación equilibrada. Miranda destacó que esta carne aporta proteína completa y de alta calidad, posee generalmente bajo contenido de grasa intramuscular y presenta un perfil de grasas predominantemente insaturadas. El especialista indicó que puede ser una opción para diferentes grupos de población, como deportistas, niños y adultos mayores.
La cunicultura panameña enfrenta el reto de aumentar la producción y conquistar al consumidor. Su futuro dependerá de superar barreras culturales y lograr que la carne de conejo gane espacio en la mesa nacional.