Los triunfos y tristezas de un doctor
Publicado 2005/05/21 23:00:00
- Ernesto Cedeño Alvarado
Admirados por unos y criticados por otros, "los mata sanos", como en el humor negro se les conoce a los médicos, son en definitiva una especie de profesionales con un apostolado digno de elogios, sobre todo en estos días en que se conmemora el Día del Médico.
Uno de ellos es el doctor Carlos Rodríguez, ex director de la Región Metropolitana de Salud, quien hoy deja huellas de su labor en el Cuarto de Urgencia del Hospital del Niño.
Rodríguez es un hombre elocuente. Cuenta que para él nunca fue un reto inyectar, ni suturar, ni curar, porque como era muy conspicuo, "al dejar de ser estudiante había cosido 200 puntos y atendido más de 15 partos y punciones lumbares". Ese panorama quedó atrás, pero en su vida de galeno atesora recuerdos buenos y malos.
Uno de esos fue en Santiago de Veraguas. Allá le diagnosticó a una señora "piedra en la vesícula". Tiempo después la paciente agradecida apareció con un ramo de flores. Contrario a esa alegría, fue el caso que atendió de un niño de un año que al ser levantado en brazos por su primo, se golpeó la cabeza con las aspas de un abanico y murió por una hemorragia cerebral masiva.
Explicó que el médico en urgencia no puede demostrar debilidad, debe tener mucha resistencia y hasta ser muy frío. "Lo que se ve no es lo que hay dentro, uno se lleva el dolor en la memoria".
"La propuesta es un poco tímida e incluso al hablar de 40 años nos están diciendo que después de ese periodo tendremos problemas y lo que se ha hecho es simplemente un parche, que le tocará arreglar a otra generación", puntualizó.
Uno de ellos es el doctor Carlos Rodríguez, ex director de la Región Metropolitana de Salud, quien hoy deja huellas de su labor en el Cuarto de Urgencia del Hospital del Niño.
Rodríguez es un hombre elocuente. Cuenta que para él nunca fue un reto inyectar, ni suturar, ni curar, porque como era muy conspicuo, "al dejar de ser estudiante había cosido 200 puntos y atendido más de 15 partos y punciones lumbares". Ese panorama quedó atrás, pero en su vida de galeno atesora recuerdos buenos y malos.
Uno de esos fue en Santiago de Veraguas. Allá le diagnosticó a una señora "piedra en la vesícula". Tiempo después la paciente agradecida apareció con un ramo de flores. Contrario a esa alegría, fue el caso que atendió de un niño de un año que al ser levantado en brazos por su primo, se golpeó la cabeza con las aspas de un abanico y murió por una hemorragia cerebral masiva.
Explicó que el médico en urgencia no puede demostrar debilidad, debe tener mucha resistencia y hasta ser muy frío. "Lo que se ve no es lo que hay dentro, uno se lleva el dolor en la memoria".
"La propuesta es un poco tímida e incluso al hablar de 40 años nos están diciendo que después de ese periodo tendremos problemas y lo que se ha hecho es simplemente un parche, que le tocará arreglar a otra generación", puntualizó.

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