Jugaron un papel importante tras la salida de Benedicto XVI del Vaticano
La Guardia Suiza Pontificia está al servicio del papa desde hace más de 500 años
Este cuerpo militar no pertenece a ninguna otra organización y es el ejército soberano en el Vaticano.
Desde hace más de 500 años, la Guardia Suiza se hace cargo de la seguridad del papa en el Vaticano y hay agentes que lo acompañan fuera del Vaticano.
Desde el pontificado de Julio II existe una fuerte relación entre la Santa Sede y la Guardia Suiza, que es considerado el ejército más pequeño del mundo, ya que está compuesto por unos 100 hombres, aproximadamente.
Julio II quería contar con un cuerpo de guardia que lo protegiera y con el que se pudiera formar el núcleo permanente de un ejército más vasto en caso de necesidad.
En 1505, el Vaticano no tenía personal suficiente ni entrenado para formar un cuerpo armado, de manera que la única solución en la época fue la contratación de mercenarios suizos. El 22 de enero de 1506, se crea este destacamento, que es muy reconocido por su valentía.
El evento que más se recuerda en la historia de este grupo es el ocurrido el 6 de mayo de 1527, cuando se enfrentaron a un millar de soldados alemanes y españoles que saquearon Roma, combatieron contra los soldados de Carlos V, solo sobrevivieron 42 de los 150 soldados que conformaban la Guardia Suiza.
Además, defendieron al papa Clemente VII y lo ayudaron a escapar por un pasadizo que lo llevó al castillo Sant’ Angelo.
Rememorando esta fecha, los nuevos reclutas y los que son ascendidos juran sus cargos el 6 de mayo ante el papa en turno.
Funciones
Está establecido que su función exclusiva es defender el Vaticano. Como a todos los estamentos, se les entrena en procedimientos y manejo de armas modernas como el fusil suizo y las pistolas SIG Sauer.
Reciben lecciones de autodefensa e instrucción básica en tácticas defensivas de guardaespaldas, similares a las utilizadas en la protección de los jefes de estado en el mundo.
Requisitos
El aspirante debe ser de nacionalidad suiza, debe medir al menos 1.74 metros, tener entre 19 y 30 años, haber pasado por el ejército de su país y tener un título profesional. Debe pasar por duras pruebas físicas y estar recomendado por un párroco.
Es indispensable que sea soltero, ser católico y tener certificado de buena conducta.
Cuando ingresan al cuerpo, juran, con tres dedos alzados que representan la Trinidad y con la bandera de la Guardia, que defenderán al papa, sea el que sea, y al Colegio Cardenalicio durante el periodo de sede vacante hasta entregar su vida si fuera necesario.

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