Día mundial sin tabaco
Publicado 2004/05/30 23:00:00
" Prometo a Dios y a la patria "nunca fumar", cumplir y hacer cumplir las leyes instituidas que protegen a todo ciudadano para que viva en un ambiente sano y feliz libre de humo de cigarrillo".
Ese es el juramento de los niños Cazadores de Humo, y cuando escuchamos las voces al unísono de un grupo de niños y niñas de 8 a 10 años exclamar este juramento, nos viene a la mente el deseo de continuar con la lucha para que éstos y toda la niñez de Panamá, el día de mañana, tengan ambientes libres de humo y se mantengan alejados del consumo del tabaco.
Hay muchas razones por las cuales debemos, no sólo el Ministerio de Educación, sino también los padres de familia, realizar una lucha antitabáquica y enseñar a nuestros hijos y estudiantes sus destrezas y habilidades desde pequeños para que analicen los efectos negativos del tabaco y no se dejen manipular por presiones externas. En los estudios realizados, se observa que el período crítico para el inicio del consumo del tabaco es en la adolescencia (entre 11 a 12 años).
El 80% de los fumadores inicia el consumo en su adolescencia y Panamá no escapa de esta realidad. Por ello, es importante desarrollar programas de prevención desde edades tempranas.
No hay una respuesta concreta a esta pregunta, no existe causa única. Se combina una serie de factores biológicos (edad, sexo), sociales (padres y amigos fumadores, los medios de comunicación) y personales (baja autoestima, mal manejo del estrés). Sumado a esto, está la disponibilidad del cigarrillo entre la juventud (ventas sin restricción, precios bajos), la ausencia de percepción del riesgo y la aceptación como algo normal de la sociedad.
No solamente tenemos a los fumadores activos, también existen los fumadores pasivos quienes son todas las personas que no fuman, pero respiran el humo de los fumadores.
Diversos estudios han descubierto que la exposición al humo de cigarrillo se asocia con muchas de las mismas enfermedades relacionadas con el consumo de cigarrillo.
El humo de cigarrillo contiene más de 4,000 sustancias químicas, de las cuales 40 han demostrado ser cancerígenas. Los que más se encuentran en riesgo son los hijos que viven con padres fumadores, los cuales tienen una posibilidad muy alta de sufrir de enfermedades respiratorias.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que para el año 2020, cada siete de diez muertes estarán asociadas al consumo activo o pasivo de tabaco, y que las muertes asociadas al consumo de tabaco serán la causa principal de muerte en el mundo.
Debido a la globalización de la epidemia del tabaco, la OMS planteó la necesidad de que los países miembros negociaran una regulación mundial para el control del tabaco.
De allí nace el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT), el cual tiene como objetivo: "proteger a las generaciones presentes y futuras de las devastadoras consecuencias sanitarias, sociales, ambientales y económicas del consumo de tabaco y de la exposición al humo de tabaco, proporcionando un marco para las medidas de control de tabaco que habrán de aplicar las partes a nivel nacional, regional e internacional para reducir de manera continua y sustancial la prevalencia del consumo de tabaco y la exposición al humo de tabaco." (Art. 3)
En la actualidad, han firmado este convenio 118 Estados miembros de la OMS, los cuales están ahora mismo en el proceso de ratificación del mismo ante sus organismos parlamentarios internos de aprobación.
Panamá firmó el CMCT en el mes de septiembre de 2003. El tratado se encuentra en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Legislativa para su debida ratificación y así que se convierta en Ley de República.
Podemos afirmar que es sumamente necesaria la debida implementación del CMCT en nuestro país, para así lograr una mejoría en la Salud Pública.
Es sin duda la educación un pilar importante para llevar a la realidad estos objetivos; y son las políticas antitabáquicas adecuadas las que establecerán el rumbo.
Ese es el juramento de los niños Cazadores de Humo, y cuando escuchamos las voces al unísono de un grupo de niños y niñas de 8 a 10 años exclamar este juramento, nos viene a la mente el deseo de continuar con la lucha para que éstos y toda la niñez de Panamá, el día de mañana, tengan ambientes libres de humo y se mantengan alejados del consumo del tabaco.
Hay muchas razones por las cuales debemos, no sólo el Ministerio de Educación, sino también los padres de familia, realizar una lucha antitabáquica y enseñar a nuestros hijos y estudiantes sus destrezas y habilidades desde pequeños para que analicen los efectos negativos del tabaco y no se dejen manipular por presiones externas. En los estudios realizados, se observa que el período crítico para el inicio del consumo del tabaco es en la adolescencia (entre 11 a 12 años).
El 80% de los fumadores inicia el consumo en su adolescencia y Panamá no escapa de esta realidad. Por ello, es importante desarrollar programas de prevención desde edades tempranas.
No hay una respuesta concreta a esta pregunta, no existe causa única. Se combina una serie de factores biológicos (edad, sexo), sociales (padres y amigos fumadores, los medios de comunicación) y personales (baja autoestima, mal manejo del estrés). Sumado a esto, está la disponibilidad del cigarrillo entre la juventud (ventas sin restricción, precios bajos), la ausencia de percepción del riesgo y la aceptación como algo normal de la sociedad.
No solamente tenemos a los fumadores activos, también existen los fumadores pasivos quienes son todas las personas que no fuman, pero respiran el humo de los fumadores.
Diversos estudios han descubierto que la exposición al humo de cigarrillo se asocia con muchas de las mismas enfermedades relacionadas con el consumo de cigarrillo.
El humo de cigarrillo contiene más de 4,000 sustancias químicas, de las cuales 40 han demostrado ser cancerígenas. Los que más se encuentran en riesgo son los hijos que viven con padres fumadores, los cuales tienen una posibilidad muy alta de sufrir de enfermedades respiratorias.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que para el año 2020, cada siete de diez muertes estarán asociadas al consumo activo o pasivo de tabaco, y que las muertes asociadas al consumo de tabaco serán la causa principal de muerte en el mundo.
Debido a la globalización de la epidemia del tabaco, la OMS planteó la necesidad de que los países miembros negociaran una regulación mundial para el control del tabaco.
De allí nace el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT), el cual tiene como objetivo: "proteger a las generaciones presentes y futuras de las devastadoras consecuencias sanitarias, sociales, ambientales y económicas del consumo de tabaco y de la exposición al humo de tabaco, proporcionando un marco para las medidas de control de tabaco que habrán de aplicar las partes a nivel nacional, regional e internacional para reducir de manera continua y sustancial la prevalencia del consumo de tabaco y la exposición al humo de tabaco." (Art. 3)
En la actualidad, han firmado este convenio 118 Estados miembros de la OMS, los cuales están ahora mismo en el proceso de ratificación del mismo ante sus organismos parlamentarios internos de aprobación.
Panamá firmó el CMCT en el mes de septiembre de 2003. El tratado se encuentra en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Legislativa para su debida ratificación y así que se convierta en Ley de República.
Podemos afirmar que es sumamente necesaria la debida implementación del CMCT en nuestro país, para así lograr una mejoría en la Salud Pública.
Es sin duda la educación un pilar importante para llevar a la realidad estos objetivos; y son las políticas antitabáquicas adecuadas las que establecerán el rumbo.

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