Opinión
Panamá y el esperado llamado del destino
- Juan Carlos A. Mas S.
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- jcamas@gmail.com
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La cuenta regresiva ha entrado en su fase de máxima tensión; el fútbol panameño aguarda con expectativa el 26 de mayo. Ese día, Thomas Christiansen romperá el silencio para entregar la lista definitiva, una decisión que marcará un antes y un después en el proceso.
Aunque el DT suele ser reservado, la selección ha mostrado una madurez envidiable. La jerarquía en la portería parece tener dueños claros: Mosquera y Mejía, en ese orden.
La retaguardia se sostiene en pilares como: Fidel Escobar, "Coto" Córdoba y Andrés Andrade, flanqueados por Amir Murillo, Eric Davis y César Blackman.
En media cancha, la experiencia de Aníbal Godoy, la visión de "Coco" Carrasquilla y el despliegue de "Fulo" Martínez, sumado al equilibrio de Carlos Harvey, definen la identidad de un equipo que apuesta por la posesión y el protagonismo. A ellos se integran en la rotación externa Édgar Bárcenas y el "Puma" Rodríguez, piezas clave en el esquema.
En punta, la pólvora de Ismael Díaz, José Fajardo, Cecilio Waterman y Kadir Barría sugiere que el bloque principal está blindado. Con 18 nombres prácticamente confirmados, el margen de maniobra se reduce.
En el fútbol, el "casi" es el espacio donde se gestan las grandes historias. La expectativa radica en esos últimos cupos, con 11 nombres en la antesala. En el arco, César Samudio y John Gunn compiten ferozmente por el tercer puesto. En defensa, la polivalencia de Jiovany Ramos y Roderick Miller, junto a la solvencia de Jorge Gutiérrez y el potencial de Edgardo Fariña, presionan a un cuerpo técnico que valora la adaptación por encima de las individualidades.
Finalmente, el abanico de opciones en el ataque es variado: desde la trayectoria de "Negrito" Quintero, pasando por el rendimiento de Azarías Londoño, César Yanis o Tomás Rodríguez, hasta la irrupción juvenil de Estevis López. Todos esperan con ansias ese llamado que valide su presente.
Lo que hace que esta espera sea vibrante es la coherencia del proceso.
Christiansen ha sido enfático: la identidad está por encima del nombre. La suerte está echada.
En pocos días, el país conocerá a los elegidos para portar la bandera en el desafío más grande de nuestra historia deportiva.

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