Hace quince millones de años
Publicado 1999/10/12 23:00:00
- Ceuta
Hace quince millones de años en el lugar donde hoy se ubica el istmo de Panamá, solo batían las olas del Atlántico y el Pacífico que se encontraban en un abrazo de espumas, al mismo tiempo un abismo marino separaba a las dos grandes masas continentales americanas. El estrecho estaba salpicado de un puñado de islas forjadas por las sacudidas de los volcanes.
Hace siete millones de años, las placas tectónicas del Pacífico y del Caribe se estremecieron temblorosas y arremetieron una contra la otra, quedando la primera apresada por la placa caribeña. El choque hizo emerger del fondo de los oceános lo que hoy es la región panameña de Kuna Yala y Darién, y además la formación de un archipiélago hasta lo que hoy es Nicaragua. Todo estos acontecimientos produjeron mucho polvo y esquirlas. Los fragmentos de la erosión y sedimentos fueron rellenando los espacios marinos del estrecho, naciendo así un muro entre los dos grandes océanos que dos millones de años después produjo una franja más sólida de tierra, atravesada por viaductos naturales que aún conectaban los mares.
Hace tres y medio millones de años -finalmente- se divorciaron los océanos y se juntaron los masas continentales. Nació el istmo hecho y derecho. La formación de ese pedazo de tierra tuvo impacto mundial, pues al separar a los grandes océanos produjo la corriente del Golfo de México, lo que alteró el clima planetario, dando inicio a la formación de los glaciares, grandes migraciones de animales recorrieron la franja de tierra, y hasta se dice que todo esto pudo haber influido en la aparición del ser humano sobre la Tierra. Se trató nada más y nada menos, según los sesudos expertos del Smithsonian Tropical Research Institute, del "evento natural más importante en la superficie de la Tierra en los últimos 60 millones de años".
Durante 15 millones de años, Panamá fue un canal natural de agua que unía océanos y separaba continentes, transformose en un canal de tierra que juntaba continentes y separaba las aguas, y hace apenas 85 años el esfuerzo humano separó a punta de TNT, mente, músculo y excavadoras lo que Dios y/o la naturaleza unieron.
Hace 11 mil años, los humanos habitaron el istmo. Luego, marejadas de personas poblaron el territorio de aldeas, cultivos y piedras labradas. Hace algo más que 500 años, Rodrigo de Bastidas y el almirante Cristóbal Colón recorrieron la costa atlántica panameña, cada uno en sentido contrario y con un año de diferencia. Un millón de indígenas de Panamá descubrió la existencia de un puñado de europeos recién llegados en sus carabelas a esta tierra tropical y sin miramientos emprendieron una invasión bélica avalada por la tecnología militar que poseían. Una década después, Vasco Núñez de Balboa y su tropa guiados por los nativos a través de sus habituales senderos por los montes del istmo, se encontraron con el océano Pacífico, asombrándose de la enormidad de un continente que ya los indígenas habían bautizado como Abia Yala (tierra grande).
Los mapas de los hispanos reflejaron gradualmente la estrechez del istmo, y a la par de oro y las pedrerías los exploradores buscaron pasos para sus naves sin encontrarlos. Al paso fundan villas y ciudades.
La ciudad de Panamá no fue plantada en este lugar porque la tierra era apta para la agricultura o ganadería, o por el buen clima o la existencia de yacimientos mineros. Las razones fueron muy diferentes. Los españoles le dieron la función al país: camino de paso, puente de riqueza ajena, tránsito. Es con el "descubrimiento" del Mar del Sur que se institucionaliza la función de tránsito bajo el dominio del sistema colonial ibérico, teniendo a Portobelo (Puerto bello en el italiano de Cristóbal Colón) como terminal del Atlántico y a Panamá, fundada en 1515, como su contraparte del Pacífico. Este es el punto de partida que dibuja al país como zona de tránsito y a la ciudad como su nervio principal de lo que llamamos transitismo.
Panamá se independizó de España en 1821 uniéndose a la Gran Colombia de Bolívar, separándose de la República de Colombia 82 años después de varios intentos separatistas.
En 1855 empieza a funcionar en Panamá el primer ferrocarril que une las costas de América en el que laboraron trabajadores de muchas naciones, y que cobró un gran número de bajas, por lo que se dice que yace un obrero muerto debajo de cada durmiente de los rieles que horadaron la selva. La vía férrea sirvió de vínculo fundamental entre las costas Este y Oeste de los Estados Unidos por la ausencia de comunicación en el territorio norteamericano. Luego en 1880 se produce el fallido intento francés de construir el canal emprendido por el conde Ferdinand De Lesseps.
En noviembre de 1903, apenas 15 días después de la separación de Panamá de Colombia, un francés (Bunau Varilla) y un norteamericano (Hay) firmaron un tratado entre los Estados Unidos de América y la recién nacida República de Panamá, que hizo posible que los Estados Unidos construyeran y operaran un canal que uniría a dos océanos a través del istmo. El Tratado otorgó a los Estados Unidos a perpetuidad, el uso, ocupación y control de una Zona del Canal de 10 millas de ancho, en el cual los norteamericanos poseerían plenos derechos soberanos con la "completa exclusión del ejercicio por parte de la República de Panamá de tales derechos, poderes o autoridad soberana". Por su parte, los Estados Unidos garantizaban la independencia de la República de Panamá y accedieron a pagarle a Panamá diez millones de dólares y una anualidad de un cuarto de millón.
La conjugación de esfuerzos de una fuerza de trabajo multinacional, el capital y la tecnología de los Estados Unidos, y el aporte generoso de Panamá lograron abrir el canal al comercio mundial en 1914. El 7 de septiembre 1977, Panamá y los Estados Unidos de América firmaron los Tratados Torrijos-Carter.
En el primero de los acuerdos quedó abolida la perpetuidad, a cambio de que los norteamericanos mantuvieran el control operativo sobre todas las tierras, aguas e instalaciones, lo que incluye las bases militares, que son necesarias para manejar, operar y defender el canal pero hasta el viernes 31 de diciembre de 1999 a las 12 del día.
El otro tratado, se refiere a la neutralidad permanentete del canal y contiene una controvertida disposición que propicia la posibilidad de una intervención futura (sin límite de tiempo) por parte de EE.UU. si el canal estuviese en peligro de cerrarse o de dejar de funcionar.
Hace siete millones de años, las placas tectónicas del Pacífico y del Caribe se estremecieron temblorosas y arremetieron una contra la otra, quedando la primera apresada por la placa caribeña. El choque hizo emerger del fondo de los oceános lo que hoy es la región panameña de Kuna Yala y Darién, y además la formación de un archipiélago hasta lo que hoy es Nicaragua. Todo estos acontecimientos produjeron mucho polvo y esquirlas. Los fragmentos de la erosión y sedimentos fueron rellenando los espacios marinos del estrecho, naciendo así un muro entre los dos grandes océanos que dos millones de años después produjo una franja más sólida de tierra, atravesada por viaductos naturales que aún conectaban los mares.
Hace tres y medio millones de años -finalmente- se divorciaron los océanos y se juntaron los masas continentales. Nació el istmo hecho y derecho. La formación de ese pedazo de tierra tuvo impacto mundial, pues al separar a los grandes océanos produjo la corriente del Golfo de México, lo que alteró el clima planetario, dando inicio a la formación de los glaciares, grandes migraciones de animales recorrieron la franja de tierra, y hasta se dice que todo esto pudo haber influido en la aparición del ser humano sobre la Tierra. Se trató nada más y nada menos, según los sesudos expertos del Smithsonian Tropical Research Institute, del "evento natural más importante en la superficie de la Tierra en los últimos 60 millones de años".
Durante 15 millones de años, Panamá fue un canal natural de agua que unía océanos y separaba continentes, transformose en un canal de tierra que juntaba continentes y separaba las aguas, y hace apenas 85 años el esfuerzo humano separó a punta de TNT, mente, músculo y excavadoras lo que Dios y/o la naturaleza unieron.
Hace 11 mil años, los humanos habitaron el istmo. Luego, marejadas de personas poblaron el territorio de aldeas, cultivos y piedras labradas. Hace algo más que 500 años, Rodrigo de Bastidas y el almirante Cristóbal Colón recorrieron la costa atlántica panameña, cada uno en sentido contrario y con un año de diferencia. Un millón de indígenas de Panamá descubrió la existencia de un puñado de europeos recién llegados en sus carabelas a esta tierra tropical y sin miramientos emprendieron una invasión bélica avalada por la tecnología militar que poseían. Una década después, Vasco Núñez de Balboa y su tropa guiados por los nativos a través de sus habituales senderos por los montes del istmo, se encontraron con el océano Pacífico, asombrándose de la enormidad de un continente que ya los indígenas habían bautizado como Abia Yala (tierra grande).
Los mapas de los hispanos reflejaron gradualmente la estrechez del istmo, y a la par de oro y las pedrerías los exploradores buscaron pasos para sus naves sin encontrarlos. Al paso fundan villas y ciudades.
La ciudad de Panamá no fue plantada en este lugar porque la tierra era apta para la agricultura o ganadería, o por el buen clima o la existencia de yacimientos mineros. Las razones fueron muy diferentes. Los españoles le dieron la función al país: camino de paso, puente de riqueza ajena, tránsito. Es con el "descubrimiento" del Mar del Sur que se institucionaliza la función de tránsito bajo el dominio del sistema colonial ibérico, teniendo a Portobelo (Puerto bello en el italiano de Cristóbal Colón) como terminal del Atlántico y a Panamá, fundada en 1515, como su contraparte del Pacífico. Este es el punto de partida que dibuja al país como zona de tránsito y a la ciudad como su nervio principal de lo que llamamos transitismo.
Panamá se independizó de España en 1821 uniéndose a la Gran Colombia de Bolívar, separándose de la República de Colombia 82 años después de varios intentos separatistas.
En 1855 empieza a funcionar en Panamá el primer ferrocarril que une las costas de América en el que laboraron trabajadores de muchas naciones, y que cobró un gran número de bajas, por lo que se dice que yace un obrero muerto debajo de cada durmiente de los rieles que horadaron la selva. La vía férrea sirvió de vínculo fundamental entre las costas Este y Oeste de los Estados Unidos por la ausencia de comunicación en el territorio norteamericano. Luego en 1880 se produce el fallido intento francés de construir el canal emprendido por el conde Ferdinand De Lesseps.
En noviembre de 1903, apenas 15 días después de la separación de Panamá de Colombia, un francés (Bunau Varilla) y un norteamericano (Hay) firmaron un tratado entre los Estados Unidos de América y la recién nacida República de Panamá, que hizo posible que los Estados Unidos construyeran y operaran un canal que uniría a dos océanos a través del istmo. El Tratado otorgó a los Estados Unidos a perpetuidad, el uso, ocupación y control de una Zona del Canal de 10 millas de ancho, en el cual los norteamericanos poseerían plenos derechos soberanos con la "completa exclusión del ejercicio por parte de la República de Panamá de tales derechos, poderes o autoridad soberana". Por su parte, los Estados Unidos garantizaban la independencia de la República de Panamá y accedieron a pagarle a Panamá diez millones de dólares y una anualidad de un cuarto de millón.
La conjugación de esfuerzos de una fuerza de trabajo multinacional, el capital y la tecnología de los Estados Unidos, y el aporte generoso de Panamá lograron abrir el canal al comercio mundial en 1914. El 7 de septiembre 1977, Panamá y los Estados Unidos de América firmaron los Tratados Torrijos-Carter.
En el primero de los acuerdos quedó abolida la perpetuidad, a cambio de que los norteamericanos mantuvieran el control operativo sobre todas las tierras, aguas e instalaciones, lo que incluye las bases militares, que son necesarias para manejar, operar y defender el canal pero hasta el viernes 31 de diciembre de 1999 a las 12 del día.
El otro tratado, se refiere a la neutralidad permanentete del canal y contiene una controvertida disposición que propicia la posibilidad de una intervención futura (sin límite de tiempo) por parte de EE.UU. si el canal estuviese en peligro de cerrarse o de dejar de funcionar.

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.