¿Quién atiende el Cerro Ancón?
Publicado 2006/11/15 00:00:00
- Irma Elena Mordok
Este lugar inspiró a la poetiza, Amelia Denis de Icaza a escribir el poema "Al Cerro Ancón" que sirvió de aliento al pueblo panameño para iniciar la lucha por la recuperación del territorio nacional.
En las 48.5 héctareas que comprenden al Cerro Ancón, las riquezas naturales han dejado de ser el sitio de inspiración de poetas nacionales y extranjeros para convetirse en una selva abandonada a su suerte.
Luego de que la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) se decentralizara, el sitio histórico y turístico que es parte del patrimonio nacional pasó a manos del Minisiterio de Economía y Finanzas (MEF), sin embargo, desde ese entonces el abandono y la desidia se han apoderado del lugar.
Un recorrido realizado por Panamá América en el área sirvió para percatarnos de que el panorama en las faldas del Cerro Ancón llena de tristeza a propios y extraños.
En la garita principal, hecha con hojas de zinc, el verdoso limo ha dejado su huella en las paredes, poniendo en evidencia que desde hace mucho tiempo no se le da mantenimiento.
Pocos metros más arriba, se puede encontrar la primera toma de agua pura de montaña, conocida como "El Chorrito de El Chorrillo".
Lo que queda de éste no es precisamente agua pura, sino una de color chocolate oscuro, por el tiempo que tiene de estar estancada.
Las cunetas a lo largo de la ruta permanecen llenas de hojas que son arrastradas por la lluvia.
Antes de llegar a la cima, existen algunas bancas de parque para que las personas que traten de llegar hasta donde está la flameante bandera nacional tomen un descanso, pero la condición de ellas es igual de lamentable.
Sucede que difícilmente alguien se lanzaría a la aventura de descansar en medio de la suciedad. El limo y las hojas secas son las dueñas del lugar.
A lo largo de la ruta se pudo observar únicamente tres tanques de basura, la que se notaba que no había sido recogido hace varios días.
A medida que las personas se van acercando al mirador, la panorámica cambia.
Sorprendentemente como si se tratara del único lugar que es vistado por turistas y nacionales, en este punto las bancas están limpias y las calles delineadas por pintura blanca.
Más adelante, la cabaña de madera de la garita de seguridad de la cima del cerro se está desmoronando poco a poco. El primer paso lo dio el pasamanos de la escalera, que ya se desprendió, sin que nadie vaya a repararlo.
Para el reconocido historiador Alberto Osorio, es una tristeza que el Cerro Ancón se encuentre en ese estado.
Según Osorio, el lugar es uno de los sitios íconos de la ciudad, porque es como el atalaya que divisa todo el desarrollo de la misma a través de los siglos.
Panamá América trató de consultar a las instituciones a las que le compete el mantenimiento.
Se llamó a Fabio Pino, director de Relaciones Públicas del MEF, quien nos informó que no estaba seguro de que la entidad fuera la encargada.
Mientras que en la Alcaldía de Panamá se nos dijo que no es competencia del municipio y que posiblemente sea la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM).
Luego de que la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) se decentralizara, el sitio histórico y turístico que es parte del patrimonio nacional pasó a manos del Minisiterio de Economía y Finanzas (MEF), sin embargo, desde ese entonces el abandono y la desidia se han apoderado del lugar.
Un recorrido realizado por Panamá América en el área sirvió para percatarnos de que el panorama en las faldas del Cerro Ancón llena de tristeza a propios y extraños.
En la garita principal, hecha con hojas de zinc, el verdoso limo ha dejado su huella en las paredes, poniendo en evidencia que desde hace mucho tiempo no se le da mantenimiento.
Pocos metros más arriba, se puede encontrar la primera toma de agua pura de montaña, conocida como "El Chorrito de El Chorrillo".
Lo que queda de éste no es precisamente agua pura, sino una de color chocolate oscuro, por el tiempo que tiene de estar estancada.
Las cunetas a lo largo de la ruta permanecen llenas de hojas que son arrastradas por la lluvia.
Antes de llegar a la cima, existen algunas bancas de parque para que las personas que traten de llegar hasta donde está la flameante bandera nacional tomen un descanso, pero la condición de ellas es igual de lamentable.
Sucede que difícilmente alguien se lanzaría a la aventura de descansar en medio de la suciedad. El limo y las hojas secas son las dueñas del lugar.
A lo largo de la ruta se pudo observar únicamente tres tanques de basura, la que se notaba que no había sido recogido hace varios días.
A medida que las personas se van acercando al mirador, la panorámica cambia.
Sorprendentemente como si se tratara del único lugar que es vistado por turistas y nacionales, en este punto las bancas están limpias y las calles delineadas por pintura blanca.
Más adelante, la cabaña de madera de la garita de seguridad de la cima del cerro se está desmoronando poco a poco. El primer paso lo dio el pasamanos de la escalera, que ya se desprendió, sin que nadie vaya a repararlo.
Para el reconocido historiador Alberto Osorio, es una tristeza que el Cerro Ancón se encuentre en ese estado.
Según Osorio, el lugar es uno de los sitios íconos de la ciudad, porque es como el atalaya que divisa todo el desarrollo de la misma a través de los siglos.
Panamá América trató de consultar a las instituciones a las que le compete el mantenimiento.
Se llamó a Fabio Pino, director de Relaciones Públicas del MEF, quien nos informó que no estaba seguro de que la entidad fuera la encargada.
Mientras que en la Alcaldía de Panamá se nos dijo que no es competencia del municipio y que posiblemente sea la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM).

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