Quiebra del Grupo Adelag se oficializará el viernes 18
Publicado 2001/05/14 23:00:00
- JorgeIsaac Olmos M.
Las 23 entidades crediticias que forman el Comité de Bancos Acreedores del Grupo Adelag S.A., solicitarán el próximo viernes 18, formalmente la quiebra de estas empresas ante el sistema judicial panameño, luego de confirmarse la ruptura de las negociaciones, que tenían como fin una reestructuración financiera.
Con esta decisión, se desvanecen los planes que tenían los acreedores, proveedores y tenedores de bonos, de recuperar parcialmente los 122 millones de dólares que adeuda el grupo financiero.
El presidente del Comité de Bancos Acreedores, Francisco Salerno, indicó ayer que el plan se desmembró porque los acreedores caminaban en direcciones opuestas.
Aunque a algunos les cayó por sorpresa el final de las negociaciones, para otros, esto parece ser la crónica de una muerte anunciada, al tomar en cuenta varios acontecimientos que fueron debilitando el proceso.
Salerno indicó que los bancos " siempre pensaron que la reestructuración era la mejor opción y se hicieron todos los esfuerzos para sacar adelante el plan que empezó hace cuatro meses. Sin embargo, no se logró el consenso que se necesitaba".
Como prueba de ello, los empleados empezaron a reclamar sus prestaciones y secuestraron el inventario que no estaba pignorado; y los tenedores de bonos de Enafin International ejecutaron las garantías hipotecarias sobre la emisión de 10 millones de dólares. Todos jalaron por su lado.
El Banco Santander Central Hispano secuestró las cuentas bancarias; el Banco General secuestró la empresa Comercio Total; y el Banco Internacional de Panamá (BIPAN) sustrajo las computadoras que mantenían en arrendamiento financiero.
Ante este escenario, Salerno confiesa que la única alternativa era la quiebra.
Aunque lo que realmente resultó ser el detonante entre ambas partes fue la insistencia, según Salerno, de los hermanos Carlos y Aquilino de la Guardia, dueños de Adelag por mantenerse al mando de las empresas.
En una carta enviada al Comité de Bancos el 5 de mayo, los hermanos de la Guardia sustentan que debían participar en el proceso de reestructuración como asesores comerciales. Sin embargo, los acreedores respondieron que desde el inicio del proceso quedó claramente establecido que bajo cualquier esquema de reestructuración, no mantendrían ninguna consideración laboral y menos remunerada " con las personas que directamente fueron responsables del descalabro financiero del Grupo Adelag S.A."
Salerno dijo que " era imposible que ellos -los hermanos De la Guardia - participaran cuando aún no está claro dónde estaban los 51 millones de dólares desaparecidos".
Agregó Salerno que con la ruptura de las negociaciones se le da un fuerte golpe a los bancos que van a sufrir gran parte de las pérdidas, pero esperan que el hecho no tenga mayor incidencia en el sistema, porque hay una reserva que puede ser destinada a préstamos malos.
En la Comisión Nacional de Valores (CNV), ya concluyó la etapa de declaración jurada y está por iniciar la revisión del expediente para tomar las acciones contra los responsables.
Aunque de imponerse sanciones obviamente éstas serían impagables, por el momento.
Los comisionados se reunieron ayer con el grupo de tenedores de bonos individuales para sugerir las medidas que tienen que tomar y así recuperar alguna parte del dinero invertido.
Esta experiencia es nueva en Panamá, pero a juicio de Carlos Barsallo, presidente de la CNV, es "el pan de cada día" en sociedades netamente capitalistas. No obstante, el grupo de inversionistas individuales ha manifestado que tendrá que pasar mucho tiempo para volver a invertir en bonos.
Todo el proceso ha sido una costosa lección para los empresarios, bancos, bonohabientes y otros deudores.
Con esta decisión, se desvanecen los planes que tenían los acreedores, proveedores y tenedores de bonos, de recuperar parcialmente los 122 millones de dólares que adeuda el grupo financiero.
El presidente del Comité de Bancos Acreedores, Francisco Salerno, indicó ayer que el plan se desmembró porque los acreedores caminaban en direcciones opuestas.
Aunque a algunos les cayó por sorpresa el final de las negociaciones, para otros, esto parece ser la crónica de una muerte anunciada, al tomar en cuenta varios acontecimientos que fueron debilitando el proceso.
Salerno indicó que los bancos " siempre pensaron que la reestructuración era la mejor opción y se hicieron todos los esfuerzos para sacar adelante el plan que empezó hace cuatro meses. Sin embargo, no se logró el consenso que se necesitaba".
Como prueba de ello, los empleados empezaron a reclamar sus prestaciones y secuestraron el inventario que no estaba pignorado; y los tenedores de bonos de Enafin International ejecutaron las garantías hipotecarias sobre la emisión de 10 millones de dólares. Todos jalaron por su lado.
El Banco Santander Central Hispano secuestró las cuentas bancarias; el Banco General secuestró la empresa Comercio Total; y el Banco Internacional de Panamá (BIPAN) sustrajo las computadoras que mantenían en arrendamiento financiero.
Ante este escenario, Salerno confiesa que la única alternativa era la quiebra.
Aunque lo que realmente resultó ser el detonante entre ambas partes fue la insistencia, según Salerno, de los hermanos Carlos y Aquilino de la Guardia, dueños de Adelag por mantenerse al mando de las empresas.
En una carta enviada al Comité de Bancos el 5 de mayo, los hermanos de la Guardia sustentan que debían participar en el proceso de reestructuración como asesores comerciales. Sin embargo, los acreedores respondieron que desde el inicio del proceso quedó claramente establecido que bajo cualquier esquema de reestructuración, no mantendrían ninguna consideración laboral y menos remunerada " con las personas que directamente fueron responsables del descalabro financiero del Grupo Adelag S.A."
Salerno dijo que " era imposible que ellos -los hermanos De la Guardia - participaran cuando aún no está claro dónde estaban los 51 millones de dólares desaparecidos".
Agregó Salerno que con la ruptura de las negociaciones se le da un fuerte golpe a los bancos que van a sufrir gran parte de las pérdidas, pero esperan que el hecho no tenga mayor incidencia en el sistema, porque hay una reserva que puede ser destinada a préstamos malos.
En la Comisión Nacional de Valores (CNV), ya concluyó la etapa de declaración jurada y está por iniciar la revisión del expediente para tomar las acciones contra los responsables.
Aunque de imponerse sanciones obviamente éstas serían impagables, por el momento.
Los comisionados se reunieron ayer con el grupo de tenedores de bonos individuales para sugerir las medidas que tienen que tomar y así recuperar alguna parte del dinero invertido.
Esta experiencia es nueva en Panamá, pero a juicio de Carlos Barsallo, presidente de la CNV, es "el pan de cada día" en sociedades netamente capitalistas. No obstante, el grupo de inversionistas individuales ha manifestado que tendrá que pasar mucho tiempo para volver a invertir en bonos.
Todo el proceso ha sido una costosa lección para los empresarios, bancos, bonohabientes y otros deudores.

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