Arraiján y La Chorrera están cercadas por la delincuencia
- R. Núñez / P. Castillo
No solo en La Chorrera, sienten que viven en zozobra frente a la delincuencia, sino también sus vecinos de Arraiján, quienes consideran estar siempre expuestos a asesinatos, secuestros, robos, atracos y otros males sociales.
Conductores toman precauciones
- José Regalado - Taxista de Arraiján: Por lo general de noche hay peligro en San José, Bernardino y Chumical, por ser áreas rojas. Pero ya los delincuentes acá no respetan lugar ni hora para cometer sus fechorías.
- Boris Acevedo - Taxista de Arraiján: La situación en Arraiján es peligrosa para los taxistas, por eso nos organizamos como vigilantes y si el pasajero vive en zona roja, lo dejamos lo más cerca posible sin arriesgarnos.
- 43 homicidios se han cometido en ambos distritos de Panamá Oeste en loque va del año 2014.
No solo en La Chorrera, donde el crimen de una familia conmocionó al país el pasado sábado, sienten que viven en zozobra frente a la delincuencia, sino también sus vecinos de Arraiján, quienes consideran estar siempre expuestos a asesinatos, secuestros, robos, atracos y otros males sociales.
Aun cuando la información no se ha oficializado, en Arraiján muchos de los actos delictivos se deben a la presencia de células de las bandas Calor Calor y Bagdad.
De hecho, grafitis en escuelas y sitios céntricos del distrito remarcan dicha presencia, en donde también opera un grupo denominado Niños de la Vereda, el cual se dedica a asaltar personas, especialmente en las noches y en sitios donde no hay vigilancia.
Arraiján tiene ocho corregimientos y es en cuatro de ellos donde se concentran los hechos violentos de mayor impacto, reveló el comisionado y jefe de la 13.ª Zona de Policía, Luis Navarro.
Los sitios que presentan más casos delictivos son La Favela, El Diamante y la barriada Omar, en el corregimiento de Burunga; San José de Bernardino, en Juan demóstenes Arosemena; El Tecal, Chorrillito y el Valle de Chumical, en Vista Alegre; Calle Negra, Loma Cová y Loma del Río, en Arraiján cabecera, y la Playita de Bique, en Cerro Silvestre.
Según instancias de investigación criminalística, en Arraiján se han cometido, en los primeros ocho meses de este año, 14 crímenes, siete de los cuales fueron en la cabecera, tres en Burunga, tres en Juan Demóstenes Arosemena y uno en Santa Clara.
El caso más reciente fue el 23 de agosto, cuando murieron en Loma Cová y en Howard, el panameño Ricardo Hernández y el colombiano Alejandro Cuero Cuero, crímenes al mejor estilo de sicariato, pues cayeron fulminados por varios disparos.
En ambos casos salvaron la vida, milagrosamente, algunos niños y una mujer encinta.
La situación de violencia preocupa por el tipo de víctimas, ya que una solo tenía nueve años y murió apuñalado, así como por los indicios de premeditación detectados en los atentados.
Hay preocupación
Sobre el aumento de la violencia en La Chorrera, Cesareo Dejuane, presidente de la Cámara de Comercio en dicho distrito dijo a Panamá América que su gremio y la comunidad están consternados por el asesinato de una familia por bandas presuntamente rivales.
Afirmó que lo más preocupante es que este es un país en el que supuestamente no existe o hay un mínimo de desempleo, pero se están dando muchos casos de asesinato, robo y asalto a mano armada, no solo en la capital, sino en diferentes puntos del país.
Dejuane recalcó que las autoridades deben tomar nota porque si esto está ocurriendo en lo que llamó “época de vacas gordas”, no imagina cómo se va a poner la situación delincuencial cuando llegue la “época de vacas flacas”.
Por su parte Eloy Chong, presidente de la Asociació China de Panamá Oeste, también está preocupado por la escalada de violencia que han venido sufriendo.
Resaltó la importancia de que el gobierno ponga mano dura contra los delitos, sobre todo los cometidos por menores, quienes tienen trato especial.
No podemos seguir con algunas de las leyes del país que nos tienen con la manos cruzadas . Ya los maleantes saben más que un abogado, porque de tanto entrar y salir aprenden, agregó.
Jorge Ernesto Gracianis, del Sindicato de Transportes Generales de La Chorrera, explicó que durante el día los taxistas llevan a sus pasajeros a todas las áreas, incluyendo las más peligrosas, pero en la noche la situación cambia, pues saben el riesgo que conlleva llegar a esos puntos considerados tierra de nadie.
“Los patrullas y los policías se dedican durante la noche a ponerles multas a los compañeros en el Parque Feullet, y dejan de hacer su trabajo que es brindar seguridad a la población. En ninguna área peligrosa de La Chorrera se ve a los agentes policiales en las noches”, manifestó enfáticamente el transportista.

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