Más allá de la fraternidad
Publicado 2007/01/28 00:00:00
- Yelena Rodríguez
Los casos de siameses no son tan comunes. Se estima que alrededor de 73 a 75 por ciento de éstos son thoraxofagus o unidos por el pecho o estómago.
LO QUE Dios ha unido, que no lo separe el hombre", así se indica en las sagradas escrituras, pero qué sucede en el caso de los gemelos siameses. ¿Deben permanecer unidos? Esta es una decisión que implica valoraciones éticas y científicas, sin embargo, es necesario conocer más sobre este interesante tema que ha tomado mayor interés gracias a los casos que durante los últimos días se han presentado internacionalmente en los medios de comunicación.
Por ejemplo, dos niñas siamesas, que compartían el hígado y dos cavidades del corazón, murieron en la ciudad de Culiacán, oeste de México, tras sufrir complicaciones respiratorias, mientras que recientemente acaban de desahuciar a unas hermanitas colombianas que nacieron en diciembre unidas por el pecho.
Los siameses, que tanto llaman la atención de la comunidad científica, se originan igual que los gemelos, pero la separación de cada porción celular se realiza tempranamente -en la segunda semana-. Por esta razón se producen gemelos, pero nacen unidos por algún órgano.
Además, los siameses tienen la elevada incidencia de presentar otras malformaciones, y muchas están relacionadas con el sitio de unión.
En otras palabras, el proceso de desarrollo de los siameses ocurre por un error en la división de las células de los embriones monocigóticos, es decir son gemelos producto de un mismo óvulo y un mismo espermatozoide.
Pero los siameses no son una novedad actual, ya que en algunos lugares del África es tan frecuente como 1 en 14,000 nacimientos, lo que sugiere una mayor incidencia en la raza negra.
No obstante, la comunidad médica alerta que una de las principales formas de detectarlos a tiempo es mediante la realización del diagnóstico prenatal, pues la presencia de "gemelos monstruosos", como mal se les llama, plantea la terminación del embarazo desde el mismo momento de su detección.
El nacimiento de gemelos unidos provoca serios conflictos. El desarrollo de técnicas de separación quirúrgica y la anticipación de un pronóstico de supervivencia es una difícil situación en el momento del nacimiento.
Es por ello que la ecografía, como medio diagnóstico, constituye una herramienta imprescindible para la detección prenatal precoz de malformaciones congénitas fetales, lo que permite ofrecer una mejor atención maternoinfantil, que repercute notablemente en la morbilidad perinatal y brinda a la pareja una mayor seguridad sobre el estado de salud de su descendencia.
Para diagnosticar un embarazo de siameses, es necesario hacer una prueba de ultrasonido de alta resolución. Ésta muestra una imagen más clara y exacta de los cuerpos y permite determinar cómo están unidos. Precisamente, aclarar la forma en que están unidos los fetos es crucial para saber cómo será el parto y qué se hará después del parto para separar los cuerpos, si es posible. En ocasiones, se prefiere esperar que los cuerpos estén un poco más grandes y estables para someterlos a cirugías para separarlos.
La mayoría de estos partos terminan en cesárea por el bien de la madre y del niño, aunque dependiendo de la forma en que estén unidos y la posición dentro del vientre pudiera ser por vía vaginal.
Los casos de siameses no son tan comunes, pues sólo uno de 200,000 nacimientos son siameses.
Se estima que alrededor de 73 a 75 por ciento de éstos son thoraxofagus o unidos por el pecho o estómago.
El tipo menos común son los unidos por la cabeza o craniofagus. Aunque se desconoce la razón, entre un 70 a un 80% de los siameses son hembras, a pesar de que la mayoría de los gemelos monocigóticos son varones.
Se estima que el 40% nace muerto y el 35% muere el primer día de vida. El que vivan o no tiene mucho que ver con la forma en que están unidos y la presencia de trastornos adicionales. Otro riesgo que se corre con los siameses es que sufran otras deformaciones en su cuerpo debido al poco espacio que tienen para desarrollarse en el útero.
Uno de los casos más insólitos registrados en la historia de los siameses es el de los gemelos unidos Biddenden, nacidos en 1100 en Inglaterra, los cuales vivieron 34 años con un solo par de extremidades superiores e inferiores, un solo recto y una sola vagina.
Posiblemente los gemelos unidos más famosos en tiempos pasados fueron los húngaros nacidos en Szoony, en 1701, los que resultaron objeto de gran curiosidad al ser presentados en muchos países. Se hallaban unidos por la espalda (región lumbar) y tenían un ano y vagina comunes.
Pero sin dudas, los más conocidos fueron Chang y Eng Búnker, de Siam, nacidos en Siam, en 1811, aunque pasaron la mayor parte de su existencia en Estados Unidos.
Para entonces, estar unidos por el tejido de su hígado era una razón para ser parte del circo P.T. Barnum, donde se les conocía como los "Siamese Twins".
Ambos eran artistas talentosos y eran inteligentes y astutos en los negocios. Durante décadas consultaron a muchos doctores, pero, debido a que no existía la tecnología de rayos X para establecer la fisiología interna de la conexión, dicha operación resultaba peligrosa para los hermanos, por lo que la desecharon.
Esta decisión resultó ser afortunada: un estudio post mortem de sus cuerpos reveló que los hermanos compartían el sistema circulatorio: la operación habría podido ser fatal para uno o para ambos.
El final de los siameses fue trágico. Chang se dedicó a la bebida y su salud desmejoró hasta que sufrió un derrame cerebral, que no afectó a Eng.
En enero de 1874, a la edad de 63 años, Chang desarrolló una bronquitis que lo condujo a una neumonía.
Una noche, Eng se despertó al descubrir que su hermano no respiraba y gritó por ayuda en la oscuridad. Chang estaba muerto, así que Eng se puso a llorar y dijo "Entonces, yo también voy a morir".
Cuando llegó el médico, Eng también había fallecido. El examen post mortem realizado en el College of Physicians and Surgeons de Filadelfia reveló que Chang murió de un aneurisma; y Eng, de miedo.
Pero a pesar de todo, vivieron una vida llena de acontecimientos hasta los 63 años; y los médicos de su tiempo rechazaron la operación por tener un hígado común. Ambos se casaron y tuvieron 10 y 12 hijos, respectivamente.
Por ejemplo, dos niñas siamesas, que compartían el hígado y dos cavidades del corazón, murieron en la ciudad de Culiacán, oeste de México, tras sufrir complicaciones respiratorias, mientras que recientemente acaban de desahuciar a unas hermanitas colombianas que nacieron en diciembre unidas por el pecho.
Los siameses, que tanto llaman la atención de la comunidad científica, se originan igual que los gemelos, pero la separación de cada porción celular se realiza tempranamente -en la segunda semana-. Por esta razón se producen gemelos, pero nacen unidos por algún órgano.
Además, los siameses tienen la elevada incidencia de presentar otras malformaciones, y muchas están relacionadas con el sitio de unión.
En otras palabras, el proceso de desarrollo de los siameses ocurre por un error en la división de las células de los embriones monocigóticos, es decir son gemelos producto de un mismo óvulo y un mismo espermatozoide.
Pero los siameses no son una novedad actual, ya que en algunos lugares del África es tan frecuente como 1 en 14,000 nacimientos, lo que sugiere una mayor incidencia en la raza negra.
No obstante, la comunidad médica alerta que una de las principales formas de detectarlos a tiempo es mediante la realización del diagnóstico prenatal, pues la presencia de "gemelos monstruosos", como mal se les llama, plantea la terminación del embarazo desde el mismo momento de su detección.
El nacimiento de gemelos unidos provoca serios conflictos. El desarrollo de técnicas de separación quirúrgica y la anticipación de un pronóstico de supervivencia es una difícil situación en el momento del nacimiento.
Es por ello que la ecografía, como medio diagnóstico, constituye una herramienta imprescindible para la detección prenatal precoz de malformaciones congénitas fetales, lo que permite ofrecer una mejor atención maternoinfantil, que repercute notablemente en la morbilidad perinatal y brinda a la pareja una mayor seguridad sobre el estado de salud de su descendencia.
Para diagnosticar un embarazo de siameses, es necesario hacer una prueba de ultrasonido de alta resolución. Ésta muestra una imagen más clara y exacta de los cuerpos y permite determinar cómo están unidos. Precisamente, aclarar la forma en que están unidos los fetos es crucial para saber cómo será el parto y qué se hará después del parto para separar los cuerpos, si es posible. En ocasiones, se prefiere esperar que los cuerpos estén un poco más grandes y estables para someterlos a cirugías para separarlos.
La mayoría de estos partos terminan en cesárea por el bien de la madre y del niño, aunque dependiendo de la forma en que estén unidos y la posición dentro del vientre pudiera ser por vía vaginal.
Los casos de siameses no son tan comunes, pues sólo uno de 200,000 nacimientos son siameses.
Se estima que alrededor de 73 a 75 por ciento de éstos son thoraxofagus o unidos por el pecho o estómago.
El tipo menos común son los unidos por la cabeza o craniofagus. Aunque se desconoce la razón, entre un 70 a un 80% de los siameses son hembras, a pesar de que la mayoría de los gemelos monocigóticos son varones.
Se estima que el 40% nace muerto y el 35% muere el primer día de vida. El que vivan o no tiene mucho que ver con la forma en que están unidos y la presencia de trastornos adicionales. Otro riesgo que se corre con los siameses es que sufran otras deformaciones en su cuerpo debido al poco espacio que tienen para desarrollarse en el útero.
Uno de los casos más insólitos registrados en la historia de los siameses es el de los gemelos unidos Biddenden, nacidos en 1100 en Inglaterra, los cuales vivieron 34 años con un solo par de extremidades superiores e inferiores, un solo recto y una sola vagina.
Posiblemente los gemelos unidos más famosos en tiempos pasados fueron los húngaros nacidos en Szoony, en 1701, los que resultaron objeto de gran curiosidad al ser presentados en muchos países. Se hallaban unidos por la espalda (región lumbar) y tenían un ano y vagina comunes.
Pero sin dudas, los más conocidos fueron Chang y Eng Búnker, de Siam, nacidos en Siam, en 1811, aunque pasaron la mayor parte de su existencia en Estados Unidos.
Para entonces, estar unidos por el tejido de su hígado era una razón para ser parte del circo P.T. Barnum, donde se les conocía como los "Siamese Twins".
Ambos eran artistas talentosos y eran inteligentes y astutos en los negocios. Durante décadas consultaron a muchos doctores, pero, debido a que no existía la tecnología de rayos X para establecer la fisiología interna de la conexión, dicha operación resultaba peligrosa para los hermanos, por lo que la desecharon.
Esta decisión resultó ser afortunada: un estudio post mortem de sus cuerpos reveló que los hermanos compartían el sistema circulatorio: la operación habría podido ser fatal para uno o para ambos.
El final de los siameses fue trágico. Chang se dedicó a la bebida y su salud desmejoró hasta que sufrió un derrame cerebral, que no afectó a Eng.
En enero de 1874, a la edad de 63 años, Chang desarrolló una bronquitis que lo condujo a una neumonía.
Una noche, Eng se despertó al descubrir que su hermano no respiraba y gritó por ayuda en la oscuridad. Chang estaba muerto, así que Eng se puso a llorar y dijo "Entonces, yo también voy a morir".
Cuando llegó el médico, Eng también había fallecido. El examen post mortem realizado en el College of Physicians and Surgeons de Filadelfia reveló que Chang murió de un aneurisma; y Eng, de miedo.
Pero a pesar de todo, vivieron una vida llena de acontecimientos hasta los 63 años; y los médicos de su tiempo rechazaron la operación por tener un hígado común. Ambos se casaron y tuvieron 10 y 12 hijos, respectivamente.

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