Elección de carrera lleva a muchos hacia el desempleo
Publicado 2006/09/27 23:00:00
- Santiago Cumbrera
Existe un desfase entre lo que enseñan los colegios con relación a lo que exigen hoy en día las empresas.
EVELYN Cedeño se graduó de licenciada en Educación en la Universidad de Panamá (UP) en el 2004, y aún no ha tenido la fortuna de conseguir trabajo en el sector educativo.
Cada vez que el Ministerio de Educación (MEDUCA) abre a concurso los nombramientos, forma largas filas para entregar sus documentos y salir de la enorme lista de desempleados. Pero como dice ella, "nada de nada".
Asimismo, ha recorrido los pasillos de muchas escuelas particulares y todo ha sido en vano. "Parece que he perdido el tiempo estudiando esto (Educación), ahora veo que me equivoqué de carrera porque el mercado está saturado", se lamenta moviendo la cabeza de un lado a otro.
Esta historia es sólo una de las que se multiplican en estos tiempos. Muchos egresados de secundaria se deciden por carreras cuya oferta real es poca en el mercado, mientras diariamente se solicitan personas con estudios y habilidades que pocos cumplen.
Los números reflejan esta situación: el año pasado la UP graduó 2 mil 565 profesionales en Ciencias de la Educación, de los cuales 2 mil 66 fueron mujeres. La mayoría pasó a engrosar las filas de los educadores que no están ejerciendo su profesión por las pocas plazas de trabajo.
Pero el problema no solo se registra en Educación, sino también en Administración de Empresas, Humanidades y Derecho; a tal punto que especialistas en el tema aseguran que deben limitarse los cupos y en caso extremo cerrar las facultades.
La directora Nacional de Educación, Mirna de Crespo, admitió que existe una "falla de coordinación" entre el MEDUCA y las universidades oficiales, ya que éstas últimas siguen formando a los jóvenes en profesiones que no tienen futuro en el mercado laboral.
En cambio, agregó Crespo, actualmente se gradúan menos técnicos y personas que dominen otros idiomas, ocupaciones que tienen demanda.
Sin lugar a dudas, la elección de una carrera profesional es el problema más difícil al que se enfrentan los jóvenes. Algunos no han encontrado su vocación, otros dudan de sus capacidades o simplemente no quieren estudiar.
Por si fuera poco, este conflicto interno es alimentado por los padres quienes muchas veces aconsejan opciones que en ocasiones no son compatibles con los intereses de sus hijos.
Para la experta en Comunicación Educativa, Ileana Gólcher, el problema radica en que históricamente la vocación profesional se plantea como un proceso terminal. Es decir, se decide qué estudiar en quinto o sexto año; y no desde la primaria que sería lo correcto.
Entretanto, el vicerrector de Asuntos Estudiantiles de la UP, Nelson Novarro, indicó que el problema es que muchas personas no conocen cuál es su verdadera vocación cuando llegan a la edad de elegir su carrera.
"Nosotros orientamos a los jóvenes de lo que debieran estudiar, dado los resultados de la prueba sicológica", apuntó Novarro, quien recomendó inclinarse por carreras como: informática, electrónica, turismo y sector marítimo.
Cada vez que el Ministerio de Educación (MEDUCA) abre a concurso los nombramientos, forma largas filas para entregar sus documentos y salir de la enorme lista de desempleados. Pero como dice ella, "nada de nada".
Asimismo, ha recorrido los pasillos de muchas escuelas particulares y todo ha sido en vano. "Parece que he perdido el tiempo estudiando esto (Educación), ahora veo que me equivoqué de carrera porque el mercado está saturado", se lamenta moviendo la cabeza de un lado a otro.
Esta historia es sólo una de las que se multiplican en estos tiempos. Muchos egresados de secundaria se deciden por carreras cuya oferta real es poca en el mercado, mientras diariamente se solicitan personas con estudios y habilidades que pocos cumplen.
Los números reflejan esta situación: el año pasado la UP graduó 2 mil 565 profesionales en Ciencias de la Educación, de los cuales 2 mil 66 fueron mujeres. La mayoría pasó a engrosar las filas de los educadores que no están ejerciendo su profesión por las pocas plazas de trabajo.
Pero el problema no solo se registra en Educación, sino también en Administración de Empresas, Humanidades y Derecho; a tal punto que especialistas en el tema aseguran que deben limitarse los cupos y en caso extremo cerrar las facultades.
La directora Nacional de Educación, Mirna de Crespo, admitió que existe una "falla de coordinación" entre el MEDUCA y las universidades oficiales, ya que éstas últimas siguen formando a los jóvenes en profesiones que no tienen futuro en el mercado laboral.
En cambio, agregó Crespo, actualmente se gradúan menos técnicos y personas que dominen otros idiomas, ocupaciones que tienen demanda.
Sin lugar a dudas, la elección de una carrera profesional es el problema más difícil al que se enfrentan los jóvenes. Algunos no han encontrado su vocación, otros dudan de sus capacidades o simplemente no quieren estudiar.
Por si fuera poco, este conflicto interno es alimentado por los padres quienes muchas veces aconsejan opciones que en ocasiones no son compatibles con los intereses de sus hijos.
Para la experta en Comunicación Educativa, Ileana Gólcher, el problema radica en que históricamente la vocación profesional se plantea como un proceso terminal. Es decir, se decide qué estudiar en quinto o sexto año; y no desde la primaria que sería lo correcto.
Entretanto, el vicerrector de Asuntos Estudiantiles de la UP, Nelson Novarro, indicó que el problema es que muchas personas no conocen cuál es su verdadera vocación cuando llegan a la edad de elegir su carrera.
"Nosotros orientamos a los jóvenes de lo que debieran estudiar, dado los resultados de la prueba sicológica", apuntó Novarro, quien recomendó inclinarse por carreras como: informática, electrónica, turismo y sector marítimo.

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