turismo DE AVENTURA en LA COSTA ARRIBA DE COLÓN
El tesoro de Drake, una isla paradisiaca en Portobelo
Los fines de semanas, se convierte en la atracción de centenares de turistas nacionales y extranjeros que buscan diversión a buen precio. El costo del viaje en lancha podría variar entre 7 y 15 dólares, y es necesario llevar alimentos y bebidas, pues solo habrá contacto con la naturaleza.
Dustin Guerra (dustin.guerra@epasa.com) / PANAMA AMERICA
Claves
La frase
“La Pescadora” está a tope. Su motor de 60 caballos de fuerza ruge sin parar con ganas de calentar el mar. Son las ocho de la mañana en el muelle de Portobelo, y el sol tropical ilumina la bahía en un marco espectacular de veleros y yates.
La brisa de verano y las aguas cristalinas del Caribe suben la adrenalina de centenares de turistas dispuestos a todo, abrazados a sus mochilas repletas de emparedados y cervezas.
La aventura prometida está ante sus ojos, y en el horizonte se divisa un conjunto de islas donde alguna vez pasó, descansó y bebió hasta la saciedad el temido pirata Sir Francis Drake.
Algunos pescadores les agregan un poco de picante a sus historias y dicen que en algún lugar de la costa se encuentran sus restos. Lejos de los cuentos de piratas y tesoros, la belleza natural se desborda en este lugar paradisiaco.
En la costa de Portobelo hay tres islas que sobresalen por su belleza y sus aguas transparentes: Playa Blanca, Puerto Francés y la Isla Drake. Son las joyas de la corona.
Llegar a ellas es muy fácil y solo se necesitan 15 minutos. Desde la ciudad capital a Portobelo, el recorrido puede durar una hora y hay transporte público disponible de lunes a domingo.
Los viejos lobos de mar se conocen como la palma de su mano esta costa repleta de paisajes hermosos. Robert, el capitán de “La Pescadora”, sabe bien cómo se mueve el turismo en esa zona. Su rostro curtido por el sol y sus trenzas al mejor estilo de Bob Marley lo hacen sobresalir.
Es todo un personaje amante del reggae, que ha pasado su vida en el mar. “Soy pescador de mar adentro, pero cuando llega la temporada alta de turismo, dejamos los anzuelos para mover a los visitantes”.
Es muy rentable la actividad, considerando que cobran entre 7 y 15 dólares por cada persona. “Si vienen en pareja son 30 dólares, pero si son grupos grandes, le hacemos precios”, dice el pescador.
La isla es especial, no tiene ninguna clase de servicios, por lo que los visitantes tienen que ir preparados con sus carpas y sus hamacas para pasarla bien. Cada quien reserva su espacio dependiendo de la llegada y todos conviven en perfecta armonía. Al terminar el día, todos recogen su basura y la trasladan al puerto.
Las aguas son cristalinas y poco profundas, por lo que las personas pueden caminar por más de mil metros sin peligro de ninguna clase. Los niños disfrutan de la arena, mientras es común que lleguen pescadores artesanales en sus piraguas ofreciendo langostas y longorones. Toda una aventura tropical.

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