Una terapia más que trata la hiperactividad
Publicado 2006/02/11 00:00:00
- Isabel Díaz
Según la Dra. Nilda Santamaría, encargada del departamento de Salud Mental del Hospital del Niño, el uso de la Ritalina representa una ayuda más dentro del manejo de la hiperactividad y el Déficit Atencional.
Afirma no haber tenido problemas de tipo cardiaco con sus pacientes y usa el medicamento como una de las alternativas terapéuticas, a la que atribuye buenos resultados.
En su consulta tiene 30 pacientes con hiperactividad. Como terapeuta puede sugerirlo, pero los padres son quienes deciden.
Se debe hacer una evaluación exhaustiva del niño, pues existe un exceso de diagnóstico de ambos problemas y muchas veces no existen.
Hay que pensar que la hiperactividad puede ser por problemas emocionales, conflictos en el hogar, por burlas hacia al pequeño, y también hay niños muy inteligentes encasillados en esta categoría. Por eso es un diagnóstico que no se hace en la primera cita, advierte.
El niño hiperactivo lo es en todo momento y lugar. Por ejemplo, aún cuando está sentado viendo un programa de televisión, se mueve como un "chinche"; mueve las manos, pies, ojos y no pone atención al programa, nunca termina una actividad y va de una a otra.
En ocasiones, se confunde con un niño mal educado porque deja a los demás con la palabra en la boca, cuando es un problema que escapa de su control y necesita ayuda, explica Santamaría.
El problema con este medicamento es que contiene anfetamina, un producto consumido por atletas y jóvenes para propósitos específicos y por eso las restricciones, asegura.
En los atletas los hace corrrer a millón; a un estudiante que quiere estar despierto lo mantiene alerta y a un joven que desea perder peso, le disminuye el apetito, pero en los niños el efecto es opuesto. Ayuda a regular la hiperactividad, aunque a algunos no le funciona y se retira el medicamento.
Según Santamaría el efecto es inmediato y de no ser así se elimina.
La Ritalina no es el único producto, pero sí el más económico. Se prescribe dos veces al día, preferiblemente en las horas de actividad escolar porque requieren que el pequeño esté controldo.
Afirma no haber tenido problemas de tipo cardiaco con sus pacientes y usa el medicamento como una de las alternativas terapéuticas, a la que atribuye buenos resultados.
En su consulta tiene 30 pacientes con hiperactividad. Como terapeuta puede sugerirlo, pero los padres son quienes deciden.
Se debe hacer una evaluación exhaustiva del niño, pues existe un exceso de diagnóstico de ambos problemas y muchas veces no existen.
Hay que pensar que la hiperactividad puede ser por problemas emocionales, conflictos en el hogar, por burlas hacia al pequeño, y también hay niños muy inteligentes encasillados en esta categoría. Por eso es un diagnóstico que no se hace en la primera cita, advierte.
El niño hiperactivo lo es en todo momento y lugar. Por ejemplo, aún cuando está sentado viendo un programa de televisión, se mueve como un "chinche"; mueve las manos, pies, ojos y no pone atención al programa, nunca termina una actividad y va de una a otra.
En ocasiones, se confunde con un niño mal educado porque deja a los demás con la palabra en la boca, cuando es un problema que escapa de su control y necesita ayuda, explica Santamaría.
El problema con este medicamento es que contiene anfetamina, un producto consumido por atletas y jóvenes para propósitos específicos y por eso las restricciones, asegura.
En los atletas los hace corrrer a millón; a un estudiante que quiere estar despierto lo mantiene alerta y a un joven que desea perder peso, le disminuye el apetito, pero en los niños el efecto es opuesto. Ayuda a regular la hiperactividad, aunque a algunos no le funciona y se retira el medicamento.
Según Santamaría el efecto es inmediato y de no ser así se elimina.
La Ritalina no es el único producto, pero sí el más económico. Se prescribe dos veces al día, preferiblemente en las horas de actividad escolar porque requieren que el pequeño esté controldo.

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